viernes, 1 de agosto de 2014

DEUDA EXTERNA, FONDOS BUITRE Y GOBIERNO BUITRE


Finalmente la Argentina no llegó a un acuerdo con los denominados Fondos Buitre, fracasando las negociaciones –o supuestas negociaciones– que encabezara el actual ministro de Economía Axel Kicillof. De esta manera se abre un panorama realmente preocupante e incierto para la ya maltrecha economía del país. La Argentina está, por obra y gracia de los gobiernos que nos llevaron al feroz endeudamiento, al borde de un tremendo colapso económico y de inmensas proporciones.

En su discurso por Cadena Nacional del jueves pasado, la presidente Cristina Fernández de Kirchner negó que la Argentina entrara en default (a contramano de lo que sostienen economistas expertos en materia de deuda externa). Y habló con la verborragia que le es característica. Por ejemplo señaló: “Ahora –refiriéndose a la oposición– nos piden que firmemos cosas que compromete el futuro de los argentinos, ya vimos esta historia y yo no la pienso repetir”.

Advirtió además que el gobierno está dispuesto a seguir negociando, al señalar: “Esto no quiere decir que no sigamos dialogando, pero también tenemos que defender nuestros derechos e intereses. Haciéndonos cargo del 100% de nuestra deuda de forma justa, equitativa y responsable”. Y finalizando dijo “quiero que se queden muy tranquilos porque vamos a usar todos los instrumentos legales que nos dan nuestros propios contratos firmados con el 92,4% de los bonistas”. Hubo otras dos frases de la mandataria que realmente fueron muy llamativas por lo grotesco, al afirmar “volver a endeudar a Argentina nos convertiría en un país viable”. Y por último (comparando con lo que está ocurriendo en Gaza) “esto que nos toca vivir a los argentinos también es violencia. Son misiles financieros que cuestan vidas”.

Bueno, esta es la expresión de una presidente que del cinismo y de la demagogia saca su principal arma para mentirle nuevamente a todos los argentinos. En realidad los verdaderos misiles están en la indiferencia política ante la pobreza y la indigencia cada vez más crecientes, ante la degradación social, el narcotráfico y la inseguridad consolidados durante el “modelo”. Es de muy mal gusto esconder la mugre debajo de la alfombra.

La Deuda Pública Nacional en el año 2005 (después de la reestructuración de la deuda que hicieron Kirchner-Lavagna) era de 152.186 millones de dólares. Durante el período kirchnerista 2003-2013 se pagaron en total 190.000 millones de dólares a los jerarcas de la Usura Internacional. Y en la actualidad, la Deuda Pública Nacional llega a la escalofriante suma de 250.000 millones, lo que es un verdadero disparate.

Hablar de la Deuda Externa Argentina es hacer referencia a la mayor estafa al pueblo argentino: El 31 de agosto de 1982, bajo la carátula “Alejandro Olmos según denuncia”, se inició la causa N° 14.467, con el objetivo de investigar los motivos del endeudamiento externo argentino y sus responsables, o sea las administraciones del ministerio de Economía y del Banco Central de la República Argentina durante el período de gobierno de la dictadura militar de 1976 a 1983. Por otra parte, en 1993, y en el marco de la misma denuncia, se inició una segunda causa, la N° 17.718 titulada “Alejandro Olmos según denuncia sobre defraudación a la administración fiscal”, que tuvo como objeto investigar la deuda contraída desde 1983 en adelante.

El 14 de julio del año 2000 se produjo el histórico y memorable fallo del juez federal Jorge Ballestero, quien puso de manifiesto muchísimas irregularidades en la formación de la deuda desde 1976. La inexistencia de un claro registro contable; el desconocimiento de su monto real (por encontrarse discrepancia entre balances y registros); la falsedad de los balances del Banco Central en cuanto a préstamos tomados hacia la Banca Internacional. Y en esa sentencia el magistrado incluyó peritajes lapidarios sobre el manejo de la deuda desde el ´83 en adelante. Para el juez se puso al país de rodillas (citando sus propias palabras) juzgando responsables de innumerables maniobras dolosas tanto a ministros, altos funcionarios y banqueros. ¿Qué hizo la tradicional clase política con todo esto? Absolutamente nada..

