martes, 8 de enero de 2013

EL NACIONALISMO Y EL COMBATE DEL HONOR


Una persona honorable es aquella que posee un porte inquebrantable, que siempre actúa de manera responsable. Pero no como algo aprendido (resultado de la educación o l moral), sino porque se preocupa por los demás; porque es siempre una persona con sensibilidad social y con sentido de justicia; porque demuestra en los hechos prácticos amor y lealtad hacia la comunidad, sentimientos nobles hacia sus compatriotas.

Nadie puede ser más fuerte que un hombre con honor. Mientras otros se bastardean en propias debilidades o pasiones superficiales, aquel siempre va a permanecer eterno e inmutable ante sus principios, ya que los va a considerar inalterables. Él sabe muy bien que la palabra tiene un valor enorme y hasta que es más importante que un contrato escrito.

Y aquí se encuentra el punto decisivo: Por poseer un profundo sentimiento patriótico, el hombre honorable conoce el valor del compromiso. Ya lo expresaba con claridad meridiana José Antonio Primo de Rivera: “La vida sólo vale la pena para quemarla al servicio de grandes empresas”. En este sentido el Nacionalismo, por más que tenga una clara y definida doctrina, nunca tendrá sentido si sus principios doctrinarios no se acoplan a un movimiento político de total acción y de resuelto espíritu de lucha. Es que la única forma de amar a la Patria consiste en sacrificarse por ella.

La personalidad juega en esto un rol de primera línea, ya que toda gran idea llevada adelante será siempre el resultado de la gran capacidad creadora que se tenga. Y la consecuencia lógica de esto es el surgimiento de un gran líder, de un conductor, que precisamente por su grandeza y personalidad no sólo será legítimo y agradecido ante los demás, sino que generará la unión de toda la comunidad, afín a su tradición y Ser Nacional.

¡Argentinos! Es tiempo de recobrar lo que largamente hemos perdido, lo que nos pertenece por derecho propio. Y este noble ideal no lo hará nadie por nosotros, por eso debemos librar con perseverancia, voluntad de hierro y fe en la victoria el decisivo combate del honor.

La esencia del Nacionalismo consiste en el amor a la Nación, en una representación genuina de intereses puramente nacionales y sociales llevados adelante por una autoridad política legítima –por servir y asegurar el Bien Común en la sociedad–, y jerárquica –al ser esa persona la más apta y con mayor capacidad de mando.

Desde Alternativa Social luchamos incansablemente para que se corone en el Poder a una autoridad política legítima para que ejerza el Poder con libertad de acción propia, para que ejecute una clara soberanía nacional, para que no se deje manipular por ningún poder extranjero, para que acabe definitivamente con la corrupción organizada. Que pueda garantizar sin ningún tipo de concesiones el “Señorío de lo Propio”, logrando que hasta el más ínfimo de los argentinos tenga un trato honorable. De esta manera, el Estado Nacional será una sociedad políticamente perfecta, ya que las distintas unidades conformantes de la Nación tendrán un ordenamiento social justo.

¡Combatir incondicionalmente! ¡Todos juntos y decididos! ¡Ganar las calles con arrojo y valentía para generar conciencia en el compatriota desheredado! ¡Poseer una férrea disciplina para coronar la obra con el triunfo de la causa nacional y popular!.

Para cambiar nuestra decadente realidad actual, para arribar a un profundo cambio social y a una verdadera Comunidad Organizada debemos siempre tener honor, ser leales a los principios rectores del Nacionalismo y poseer un inquebrantable compromiso de lucha.



DARÍO - ALTERNATIVA SOCIAL ZONA SUR, 08/01/2013

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