domingo, 9 de diciembre de 2012

EL PARAÍSO SOCIALISTA SOVIÉTICO EN ARGENTINA


Las crecientes manifestaciones del pueblo argentino son el reflejo de una desestabilización que se corresponde a la naturaleza interna de sus habitantes, y es así que a las agresiones perpetradas desde sectores gubernamentales sobre la nación toda, produce una reacción en la cual la intensidad y proporciones de la misma no puede ser neutralizada ni canalizada previsiblemente.

Resulta palmario que las políticas llevadas a cabo por el gobierno kirchnerista resultan nefastas sobre los pilares de la sociedad y el individuo en particular. No solo se conoce el descontento de los sectores opositores al kirchnerismo por las políticas aplicadas, sino que se manifiesta el malestar en los sindicatos, fuerzas de seguridad, policiales y militares, en la Iglesia, en la docencia, en los jubilados, en los discapacitados, etc., etc.

Después de la destrucción cultural llevada a cabo en Argentina a partir de 1983 por partidos de izquierda y vínculos de la subversión que azotó al país entre 1959 y 1979 en la llamada Guerra Revolucionaria, no ha quedado nada en la conciencia de la población que lleve a dudar de que solo suena una campana sobre los sucesos de la guerra sucia. Tampoco se refleja la verdad sobre la guerra de Malvinas, ni otros sucesos castrenses, solo se habla de los Derechos Humanos usados a conveniencia de los guerrilleros de Montoneros, FAP, FAR y ERP, para vengarse políticamente de quienes participaron en el último gobierno de facto.

Se ha tergiversado la historia argentina incriminando a quienes supieron defenderla, con la finalidad de perpetrarse en el poder en una dictadura al estilo cubana o como en nuestros días al estilo venezolana.

Todo lo que sucede en el acontecer nacional lleva una cuota de marxismo-leninismo: la destrucción de los valores tradicionales, la libertad sexual, la manipulación de los medios, el desmantelamiento de la FFAA, el control de natalidad mediante el aborto, la desinformación, la formación de milicias populares (Vatayones militantes, Tupac Amaru), el control y espionaje de opositores al gobierno, la expropiación de bienes y capitales privados, etc.

Los servicios prestados por estos “mercenarios pagos al dinero extranjero” (Juan D. Perón) a potencias extranjeras conlleva a una futura desintegración de la nación argentina, posiblemente con miras de concretar el Plan Andinia que se está llevando a cabo, con la consiguiente escisión del territorio patagónico. Indubitablemente puede notarse que todo lo llevado a cabo por el kirchnerismo es totalmente antipatrio, incluso su supuesto reclamo de soberanía sobre Malvinas, en el cual no sólo no ha tenido ningún efecto considerable sino que además a dado concesiones a empresas inglesas con vastas extensiones de territorio como propiedad privada en el sur.

Si a esto se agregan los más de 80 mil asesinatos perpetrados por la delincuencia, los miles de niños muertos por desnutrición y falta de atención médica, la corrupción en todas las Instituciones, las violaciones y asaltos al orden del día, la degeneración del ser humano en todos los aspectos, diremos que no sólo es justa y necesaria la manifestación de toda la Nación, sino que también es la única forma de ponerle limite a la situación creada y empezar a luchar contra un sistema corrupto y decadente que lleva a la involución de sus habitantes y hacia costumbres animalescas. Se debe tomar conciencia de que sólo el Nacionalismo puede unir a toda una Nación y vigorizar las costumbres y valores heredados de antaño por quienes supieron defender la Patria de los peligros internos y foráneos.

Sólo con el resurgimiento del Nacionalismo se puede poner fin a la barbarie perpetrada por un socialismo enfermo al servicio del Sionismo Internacional. Sólo el Nacionalismo puede sacar el país del nuevo Orden Internacional, anular los tratados que avasallan la soberanía argentina y devolverle al pueblo la representación en sus mandatarios, pues el poder del Estado debe recaer en la Nación y no en un grupo de políticos.

Podemos concluir afirmando que el kirchnerismo a realizado un vaciamiento económico, devastando a la Nación y dejándola sucumbir ante las presiones internacionales. Ya es la hora de un nuevo florecer nacionalista, al cual le toca asentar las bases y preparar a la juventud para hacerle frente, en un nuevo espacio de poder, a los enemigos de la Patria. DIOS, PATRIA O MUERTE.




RENÉ - LA PASSAPONTI ZONA SUR, 09/12/2012

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