Y sin hacerse ningún tipo de revisionismo, en el año 2001 se produjo la mayor crisis económica de la historia de nuestro país, lo que derivó como consecuencia en el no pago de la Deuda Externa. Y ya en pleno gobierno kirchnerista, en el año 2005 y en el año 2010 se hicieron dos canjes de deuda, aceptándose inclusive tribunales extranjeros (de EEUU) ante reclamo de acreedores. Estos canjes de deuda consistieron en hacer una gran reestructuración de deuda, de importantísimos montos a pagar que vencían, y así sumar más y más intereses, hacer crecer mucho más lo que se debía a través de la lógica de la usura y del endeudamiento permanente.

Pero un grupo minoritario resolvió no acogerse a esa medida del canje de deuda, los denominados “Fondos Buitre”. Hace dos años, el juez norteamericano Thomas Griesa, y por representación ante la justicia de EEUU de una parte de esos Fondos Buitre, dispuso que la Argentina debía pagarle a los tenedores de deuda que en su momento no se acogieron al canje, y por un monto de 1.300 millones de dólares. Nuestro país apeló en su momento y el fallo no prosperó. Sin embargo, hace un poco más de un mes la Corte de Apelaciones de Nueva York levantó la medida cautelar que existía. De esta manera, parte de los acreedores buitres quedaron habilitados para exigirnos esos 1.300 millones de dólares. En total hay 15.000 millones de dólares a pagar a diferentes Fondos Buitre, que al estar en una instancia judicial menor en litigio con Argentina, todavía no accionaron para reclamar el cobro.

Ahora ¿cómo se le puede pedir al actual gobierno nacional que defienda los intereses de los argentinos cuando, entre otras cuestiones, Cristina y Néstor hicieron grandes negocios usureros durante la última dictadura militar? En este sentido, y una vez producido el golpe de 1976, el matrimonio K abrió un estudio jurídico en Río Gallegos, un estudio que con el tiempo se convirtió en uno de los más importantes de la provincia. Se dedicaron al negocio inmobiliario/financiero, haciendo grandes fortunas merced a las ejecuciones hipotecarias que realizaban en el marco de la tristemente célebre Circular 1050 instaurada por el ministro de Economía del Proceso, José Alfredo Martínez de Hoz.

Esta famosa Circular resultó letal para miles de deudores, porque la tasa de interés de sus créditos hipotecarios pasaron a ajustarse a altísimos valores vigentes en el mercado. Y como consecuencia lógica se terminaron pagando tasas realmente usureras, en donde miles de propietarios –que habían puesto como garantía sus propiedades– no pudieron afrontar los vencimientos, viéndose forzados a malvender sus inmuebles y al remate. Por ejemplo, cuando una financiera le avisaba a Néstor Kirchner que algún deudor había dejado de pagar la cuota mensual de un crédito, él se reunía con el moroso en cuestión y le explicaba sus pocas opciones: resignarse a que le remataran la propiedad o venderla a un precio muchísimo menor al que tenía en realidad.

Y el comprador era el propio Kirchner, para este último caso, quien eludía el trámite del remate y luego renegociaba la deuda del inmueble con las financieras. Durante la dictadura, los Kirchner no sólo hacían buenos negocios asociados a bancos y financieras, sino que mantenían excelentes vínculos con el poder militar de la provincia. Néstor era amigo del intendente de Río Gallegos, Pablo Sancho, impuesto por los generales del Proceso. Y de hecho era abogado de la financiera Casa Sancho.

    En definitiva, ante una nueva capitulación del actual gobierno con los jerarcas de la Usura Internacional, ante un nuevo y humillante sometimiento del país con estos parásitos internacionalistas la pregunta es: ¿dónde están los mayores buitres? ¿afuera o dentro del país?

Darío Coria, secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal
en el Orden Nacional. Jefe de la Passaponti en la Provincia de Buenos Aires
y conductor del programa “Estirpe Nacional”.

01/08/2014

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