jueves, 26 de marzo de 2015

LA INDEPENDENCIA ECONÓMICA COMO PRINCIPIO NACIONALISTA


La economía es para la cosmovisión nacionalista simplemente un medio para arribar a un fin. Es decir, para arribar a la grandeza y al bienestar de la Nación. Lamentablemente hoy por hoy es al revés: el pueblo vive para la economía y esta última existe para los intereses egoístas y sectarios del Gran Capital. Debemos comprender entonces que el Capital debe servir a la economía y la economía debe servir al pueblo, estableciendo el Estado reglas de juego claras y conforme a exigencias éticas y socialistas. El Estado no debe por sí mismo actuar en la economía, debe ser el regulador, el conductor y guía de la misma en el más elevado de los sentidos.

A su vez, no son las condiciones económicas las que determinan las relaciones sociales. El internacionalista Kiselly Mordecai -conocido popularmente con el nombre de Karl Marx- sostenía en su falso análisis del sistema capitalista que la economía es la infraestructura, o sea, que es el gran condicionante de todo lo que ocurre en una sociedad. Pero es absolutamente todo lo contrario. Son los conceptos morales los que determinan las relaciones económicas y por ende el tipo de relaciones sociales. O sea, el tipo de moralidad que predomina en la vida de los diferentes pueblos siempre va a ser el gran determinante a la hora de entender porque se establece un sistema económico en particular.

Tampoco pasa por elegir entre comprar un producto nacional o uno de procedencia extranjera (una suerte de nacionalismo chauvinista). La cuestión de fondo es ver que adquisición es más valiosa para los intereses de la Comunidad Nacional. Y todos los sectores que actúan en la economía deben ser conscientes de que la actividad económica y el trabajo deben estar al servicio de la totalidad. Cada compatriota debe comprometerse con su Comunidad y actuar siempre según el postulado de anteponer el servicio al beneficio.

Ya lo decía con claridad meridiana el General Juan Domingo Perón al promulgar el 9 de julio de 1947, y en la histórica Casa de Tucumán, la famosa Acta de Independencia Económica: “Aspiramos a una liberación absoluta de todo colonialismo económico, que rescate al país de la dependencia de las finanzas foráneas. Sin bases económicas no puede haber bienestar social: es necesario crear esas bases económicas (…)”. “Debemos producir el doble y a eso multiplicarlo por cuatro mediante una buena industrialización –es decir, enriqueciendo la producción por la industria–, distribuir equitativamente esa riqueza y aumentar el estándar de vida de nuestras poblaciones”.

A su vez, en su reconocidísima obra Doctrina Peronista señalaba: “La riqueza de un país no está en que media docena de hombres acaparen dinero, sino en que la regulación de la riqueza llegue a formar patrimonios particulares y un patrimonio estatal que haga la felicidad del mayor número de hombres y suprima la desgracia de que en un país, donde hay verdaderos potentados, haya quienes no pueden disfrutar de las necesidades mínimas de la vida ni satisfacer ese mínimum de felicidad a que todos tienen derecho”.

Las palabras de Perón son más que esclarecedoras, ponen blanco sobre negro. Es que el Sistema o Régimen de Dominación Mundial, o como habitualmente se le llama la Plutocracia o Imperialismo Internacional del Dinero ejerce el dominio universal a través del despótico control de la creación del dinero, de sus volúmenes de circulación y flujos de Capital. En segundo lugar ejerce su dominio a través de la imposición de la propaganda educativa de la cultura del préstamo y de la deuda permanente (que dicho sea de paso y como lo he analizado en más de una editorial es lo que se ha agravado en esta supuesta y pretendida Década Ganada).

A todo esto se agrega el endeudamiento sistemático de los países, llevándose adelante la expoliación de las riquezas de los pueblos. Y esto desde ya que se conecta con el sometimiento del poder político de diferentes gobiernos de turno, materia en la cual el kirchnerismo tranquilamente puede dar cátedra. El Capitalismo, claramente, no tiene Patria ni Corazón.

Por consiguiente, se desprende que para el Nacionalismo la Independencia Económica es un principio vital para el desarrollo y la vida integral de un pueblo: es la ruptura de las estructuras esclavizantes de ese Sistema plutocrático-capitalista que opera en las diferentes naciones; es el acto soberano que consiste en desligarse de las Altas Finanzas Internacionales, de la Usura internacional (en definitiva el verdadero rostro del Nuevo Orden Mundial) que succiona la economía mundial para un beneficio expoliador propio.

Se trata de humanizar el Capital, y entonces acá estamos hablando de terminar con el Capitalismo como Sistema de opresión y establecer otro que desde lo económico se podría denominar Social-capitalismo, y por supuesto en el marco de un nuevo ordenamiento nacionalista-patriótico. La condición determinante sería que tanto el Capital como el Trabajo -en estrecho y mancomunado abrazo- sean el motor de la grandeza de la Patria.

