miércoles, 16 de septiembre de 2015

16 DE SEPTIEMBRE DE 1955: VENDEPATRIAS DEL PASADO, VENDEPATRIAS DEL PRESENTE


El cobarde derrocamiento del General Juan Domingo Perón, del cual hoy se cumplen 60 años, fue un acontecimiento que sin lugar a dudas marcó un quiebre en el país. Los sucesos previos marcaron un terrible acto demencial. El 16 de junio de 1955, cuarenta aviones de la Marina bombardearon y ametrallaron Casa de Gobierno y Plaza de Mayo. La intención fue más que clara, asesinar a Perón. Este acto terrorista fue acompañado por el accionar de la Infantería de Marina que atacó la Casa Rosada, acto que finalmente fue contrarrestado. El saldo fue de más de 300 civiles muertos y 3.000 heridos. Tras este brutal bombardeo el Líder justicialista dio la orden de que ningún obrero concurriese a Plaza de Mayo. Pero de manera espontánea, y ante la difícil hora que se vivía, una enorme multitud se congregó frente a la histórica Plaza y bajo el lema defender a Perón.

Con un clima tremendamente caldeado, y mientras el país digería como podía la carnicería de junio, tres meses después, exactamente el 16 de de septiembre del ´55, estalló finalmente la sublevación militar en Córdoba que puso fin al gobierno Nacional-justicialista. Y mientras el foco insurreccional cordobés resistía, la Marina bombardeaba pozos de petróleo de YPF en Mar del Plata, donde había emplazado 19 buques. La mayoría de las Fuerzas Armadas permanecieron leales a Perón, pero a decir verdad sus acciones para reprimir el levantamiento fueron ineficaces, actuando con parsimonia. La flota mantuvo su curso hacia Buenos Aires y por radio ordenó a los habitantes de Berisso que evacúen la zona porque destruirían la destilería de YPF.

Luego de unos días de indefinición tras el levantamiento, Perón finalmente presentó su renuncia, aduciendo querer evitar un derramamiento de sangre. La dimisión desde ya que fue aceptada por los altos mandos liberales conspiradores. El general Eduardo Lonardi, jefe del levantamiento en Córdoba, y el almirante Isaac Rojas, se hicieron cargo del Poder Ejecutivo. El 23 de septiembre, Lonardi asumió la presidencia de la Nación en un brevísimo período de tiempo y bajo la hipócrita consigna ‘ni vencedores ni vencidos’.

De esta manera comenzaba un nuevo y sangriento proceso político argentino. El golpe de Estado de 1955 fue presentado ante la opinión pública como la supuesta recuperación de la tradición republicana, iniciada en la Revolución de Mayo de 1810, frente al gobierno de Perón caratulado como de segunda “tiranía”. Porque claro, para el pensamiento liberal de cuño masónico la supuesta primera tiranía había sido el gobierno del Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas. Pero esta contra-revolución antiperonista ya había empezado a tomar cuerpo anteriormente.

 De hecho, el día 28 de septiembre del ´51 el general Benjamín Menéndez había encabezado un intento de golpe, en donde más de 200 oficiales fueron juzgados y pasados a retiro. Inclusive el general José Suárez había encabezado otro intento golpista en 1952. Su plan consistía en tomar la Casa Rosada a través de una acción comando y asesinar a Perón. Pero finalmente por una filtración del servicio de Informaciones de la Aeronáutica la conspiración se frustró.

Luego de su breve presidencia de casi dos meses, el 13 de noviembre Lonardi fue remplazado por el general ultra-antiperonista Pedro Eugenio Aramburu, quien rápidamente procedió a dictar el Decreto 3.855/55 disolviendo al Partido Peronista, y en marzo del ’56 el Decreto 4.161 con la rúbrica de Rojas y Alvaro Alsogaray, estipulando penas que prohibieron toda participación política del peronismo y hasta el sólo hecho de pronunciar las palabras ‘Evita’, ‘peronismo’ o ‘Perón’, contra quién atentarían con una bomba durante su exilio en Venezuela.

