domingo, 26 de julio de 2015

EL ESTATUTO LEGAL DEL COLONIAJE DEL SIGLO XXI



  La famosa frase ‘estatuto legal del coloniaje’ fue pronunciada en su momento por el revisionista Arturo Jauretche, en referencia al muy recordado y escandaloso acuerdo firmado entre nuestro país y Gran Bretaña en mayo de 1933, el ‘Pacto Roca-Runciman’. Corrían los tiempos de la Década Infame: En mayo de 1933, durante el gobierno del presidente conservador, general Agustín P. Justo, el representante del gobierno argentino, el vicepresidente Julio Argentino Roca (h) y el ministro inglés, Walter Runciman, sentaron las bases del acuerdo reafirmándose una relación de vasallaje hacia la Corona británica.

La Argentina se aseguraba una cuota de exportación de carne enfriada hacia Inglaterra no inferior a 390.000 toneladas, aunque la primera potencia mundial se reservaba el derecho de restringir sus compras cuando lo creyera conveniente. Recordemos que para esta época, el comercio mundial se había reducido drásticamente como consecuencia de la profunda crisis económica mundial del capitalismo que había estallado en 1929.

A su vez, el 85% de las exportaciones de nuestro país debían realizarse a través de frigoríficos extranjeros, y el 15% restante a través de empresas argentinas pero siempre que las mismas fueran colocadas en el mercado internacional mediante comerciantes y navíos británicos. También se asumía el compromiso de no gravar con impuestos ciertos productos procedentes de Inglaterra, acordándose que las empresas de servicios públicos oriundas de este país recibieran un trato de protección hacia sus intereses, incluyéndose la no reducción de las tarifas de los ferrocarriles británicos que operaban en nuestro país.

Este acuerdo incluyó además dos clausulas secretas: La creación del Banco Central de la República Argentina y la Corporación de Transportes. En marzo de 1935 se fundó el Banco Central, una sociedad mixta integrada por bancos oficiales y capitales extranjeros, que controló la emisión monetaria, la tasa de interés y sobre todo el destino de las divisas, en donde la mayoría de los accionistas y directores del Banco Central representaban a capitales extranjeros. La Ley de Corporación de Transportes, sancionada en ese mismo año por el Congreso de la Nación, concedía a empresas de capital británico el monopolio por 56 años del transporte urbano en la ciudad de Buenos Aires.

Por lo trascendente del acuerdo, el vicepresidente Roca (h) resumió en una frase tristemente célebre el espíritu de la negociación: “Por su importancia económica, la Argentina se parece a un gran dominio británico”. Bueno, a 82 años del  ignominioso Pacto Roca-Runciman, la célebre frase ‘estatuto legal del coloniaje’ cobra más vigencia que nunca y de la mano del kirchnerismo.

Hace unos meses, la presidenta cerró un claudicante y degradante acuerdo económico, financiero y comercial con el gigante asiático. Otro verdadero acto de vasallaje y de violación a nuestra Soberanía Nacional, destacándose: La adjudicación directa de diferentes proyectos de obra pública siempre sujetos a financiamiento concesional por parte de los chinos. El otorgamiento de exenciones impositivas, inmunidades, holgados beneficios para empresas chinas en nuestro país y amplias ventajas migratorias, a cambio de refuerzos para las Reservas del Banco Central. La consolidación de una estación espacial china en Neuquén (ya en etapa avanzada de construcción) en la localidad de Bajada del Agrio, con una concesión a favor de cincuenta años. Dicha base espacial dependerá del Departamento General de Armamentos de las Fuerzas Armadas de China.

Al igual que en el pacto Roca-Runciman del año ’33, la letra chica de este humillante acuerdo se desconoce. En referencia a la obra pública, uno de los mega emprendimientos a realizarse son las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner, en la provincia de Santa Cruz. De ahí el acuerdo entre Gezhouba Group Company Limited y Electroingeniería. Es decir, la construcción será llevada adelante por un consorcio chino en asociación con una de las grandes empresas amigas del poder. Electroingeniería es la compañía cordobesa de Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta, dos empresarios muy allegados a la Casa Rosada.