La Independencia Económica tiene una etapa inicial, que es la reconquista de las fuentes de riqueza perdidas a manos del Imperialismo o Poder Mundial del Dinero, y una segunda etapa que es la de consolidación de esa independencia. Y precisamente, teniendo en cuenta el destino de la Argentina, para poner en práctica una economía natural y conforme al desarrollo sano y orgánico de todo un Pueblo se deben establecer las siguientes ideas-fuerzas:

1°) Establecer el derecho exclusivo para que el Estado acuñe su propia moneda, sin ningún tipo de injerencias foráneas y sin ningún tipo de negociados locales (como lamentablemente ocurre hoy en día). Y a esto agrego que el dinero se debe crear en función de los bienes reales existentes, de forma que sirva solamente a su función que es ser medio de cambio para comprar o vender.
2°) Cambiar el actual “patrón-dólar” por un “patrón-trabajo”.
3°) Tipificar claramente a la Usura, a la especulación y a toda clase de operación fraudulenta como delito y terrorismo económico desde lo jurídico. Es que frente a la falsa teoría marxista del obrero oprimido por el empresario (como rasgo principal del Sistema capitalista) el Nacionalismo presenta la realidad: es la Usura la que realmente oprime tanto a obreros como a empresarios, la que crea el ambiente especulativo que después genera las tensiones en una empresa.
4°) Nacionalizar la banca y los sectores estratégicos de la economía. En este sentido el crédito debe estar sí o sí regulado por el Estado para evitar los abusos de siempre.
5°) Promover una fuerte industria nacional, tanto del sector liviano, pesado y tecnológico-científico, con un eficaz proteccionismo arancelario.
6°) Eliminar los impuestos regresivos para establecer un sistema impositivo de carácter progresivo.
7°) Sancionar una ley de participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas; como así también revisar el esquema jurídico de Sociedades Anónimas.
8°) Desarrollar el comercio exterior en base al principio de la defensa de la producción nacional y del justo intercambio de productos.
9°) Sancionar una clara ley de regulación de actividades de empresas extranjeras, para evitar el robo insolente de recursos y la fuga de capitales.
10°) Propiciar una Reforma Agraria para beneficio exclusivo de los argentinos y con permanente asistencia estatal en cuanto a otorgamiento de créditos; fomento de asociaciones cooperativas; suministro de maquinarias; formación y capacitación profesional. A su vez nacionalizar, o si se diera el caso expropiar, tierras en manos de no-argentinos como así también solidificar un proteccionismo arancelario en defensa del sector frente a productos primarios extranjeros.
11°) Tomar la decisión política de retirar de forma inmediata a la Argentina como miembro integrante de organismos financieros internacionales –como el FMI–, desligando a estos mismos organismos de todo “monitoreo” y control de las cuentas públicas nacionales.
12°) Realizar una investigación legislativa reabriendo el fallo de la justicia federal argentina del año 2000 y en referencia a la mayor estafa al pueblo argentino: la Deuda Externa. Sobre su composición fraudulenta e ilegítima conforme a lo establecido en su momento por el juez Jorge Ballestero, tanto desde la época de la última dictadura militar como así también desde los sucesivos gobiernos civiles. La postura clara tiene que ser pagar lo que corresponde.

De todo esto señalado se desprende que el único camino por el cual se puede arribar al bienestar de la Comunidad Nacional es cortando –y sin ningún tipo de concesiones– la interferencia prepotente de la Plutocracia imperialista. Su despótico accionar es lo que nos impide los beneficios del trabajo y la explotación de nuestras riquezas, condenándonos a que tengamos una vida de miserables y esclavos.

Es una deformación de la realidad creer que el bien del pueblo está en su bienestar material, en la búsqueda de lo cómodo y lo fácil, en la satisfacción de un egoísmo puramente individualista.

Para el Nacionalismo, el bien material siempre es importante pero en la medida que favorezca y posibilite la ascensión ética y cultural. Porque claro, con hambre y sueño no se puede pedir un pueblo sano ni física ni moralmente.

Por consiguiente, el fin último de cualquier economía reposa en lo político. En lograr el bienestar, en afianzar y consolidar el desarrollo cultural, en arribar a la grandeza de la Nación… en obtener libertad.


Entonces el contenido más importante de toda política de Estado será conducir a su pueblo hacia esos objetivos vitales y bajo la premisa EL BIEN COMÚN DEBE PREVALECER SOBRE CUALQUIER EGOÍSMO SECTARIO. En definitiva, sin Soberanía Política no puede existir nunca Independencia Económica, y sin Independencia Económica jamás podrá haber Bien Común Social.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal
Conductor del programa radial “Estirpe Nacional”.
26/03/2015





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