La Argentina volvía a perder su propio destino, volvía a ser colonia de las potencias mundiales, de la Usura Internacional. Se ingresó al Fondo Monetario Internacional, política de vasallaje que continuará en el tiempo. Hacia abril del ´56 la “Libertadora” derogó plenamente la Constitución de 1949. Y el 9 de junio de 1956 los generales Juan José Valle y Raúl Tanco iniciaron un levantamiento cívico-militar que tuvo la clara intención de restaurar al peronismo, lo que va a terminar en una terrible tragedia con 27 civiles y militares fusilados. En definitiva, desde 1955 comenzaba un período de 18 años de proscripción, de persecución y sangre al peronismo, que pudo reivindicarse plenamente recién en 1973.

Para comprender el trasfondo del derrocamiento de Perón sólo basta con tener presente dos frases tristemente célebres de Winston Churchill, Primer Ministro del Reino Unido de 1940 a 1955, sin lugar a dudas uno de los personajes más nefastos de toda la historia política a nivel mundial. Durante la famosa conferencia de Yalta de 1945 entre los aliados de la 2ª GM, Churchill expresó: “No dejen que la Argentina se convierta en potencia, porque detrás de ella arrastrará a toda Hispanoamérica”.

Y en un discurso pronunciado en la Cámara de los Comunes, en 1955, afirmó de manera contundente: “La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la Segunda Guerra Mundial. Y las fuerzas del Imperio inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto”

Es que la revolución peronista había herido sensiblemente a las minorías concentradoras del poder económico en nuestro país,  perjudicando a su vez los intereses plutocráticos imperialistas británicos. Y en esto está la clave de todo. El Nacional-justicialismo, de espíritu argentinista, estableció el legado de la Soberanía Política, de la Independencia Económica, de la Justicia Social. Y fue precisamente el general Perón el que como ningún otro presidente en la historia de nuestro país reivindicó a los trabajadores con amplias medidas socialistas, realizando una efectiva distribución de la riqueza y armonizando las relaciones entre el Capital y el Trabajo.

El peronismo fue sin lugar a dudas la doctrina libertaria del siglo XX, reflejada también en el principio de la Tercera Posición, o sea, de un posicionamiento totalmente libre ante los embates de las izquierdas y de las derechas, del marxismo y del capitalismo, del imperialismo yanki y del imperialismo soviético de esa época, siempre manejados por el Poder Oculto, por la Sinarquía Internacional al decir del líder justicialista. Y con una fuerte política de industrialización interna (también, como nunca antes visto en el país) la Independencia Económica tuvo como finalidad reconquistar las fuentes de riqueza de la Nación para hacer un reparto más equitativo, para mejorar la calidad de vida de los argentinos. Se desligó al país de todo organismo financiero usurero, no había deuda externa. Se nacionalizó el Banco Central de la República Argentina como así también los sectores estratégicos de la economía. Se llevó adelante una verdadera integración económica a nivel latinoamericano. Y todo ello a pesar de la terrible presión ejercida por EEUU, el país “bueno y democrático” vencedor en la 2ª GM. En definitiva, fue la Comunidad Organizada.

Perón dijo una vez que 1955 marcó la hora de los enanos. Y claro, enanos en referencia a todos aquellos agentes de la decadencia moral e intelectual, en cuyas manos recaía el poder político para ser dócil a los deseos del imperialismo. Enanos también por todos aquellos traidores que pasaron a engrosar las filas de los que humillaban a la Patria. Enanos todos aquellos que no pudieron comprender al Pueblo, y en esa incomprensión se pasaron a la vereda del enemigo. Enanos los que entregaron la Soberanía Nacional, los que derribaron la Independencia Económica y la Justicia Social.

  Y si hablamos de enanos, el régimen kirchnerista claramente lo es. Es que lo que hoy sobra es mucho dolor: Postración, degradación social, pobreza, concentración económica, clientelismo político, corrupción organizada como nunca antes se vio en nuestra historia, rebaje cultural, entrega del patrimonio nacional, subordinación hacia los poderes mundiales, pago de la mayor estafa al pueblo argentino -la Deuda Externa-. Y todo esto camuflado con el ya conocido 'relato', que no es otra cosa que un discurso abstracto progre-izquierdista-demagógico-populista. Por eso, el 16 de septiembre de 1955 tuvo a los vendepatrias del pasado y tiene a los vendepatrias del presente.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal.
Vicepresidente del Partido en la Provincia de Buenos Aires.
Conductor del programa radial "Estirpe Nacional".

16/09/2015

1 comentario:

  1. El último párrafo merece más explicación.. una idea muy fuerte arrojada al pasar como quien no quiere la cosa, una lista de cosas sin lugar al análisis.

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