miércoles, 18 de noviembre de 2015

DOS VARIANTES DE UN MISMO SISTEMA



Faltan apenas cuatro días para el balotaje entre Mauricio Macri y Daniel Scioli, el primer balotaje presidencial de nuestra historia. En este sentido el antecedente más cercano ocurrió en las elecciones presidenciales del año 2003, cuando Carlos Menem le había ganado por un escasísimo margen de votos al por entonces gobernador de la provincia de Santa Cruz, Néstor Kirchner, correspondiendo de esta manera que se realizara el balotaje, algo que finalmente no ocurrió por la decisión del propio Menem de bajarse.

Daniel Osvaldo Scioli irrumpió en la política argentina en la década del ’90 y de la mano del menemismo. En 1997 fue electo diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, cargo en el cual fue reelecto en el año 2001. En diciembre de este año el fugaz presidente Adolfo Rodríguez Saá lo nombró Secretario de Turismo y Deporte de la Nación, para ser confirmado en este cargo durante el año 2002 bajo la presidencia provisional de Eduardo Duhalde. En las elecciones presidenciales del 2003 que consagró a Néstor Kirchner accedió a la vicepresidencia de la Nación y al cargo de presidente del Senado. Y en el año 2007, de la mano del kirchnerismo, fue electo gobernador de la Provincia de Buenos Aires, para ser reelecto en el 2011. Finalmente, la actual mandataria lo confirmó como candidato a presidente durante este año.

O sea, Daniel Scioli se casó con el poder partidocrático rosquero de turno. Fue menemista, fue duhaldista y ahora kirchnerista. Es de nula personalidad y dignidad. Por ejemplo, en diciembre del 2005, cuando era Presidente del Senado de la Nación se dejó maltratar cobardemente por la entonces senadora Cristina Fernández quien lo humilló públicamente y hasta lo trató de cobarde en el marco de las discusiones que se daban por el presupuesto del año 2006. También bajó la cabeza como vicepresidente de Néstor, cuando osaba abrir la boca en una sintonía diferente a la del entonces Presidente, recibiendo maltratos y desplante en público. Y en el marco de su actual candidatura a presidente (en donde primero tuvo que soportar el fuego interno del ala más dura del kirchnerismo) la actual mandataria le impuso en su fórmula a Carlos Zannini como vicepresidente, un ultra kirchnerista y verdadero hacedor del Régimen K entre las sombras.

El saliente gobernador deja una muy pesada herencia en la Provincia de Buenos Aires, quedando al desnudo lo que fue su gestión como gobernador a lo largo de tantos años: Crecimiento de la droga, de la inseguridad y la pobreza; falta de políticas reales en materia de educación; obras paralizadas; falta de grandes obras de ingeniería hidráulica (de hecho, en los últimos 30 años se produjeron 33 casos de inundaciones, o sea, más de una inundación por año); a su vez la falta de agua potable y de cloacas en amplísimos sectores de la Provincia como así también rutas en mal estado.

A su vez, Mauricio Macri, ingeniero civil y de linaje empresarial corporativo, fue presidente de Boca Juniors entre 1996 y 2007. En el año 2003 creó el Partido Compromiso para el Cambio. Fue diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entre el 2005 y el 2007, y precisamente, desde el 2007 en adelante es el actual Jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a través del PRO (Propuesta Republicana). En su momento, la última dictadura militar estatizó deuda privada de los Macri. Por ejemplo SOCMA (Sociedad Macri) y Sevel figuran entre las más de 70 firmas beneficiadas por la sistemática política de estatización de deuda privada del Proceso.

  La causa por contrabando de autopartes por la cual fueron procesados en el año 2001 Franco Macri y su hijo Mauricio (por entonces vicepresidente de Sevel) contó con la particularidad de que los acusados terminaran libres. Pero dos jueces de la Corte Suprema fueron enjuiciados y destituidos por, entre otros motivos, haberlos dejado en libertad. El recordado juez de la causa, Carlos Liporace, renunció en el 2006 cuando también él estaba al borde del juicio político. Entre los cargos por los cuales se destituyó a Antonio Boggiano y Eduardo Moliné O´Connor, ministros de aquella Corte de la denominada 'mayoría automática' del menemismo, se contaron los de obstruir el proceso legal respecto de la tarea de investigación por presunto contrabando.

