viernes, 27 de enero de 2017

ADOLFO SALDÍAS Y EL INICIO DEL REVISIONISMO HISTÓRICO ARGENTINO


   Adolfo Saldías nació en Buenos Aires un 6 de septiembre de 1849, tres años antes de la caída política del Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires y en sus comienzos tuvo una formación liberal, muy a tono con el nuevo ordenamiento político post-Caseros.

   En 1874 Saldías se recibió de abogado. Y en ese mismo año, con la sublevación militar del 24 de septiembre encabezada por Mitre por el resultado de las elecciones presidenciales que había dado el triunfo a Nicolás Avellaneda, se enroló en la Guardia Nacional contra los sediciosos, otorgándosele el grado de capitán de Compañía. En 1875 fue secretario de Educación trabajando al lado de Sarmiento y un año después fue electo diputado a la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires.

  Nadie podía mínimamente imaginarse, por su formación liberal, que se transformaría en el primer historiador revisionista de nuestro pasado nacional. Es que la denominada ‘Historia Oficial’ nace hacia la segunda mitad del siglo XIX bajo el auspicio de dos destacadas figuras de la Masonería Argentina, el ex presidente argentino Bartolomé Mitre y el abogado, político y diputado nacional Vicente Fidel López. Esta corriente de pensamiento historiográfico liberal se fue consolidando a lo largo del tiempo para luego “profesionalizarse” hacia principios de siglo XX a través de los historiadores Ricardo Levene y Emilio Ravignani, con la fundación de la denominada “Nueva Escuela Histórica”.

  Saldías ante todo buscó la verdad, que es lo que naturalmente deben hacer los verdaderos historiadores. Y esto habla muy bien de él más que nada teniendo en cuenta que no se dejó llevar por sus prejuicios ideológicos liberales del comienzo. Por ejemplo, en 1878 salió a la luz ‘Ensayo sobre la Historia de la Constitución Argentina’, en donde cabe resaltar una frase más que significativa de esta obra. Dice el autor: “Si Rosas representó en el gobierno las aspiraciones de la mayoría de la provincia, se ésta se empeñó en mantenerlo en él, legalizando todos sus actos por medio de demostraciones de adhesión, que jamás prodigó a ningún otro gobernante, ¿la historia debe descargar sobre la cabeza de Rosas todas las acusaciones, todo el oprobio, toda la odiosidad que pueda inspirar la tiranía?”.

  En 1881, es decir, a cuatro años de la muerte del Restaurador de las Leyes, aparecerá su obra clásica ‘Historia de Rozas y su Época’, libro pionero del Revisionismo Histórico Argentino. Y con esta obra cumbre, fuente de inspiración de futuros historiadores honestos, se produjo la total evolución en el pensamiento de Saldías, tanto desde su honestidad intelectual como desde su concepción ideológica. Para elaborar su ‘Historia de Rozas y su Época’, en primer lugar el joven historiador se interesó por los archivos existentes en el país, archivos menospreciados por los que llevaron adelante desde lo cultural y propagandístico lo que se nos machacó una y otra vez como Historia Oficial. Por ejemplo tuvo acceso a colecciones periodísticas de ‘La Gaceta Mercantil’ y el ‘Archivo Americano’, como así también acceso a los Diarios de Sesiones de la legislatura rosista. Pero todo pegó un gran giro cuando pudo acceder al archivo del mismísimo Restaurador de las Leyes. Luego de la derrota nacional en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, Rosas se preocupó muchísimo por salvar su copioso archivo, seguramente con la idea fija de que los unitarios lo harían desaparecer o quemar.

   Por tal motivo, en varios cajones hizo llevar toda su documentación -su único tesoro como él Restaurador diría- a la Legación inglesa de la calle Defensa, y luego de allí al buque ‘Conflict’ donde marchó finalmente a Inglaterra como ruta obligada. Después de su muerte, su gran archivo quedó en la casa de su hija Manuelita, en Londres. Y es precisamente en Inglaterra donde Saldías la, teniendo acceso al archivo personal que Rosas había traído consigo. De esta manera terminó de plasmar su famosa obra, el libro fundacional del revisionismo histórico de nuestro país.

