domingo, 12 de junio de 2016

GENERAL JUAN JOSÉ VALLE, EJEMPLO DE DIGNIDAD Y DE HONOR


  El jueves pasado se cumplieron 60 años de uno de los acontecimientos que sin lugar a dudas marcó la Historia de nuestro país, ni más ni menos que el levantamiento cívico-militar peronista comandado por el General Juan José Valle. El contexto no podía ser el peor. Luego del Golpe de Estado que terminó violentamente con el gobierno del General Juan Domingo Perón, el 16 de septiembre de 1955, el orden político cambió. En el marco de la autodenominada “Revolución Libertadora”, en noviembre de ese mismo año se produjo el ascenso al poder del General ultra-antiperonista Pedro Eugenio Aramburu.

   La Argentina no sólo se alineó al Nuevo Orden Mundial de post-guerra con EEUU e Inglaterra a la cabeza (y en el marco de la naciente Guerra Fría) sino que el país empezó a sufrir una violenta desperonización. Y verdaderamente se hacía muy difícil la resistencia frente a la violencia dictatorial de hacer desaparecer todo vestigio del pasado reciente. Los comandos de la resistencia peronista, fabriles o barriales, estaban escasamente coordinados y las directivas del Líder exiliado apenas se comprendían.

   Bajo esta coyuntura, el día sábado 9 de junio de 1956 se produjo el levantamiento cívico-militar encabezado por el general Juan José Valle y secundado por el General Raúl Tanco. De esta manera el peronismo produjo la primera tentativa seria de retomar el poder mediante un estallido de base militar y con cierto apoyo civil activo, al estilo de las viejas revoluciones radicales. El epicentro del alzamiento estuvo en el Regimiento N° 7 de Infantería de la ciudad de La Plata, en la Guarnición de Campo de Mayo, y en la provincia de La Pampa.
               
   La proclama, firmada por los generales Juan José Valle y Raúl Tanco fundamentaba el alzamiento en la durísima realidad que vivía la Argentina: “Al pueblo de la Nación. Las horas dolorosas que vive la República, y el clamor angustioso de su Pueblo, sometido a la más cruda y despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para restablecer el nuestra Patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo de la Constitución y las leyes. Como responsable de este Movimiento de Recuperación Nacional integrado por la Fuerzas Armadas y por la inmensa mayoría del Pueblo –del que provienen y al que sirven– declaramos solemnemente que no nos guía otro propósito que el de restablecer la soberanía popular, esencia de nuestras instituciones democráticas, y arrancar a la Nación del caos y la anarquía a que ha sido llevada por una minoría despótica encaramada y sostenida por el terror y la violencia en el poder. Conscientes de nuestra responsabilidad ante la historia, comprendemos que nuestra decisión es el único camino que nos queda para impedir el aniquilamiento de la República en una lucha estéril y sangrienta entre hermanos, cada día más inevitable e inminente… ¡Viva la Patria!”. Movimiento de Recuperación Nacional - General de División Juan José Valle, General de División Raúl Tanco, Buenos Aires, 9 de junio de 1956.

  Esta proclama era muy realista. El país vivía bajo el gobierno de Aramburu una verdadera tiranía. Se intervino la CGT, se persiguió al sector obrero peronista, se encarcelaba, se confinaba, se despojaba, se excluía de la vida cívica a la fuerza mayoritaria que sin lugar a dudas era el peronismo. A su vez, el tristemente famoso decreto 4161, del 5 de marzo de 1956 establecía: “Queda prohibida la utilización (…) de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas y obras artísticas (…) pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo. Se considerará especialmente violatoria de esta disposición, la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones ‘peronismo’, ‘peronista’, ‘justicialismo’, ‘justicialista’, ‘tercera posición’ la abreviatura ‘PP’, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales  ‘Marcha de los Muchachos Peronista’ y ‘Evita Capitana’ o fragmentos de las mismas y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos”. Realmente patético…

    Pero además la Argentina entraba formalmente a la lógica capitalista del endeudamiento permanente al ingresar al FMI, aboliéndose la Constitución Nacional-justicialista para lograr sobre todo terminar con el famoso artículo 40 que impedía la entrega al capitalismo internacional de los servicios públicos y las riquezas naturales, pretendiéndose retrotraer al país al más crudo colonialismo mediante la entrega de los servicios vitales de nuestra economía. Y por consiguiente se re-establecía la Constitución liberal unitaria de 1853.