Lo cierto es que en los últimos años, China nos ha comprado sobre todo soja, nos ha vendido trenes y una verdadera avalancha de productos manufacturados que le hacen una competencia ruinosa a la industria local. También ha sido relevante la presencia china en nuestro país en emprendimientos de megaminería.

Los acuerdos incluyen mucha financiación en diversos campos, pero obliga a la Argentina a eliminar las licitaciones que podrían suponer mejores condiciones para el país. Ante las enormes beneficios dados por el gobierno, los capitales chinos se quedan con obras y proyectos que van desde la minería hasta el petróleo y los ferrocarriles. Pero ¿cuál es el trasfondo económico de este acuerdo de sumisión que acelera un evidente proceso de desindustrialización?

Ante la falta de dólares, la relación bilateral con China experimentó un giro de 180 grados. Es decir, el gigante asiático dejó de ser señalado como el socio comercial "malo" que contribuía al fenómeno de la sojización del campo argentino y que ponía en riesgo a la industria nacional. Se convirtió no sólo en un socio relevante sino también en uno de los principales soportes financieros del Banco Central, y de la mano de unos 3.100 millones de dólares que ya se giraron en el marco del acuerdo de intercambio de monedas, también conocido como swap. La Argentina le vende a China productos sin valor agregado, mientras que la nación asiática inunda el mercado interno con electrónica, celulares, televisores y maquinaria pesada. De hecho, durante el período 2003-2013, el 85% de las exportaciones argentinas se concentraron solamente en porotos de soja, petróleo y aceite de soja.

Pero lo que genera un verdadero escándalo es la instalación en la provincia de Neuquén de una base espacial china, de 200 hectáreas, y encima con una exención impositiva de 50 años. También es algo totalmente inadmisible que ciudadanos chinos trabajen en la misma regidos por la legislación laboral de su país. Argentina no tendrá ninguna injerencia ni sacará ningún provecho de dicha base. Hay muchísimas dudas sobre el carácter del personal chino respecto de su condición civil o militar, debido a que esto no fue especificado en el acuerdo.

La empresa china CLTC, que es la que está a cargo de la construcción, y tiene comprobados lazos con diferentes organismos militares chinos, ya que depende específicamente del Departamento General de Armamento y de la Comisión Militar del denominado ‘Ejército Popular de Liberación de China’. Es que la estación, con antenas que permitirían una cobertura y visibilidad casi completa de la Tierra, sería a la vez un centro potencial de escaneo de comunicaciones, rastreo y detección de satélites, control de lanzamientos a escala global e incluso, en caso de necesidad, de misiles, drones, y otras actividades militares semejantes.

Es decir, el problema de fondo es geopolítico: Con esa instalación se usa al país como un mero tablero de ajedrez mundial y en el marco del programa chino de conquista de la Luna y Marte. O sea, el Gobierno Nacional nos está poniendo de manera totalmente irresponsable en un conflicto en la que dos superpotencias -EEUU y China- se van a disputar la supremacía en el estratégico espacio inter estelar.

Tal como ocurriera con el Pacto Roca-Runciman, el acuerdo entre Cristina Fernández de Kirchner y su par chino Xi Jinping es la consolidación de un proceso de entrega que va en aumento, con condiciones extremadamente desfavorables e inadmisibles. Un acuerdo neocolonial en donde el gobierno busca atenuar su propia incapacidad económica abrazando al imperialismo capitalista chino. El estatuto legal del coloniaje del siglo XXI.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal.
Vicepresidente del Partido en la Provincia de Buenos Aires.
Conductor del programa radial "Estirpe Nacional".

26/07/2015

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