  El saliente Jefe de gobierno porteño también deja una muy pesada carga en la Ciudad de Buenos Aires: Más de 860.000 habitantes por debajo de la línea de la pobreza; villas con más de 275.000 personas (estadística reconocida por la mismísima Secretaría de Hábitat e Inclusión del gobierno porteño). A su vez, una sistemática política de ajuste en el aumento desconsiderado de impuestos, muy por encima de cualquiera de los índices de inflación; también un creciente endeudamiento de la Ciudad, cuyo monto supera los 2.000 millones de dólares.

  Estos son los dos candidatos a presidente de cara al balotaje del 22 de noviembre, más de lo mismo. Inclusive en el tan promocionado debate presidencial realizado el último domingo, en "Argentina Debate", los aspirantes a la Casa Rosada no pudieron sostener con claridad sus proyectos, como así tampoco delinear sin dubitaciones una verdadera línea de gobierno en caso de ganar. Nunca hablaron de los verdaderos problemas estructurales de la Argentina (como el Nuevo Orden Mundial; la ilegítima Deuda Externa; la Causa Malvinas; el descontrol en las fronteras; la narco-política; la inflación o la defensa de la Familia, por poner algunos ejemplos paradigmáticos). Sólo plantearon generalizaciones con una dialéctica tan abstracta como evasiva, con el ingrediente de las mediocres chicanas de un lado y del otro.

  Es evidente que con las últimas elecciones celebradas el 25 de octubre algo cambió, o mejor dicho algo se requebrajó. Concretamente la impune mega corrupción y el autoritarismo encabezado por Cristina Fernández de Kirchner y el ala más dura del Régimen K. Pero claro, no se trata de un cambio de nombres en la presidencia para salir adelante. El problema de fondo es la dependencia, el colonialismo en el cual está sumergida la Argentina y desde hace muchísimo tiempo.

 Es que tanto Scioli como Macri representan lisa y llanamente ese problema de fondo porque forman parte de estructuras políticas que a decir verdad son oligarquías nacionales, estructuras atadas a las Altas Finanzas Internacionales, a la élite globalizadora plutocrática-capitalista, en definitiva el Poder Invisible que mueve los hilos de la Humanidad sin que nos demos cuenta. En donde los Mega Banqueros Internacionales ejercen su despótico accionar a través de bancos de cerebros que operan sobre una partidocracia local tan mercenaria y dócil como corrupta y burguesa. Acá está el principal problema.

  Ambos candidatos tienen compromisos con los poderes mundiales: Con el Sionismo, con el Consejo de las Américas, con las corporaciones multinacionales que siguen depredando nuestros recursos naturales (Barrick Gold, Chevron, Monsanto, por poner los ejemplos más paradigmáticos), con la Usura Internacional y el pago sistemático de la fraudulenta Deuda Externa. Y de hecho la gobernabilidad no va a ser nada fácil para el presidente que asuma por la sencilla razón de que la problemática económica y social que deja el kirchnerismo tiende a agudizarse aún más. Entonces ¿qué hacer ante semejante cuadro de situación?

  La respuesta no es muy difícil. Se trata de luchar por la Libertad o seguir en la dependencia. A pesar de que la mandataria saliente nos deja una profunda división entre los argentinos, lo más importante es que debemos comprender que hoy más que nunca tenemos que comprometernos y trabajar de verdad para aspirar a una Argentina infinitamente superior. No claudicar ante las falsas opciones de la derecha, de la izquierda y del centro que genera el Sistema para reciclarse una y otra vez. Luchar por un Nuevo Orden Social-patriótico sin ningún tipo de egoísmos ni sectarismos burgueses. Este es el camino del Partido Nacionalista Bandera Vecinal, el que plantea soluciones de fondo ante problemáticas de fondo generadas por el Régimen de Dominación o Poder Mundial del Dinero.

 Todo pasa por esclarecerse para luego asumir un compromiso, una resistencia que a la larga es la que impone la lucha política. Una verdadera revolución nacionalista no pasa sólo por lo político y material como algunos creen de manera ingenua. Primero pasa por un Espíritu, por un Alma, por una fortaleza anímica indestructible, por una gran unidad de concepción para la unidad de acción.

  Es que nunca podrá haber Justicia Social o Bien Común si primero no hay Independencia Económica. Y nunca habrá Independencia Económica si antes no hay un claro y preciso principio rector de Soberanía Política. Por eso, ante la farsa del venidero balotaje, ante la falsa opción de elegir entre Scioli o Macri, que sin lugar a dudas son dos variantes de un mismo Sistema, luchemos por un espacio de poder nacionalista, luchemos por el verdadero Despertar de la Patria Grande.  
   


Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal.
Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

18/11/2015

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