  La historia del levantamiento fue realmente muy corta. Entre el comienzo de las operaciones y la reducción del último foco revolucionario transcurrieron menos de doce horas. La guarnición de Santa Rosa fue atacada por aviones de la Fuerza Aérea y la Marina. La dictadura militar decidió efectuar un castigo ejemplificador y completamente inusual para la historia argentina en el siglo XX disponiendo el fusilamiento de los sublevados. Los fusilamientos se produjeron en Lanús, en los basurales de José León Suárez, en La Plata, Campo de Mayo, en la Escuela del Ejército, en el Automóvil Club Argentino y en la Penitenciaría Nacional de la ciudad de Buenos Aires. En este sentido, entre los días 9 y 12 de junio del ’56, fueron fusiladas 27 personas entre civiles y militares, inclusive antes de que se dictase la ley marcial.

  El General Juan José Valle, muy deprimido por los fusilamientos que ya se conocían, se había refugiado en la casa de un amigo, un tal Andrés Gabrielli. Y como buscaba entregarse para terminar con el derramamiento de sangre, Gabrielli se entrevistó con el capitán Francisco Manrique en la Casa de Gobierno y obtuvo la promesa de que se respetaría la vida del Líder del levantamiento. Valle se entregó y lo llevaron al Regimiento de Palermo, donde lo interrogaron y lo condenaron a muerte. El capitán Manrique se entrevistó con Aramburu para que la pena pudiera ser conmutada, pero el dictador se negó rotundamente.

    El increíble argumento era que después de que se fusiló a sub-oficiales y civiles no se podía dejar de aplicar la misma pena para el cabecilla del movimiento. La hija de Valle, Susana, de tan sólo 18 años de edad, en un último y desesperado intento prácticamente corrió a entrevistarse con monseñor Tato, el mismo que había sido expulsado en 1955. Y por intermedio del Nuncio Apostólico obtuvo que el Papa telegrafiara un pedido de clemencia a Aramburu, pero sin resultado. Finalmente, el 12 de junio de 1956, en la antigua Penitenciaría Nacional de la ciudad de Buenos Aires, actual parque Las Heras (en las calles Coronel Díaz y Las Heras), el general Juan José Valle, líder del frustrado levantamiento cívico-militar del 9 de junio fue fusilado. A la madre de Valle las autoridades gubernamentales ni le avisaron. Su esposa cayó en un estado emocional grave y su hija Susana, de 18 años de edad (repito), fue quien se trasladó a la Penitenciaría. Allí, Valle la recibe diciéndole “Susanita, si derramás una sola lágrima no sos digna de llamarte Valle”. Dramático y conmovedor…

   Hoy en día, en el parque Las Heras se encuentra una placa colocada en su memoria y en la de los demás fusilados. A 60 años de uno de los acontecimientos más trágicos de nuestra Historia, el General Juan José Valle está siempre presente en la memoria colectiva de los argentinos que aspiramos a una Patria, Libre Justa y Soberana. Está siempre presente en la memoria de los que aspiramos al Bien Común Social, a una Argentina para los argentinos y sin ningún tipo de injerencia foránea. El Líder del levantamiento cívico-militar que buscó normalizar el país con reglas de juego claras y queriendo terminar con la nefasta tiranía de Aramburu se hizo interprete de una rebelión que estaba en el mismísimo seno de un pueblo sojuzgado y oprimido.

   Por eso, en su memoria, y en la memoria de todos los compatriotas que dieron su vida en aquella etapa tan oscura de nuestro país, el Nacionalismo Social Argentino reafirma un compromiso de lucha, reafirma un compromiso social-patriótico, reafirma un sentido del deber para lograr la Gran Argentina que todos nos merecemos. ¡Por la Liberación Nacional! ¡General Juan José Valle Presente! ¡Gloria y Honor!.  



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal,
Conductor del programa radial partidario “Estirpe Nacional”

12/06/2016

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