   Es que en esos cajones se encontraban testimonios de primera mano, documentos muy valiosísimos, todas las cartas recibidas por Rosas: del Libertador José de San Martín, del General Alvear, de Lord Palmerston (Primer Ministro del Reino Unido hacia mediados del siglo XIX), de Manuel de Sarratea, Manuel Oribe, etc. etc. También contó con los borradores de las notas oficiales, de los mensajes, notas diplomáticas; informes reservados de sus ministros en Londres, París, Washington y Río de Janeiro; como así también informes reservados de la policía. Todo cuidadosamente clasificado por años y materias, en sus correspondientes carpetas y legajos, de acuerdo al meticuloso orden que siempre ponía en práctica Rosas.

   En 1887, durante la presidencia de Miguel Juárez Celman, apareció el tercer y último tomo de ‘Historia de Rozas y su Época’. Y cinco años después, en plena represión al naciente radicalismo, bajo la presidencia de Carlos Pellegrini, la obra fue reeditada en su versión definitiva de cuatro volúmenes, con la denominación consagratoria de ‘Historia de la Confederación Argentina’. Como dijera con claridad meridiana Julio Irazusta “la historia de Rosas esclarecida por Saldías iluminó la historia argentina para acá de 1852.  Las consecuencias de Caseros se nos mostraron en perfecta relación del efecto con su causa en el desarrollo posterior del país”.  Esto quiere decir que don Adolfo fue el modelo del intelectual comprometido, y como tal, fundador de la escuela científica del revisionismo histórico.

  Y precisamente, falto de prejuicios, Saldías le envió un ejemplar de su obra cumbre al mismísimo Bartolomé Mitre. Como no podía ser de otra forma tratándose de colonialismo cultural, Mitre le respondió de manera lapidaria condenando su trabajo y sus conclusiones. Y la prensa ocultó el libro a conciencia, limitando enormemente su publicación. Es que como lo único que debía prevalecer era la Historia Oficial mitrista, Saldías fue prácticamente condenado a la muerte civil desde lo historiográfico. A pesar de todo esto, prosiguió adelante con el esclarecimiento de nuestro pasado dando luz a más obras y llevando adelante una intensa labor periodística.

  Participó activamente en la denominada Revolución del Parque, la insurrección cívica-militar contra el régimen oligárquico que estalló el 26 de julio de 1890, dirigida por la naciente Unión Cívica y liderada por Leandro N. Alem. Fue uno de los primeros en entrar al Parque de Artillería, junto a Alem, siendo posteriormente detenido y desterado a Uruguay. Además fue uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical en 1891, y volvió a ser parte de una insurrección armada en la Revolución radical de 1893, siendo nuevamente detenido, encarcelado en Ushuaia y nuevamente desterrado a Uruguay. En 1898 fue Ministro de Obras Públicas y en 1902 Vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, acompañando a Marcelino Ugarte. Posteriormente se incorporó a la Cámara de Diputados de la Nación, y no obstante su inmensa actividad política no dejó de lado su labor historiográfica e investigativa, por ejemplo publicando “La evolución republicana en la Revolución Argentina”.

   El Dr. Adolfo Saldías falleció el 17 de octubre de 1914 en La Paz, Bolivia, a la edad de 65 años, rindiéndosele honores oficiales al arribar sus restos a la ciudad de Buenos Aires. Sin lugar a dudas su mayor legado fue marcar el inicio del esclarecimiento de nuestro pasado buscando generar conciencia nacional a través de la verdad histórica.

  La Historia siempre nos debe servir para comprender cabalmente un pasado y así poder re-significar un presente. Este es el mayor mérito de Adolfo Saldías, pionero del revisionismo histórico argentino: Comprometernos con nuestro pasado para darle sentido a nuestras acciones del presente, esclarecer con la verdad y sin ningún tipo de prejuicios o amarillismos ideológicos. Lo que vale decir hacer un esfuerzo sincero y obstinado para conocer la verdadera grandeza de nuestro pasado nacional a pesar del colonialismo cultural cipayo aún vigente. 



  Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal,
Conductor del programa radial partidario “Estirpe Nacional”.

27/01/2017

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