domingo, 27 de mayo de 2018

DOCTRINA NACIONALISTA DEL CAMPO


Para la cosmovisión del Nacionalismo, la tierra no es una mercancía ni un simple factor de producción, es una parte vital en la vida de cada uno de los pueblos. Tampoco es un bien de renta sino un bien de trabajo.

A su vez, campesino es todo aquel que trabaja su terruño de manera incondicional y por arraigo. Por consiguiente, el título honorífico de “campesino” debe corresponder por derecho propio a todo aquel argentino vinculado a su tierra.

El problema actual del campo es un problema en el cual están ligadas todas las demás actividades del país. El ciclo económico que toda Nación debe respetar es el de la producción, industrialización, comercialización y consumo.

De nada valdría a los chacareros producir si en el país no hubiera consumo o la exportación no insumiera al remanente de su producción. Un verdadero Estado debe encadenar esas cuatro operaciones, lo que implica que deba darse al problema del agro una auténtica solución nacional.

Con la conquista del Poder Nacional –y conforme a su cosmovisión– el Nacionalismo plantea un verdadero y profundo cambio, una Reforma Agraria como base de fondo y teniendo en cuenta las siguientes ideas-fuerza:

1°) Adquisición de tierras productivas sólo por argentinos, y que en esa adquisición se demuestre la sinceridad de querer trabajar y progresar.
2°) Prohibición de su utilización para la especulación financiera o para generar cualquier tipo de renta sin trabajo, aboliéndose las hipotecas de tierras a prestamistas privados.
3°) Otorgamiento de tierras por parte del Estado ajustadas a su valor productivo y no a un valor inflado producto de una especulación determinada (eliminada de raíz).
4°) Fomento de asociaciones cooperativas para el comercio mayorista de productos primarios, precios, suministro de maquinarias u otros elementos para el desarrollo rural.
5°) Formación y capacitación profesional adecuada, incumbiéndole al Estado el derecho de supervisión.
6°) Otorgamiento de créditos estatales socialistas para el desarrollo productivo rural, prohibiéndose el proceder criminal de la Usura.
7°) Nacionalización o expropiación –según el caso– de tierras en posesión de no-argentinos y agiotistas.
8°) Establecimiento de un férreo proteccionismo arancelario en defensa del sector frente a todos aquellos productos primarios de procedencia extranjera.

Una Reforma Agraria nunca debe perder su norte principista, debe ser el instrumento de la liberación del campesino y el instrumento de realización del Bien Común en el sector primario.

La tierra debe ser para el campesino argentino; para el pequeño y mediano propietario; para el compatriota que hunde en ella sus manos y crea riquezas para todos. Para el Hombre que lucha y enraíza su propio destino en los surcos profundos y forjadores de la vida.




Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".


27-05-2018

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