martes, 29 de octubre de 2013

DOCTRINA NACIONALISTA DEL CAMPO


Para la cosmovisión nacionalista, la tierra no es una mercancía ni un simple factor de producción, sino una parte vital de la vida en cada uno de los pueblos. Tampoco es un bien de renta sino un bien de trabajo. A su vez, campesino es quien trabaja su terruño de manera incondicional y por arraigo. Por consiguiente, el título honorífico de “campesino” debe corresponder por derecho a todo aquel argentino vinculado a su tierra.

 El problema actual del campo en la Argentina no es un problema aislado, aunque muchos productores rurales y chacareros puedan creer que el mundo gira alrededor de ellos. Es un problema en el cual están ligadas todas las demás actividades del país. Resolverlo en forma aislada sería una solución para hoy y un grave problema para mañana. En definitiva, gobernar es prever y la previsión impone que en la solución de los problemas de un país se deben tener en cuenta que unas problemáticas no pueden ser independientes de las otras. El ciclo económico que toda Nación debe respetar es el de la producción, el de la industrialización, la comercialización y el consumo.

De nada valdría a los chacareros producir si en el país no hubiera consumo o la exportación no insumiera al remanente de su producción, porque entonces no podrían ellos consumir –por ejemplo– todo el trigo que tuvieran. Un verdadero Estado nacionalista debe encadenar esas cuatro operaciones. Y ese encadenamiento implica que debe darse al problema del agro una solución nacional.

Volviendo a la realidad puntual del campo… ¿Podemos cambiar su triste realidad en la actualidad? Con la conquista del Poder Nacional –y conforme a su cosmovisión– el Nacionalismo deberá establecer un verdadero y profundo cambio, llevando adelante una auténtica Reforma Agraria como base de fondo y teniendo en cuenta las siguientes ideas-fuerza:
1°) Que el campo pueda felizmente ser adquirido y trabajado sí o sí por argentinos, aumentando el número de propietarios rurales.
2°) Prohibir su utilización para la especulación financiera o para generar renta sin trabajo, aboliendo las hipotecas de tierras a prestamistas privados.
3°) La tierra que proporcione el Estado debe ser barata, esto es, ajustada a su valor productivo y no a un valor inflado por una especulación determinada por la puja incesante de las muchedumbres expoliadas, siempre dispuestas a sacrificar las condiciones de vida propias y de los suyos en el afán de encontrar una chacra donde levantar su rancho.
4°) Fomentar asociaciones cooperativas encargadas del comercio mayorista de productos del campo y de los precios, del suministro de maquinarias u otros elementos para el desarrollo rural.
5°) Estimular la formación y capacitación profesional, incumbiéndole al Estado el derecho de supervisión. A su vez, otorgar créditos estatales para el desarrollo productivo rural (y con el más severo proceder contra la usura).
6°) Nacionalizar o expropiar tierras en posesión de no-argentinos y establecer un proteccionismo arancelario en defensa del sector frente a productos primarios extranjeros.

Lo fundamental y decisivo es que la Reforma Agraria se debe establecer en todos los rincones de la Patria, sin perder jamás su norte principista en el sentido de ser el instrumento de la liberación del campesino y de ser la realización de la Justicia Social en el agro. Es importante reafirmar que debe garantizar una función social dentro de un ordenamiento de Bien Común. La tierra debe ser para el campesino argentino; para el pequeño y mediano propietario; para el compatriota que hunde en ella sus manos y crea riquezas para todos; para el Hombre que, en fin, lucha y enraíza su propio destino en los surcos profundos y forjadores de la vida.

Para ello se deberá atacar la raíz del problema y con un gobierno auténticamente nacionalista. Con hidalguía y honor tenemos que seguir dando batalla para que el campo sea verdaderamente nacional y social-patriótico. Es como lo sostenía José Gervasio Artigas, el "Protector de los Pueblos Libres", al promulgar su famosa Reforma Agraria en septiembre de 1815 en la Banda Oriental (provocando na verdadera conmoción social): "Los negros libres, los zambos de toda clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suerte de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad...".




DARÍO – ALTERNATIVA SOCIAL / GENTE EN ACCIÓN ZONA SUR, 29/10/2013

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