viernes, 6 de diciembre de 2013

¿QUÉ ES EL BIEN COMÚN?


Es ni más ni menos que la realización y el aseguramiento de una plena y absoluta Justicia Social dentro de una Comunidad Nacional. Hablar de Bien Común es también hacer referencia al Socialismo, pero no en su concepción economicista-marxista (la única difundida por los medios del Sistema y en donde los individuos se subordinan de manera automática a un ente colectivista), sino como una cosmovisión de ordenamiento nacionalista en donde el progreso de toda la sociedad esté por encima de todo progreso individualista, egoísta y sectario.

 Es que para el Nacionalismo, el Socialismo es el convencimiento ético de que el bien del pueblo es lo único y prioritario que debe existir frente a los intereses particulares y deseos de cualquier grupo. Y precisamente, la cosmovisión nacionalista hace hincapié en que dicho bien debe entenderse como todo aquello que lleve a los integrantes de la Patria a una mayor calidad humana, pero no solamente desde lo económico (como erróneamente lo plantea el marxismo) sino desde lo integral, o sea, desde lo ético, espiritual, físico, político, económico y social.

Es necesario resaltar que el Bien Común, o Socialismo, es una actitud ética frente a los problemas existentes. Es decir, es un “estilo” de hacer las cosas más que una ley matemática o económica. Por consiguiente, todo sistema económico que cumpla con los requisitos éticos básicos, o sea, que sea útil para llevar al pueblo a una meta superior de calidad humana es válido y puede considerarse socialista. Los sistemas económicos son herramientas, medios, no el fin de una política de Bien Común, por lo tanto están sujetos a modificaciones según las circunstancias.

Sólo los principios éticos conformes al Bien Común son los inmutables. Evidentemente hay elementos económicos anti-socialistas en sí mismos y abiertamente contrarios a toda ética: la usura, el anonimato, la lucha de clases, la dependencia, el igualitarismo, la explotación. Al respecto es interesante señalar que mientras el marxismo presenta al obrero como el oprimido por el patrón o empresario, el Nacionalismo presenta la realidad: las Altas Finanzas Internacionales son las que oprimen tanto a obreros como a empresarios, son ellas las que crean el ambiente especulativo y de avaricia que después causa las verdaderas tensiones en las empresas.  

Para procurar el Bien Común y extender un trato de honor, el gobernante en cuestión deberá poseer sí o sí la libertad de acción para ello, o sea, ostentar el señorío sobre todo lo propio para el ejercicio soberano de su gran misión. De lo anterior se desprende claramente que sin Soberanía Política ni Independencia Económica, es decir, en situación de dependencia o manipulación hacia algún poder extranjero (ya sea de tipo ideológico, militar, político o financiero) no habrá nunca gobernante justo, honesto y servidor abnegado de la grandeza de la Nación.

El Bien Común exige que se cumplan las siguientes condiciones:
1°) La unión de todos los compatriotas, en amistad sincera y fraterna para cimentar la verdadera paz social.
2°) La unión de las fuerzas de todos los miembros y de cada uno para el mayor rendimiento, el mejor servicio y la distribución más eficiente de bienes.
3°) La suficiencia y la abundancia de bienes materiales y espirituales que resulten del cumplimiento de las dos primeras condiciones, que aseguren su justa distribución conforme al mérito, a la necesidad y a la responsabilidad de cada uno de los miembros de la comunidad.

El factor humano es y debe ser el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales. Esto es arribar al principio de la solidaridad, de la concordia y colaboración entre los ciudadanos que constituyen una sociedad en el cuadro natural de la Nación. Esto es, la convivencia social en paz y tranquilidad. Y en ese orden orgánico cada cual está contento con su puesto y su función, contribuyendo eficazmente al bien de todos. 

A su vez, el gobernante debe ser el primer servidor del bienestar de la Nación. No solo debe promover sino ser el principal ejecutor del Bien Común. Por eso es que le corresponde gobernar al mejor, al más capaz y prudente, al de mayor capacidad de mando. Lo más triste que le puede pasar a un país es que haya muchos hombres clamando justicia y no la obtengan; pero el panorama es mucho más patético cuando esa justicia es clamada por los humildes y desamparados.

El verdadero Nacionalismo siempre será aquel que mantenga el equilibrio de intereses dentro de una Comunidad y a través de un sano concepto de Justicia Social, Socialismo o Bien Común. Es que las verdaderas revoluciones son aquellas que son profundamente transformadoras e innovadoras desde lo social.



DARÍO – BANDERA VECINAL  ZONA SUR, 06/12/2013

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