viernes, 13 de julio de 2018

PATRÓN DÓLAR VS. PATRÓN TRABAJO, EL COMBATE DECISIVO


Existen dos clases de economías, la economía especulativa, aquella que se estructura como tal al servicio de la Plutocracia Internacional y de una minoría oligárquica nativa, y la economía comunitaria, aquella que se haya sí y sólo sí al servicio de una Comunidad Nacional. El primer sistema económico funciona con un Estado oligárquico, con un Anti-Estado, mientras que en el segundo sistema se desenvuelve un Estado Comunitario (al decir de Jacques De Mahieu).

¿Por qué es causa de miseria social anclar la moneda nacional de un país al Dólar? Ese anclaje es lo que comúnmente se denomina “tipo de cambio”, vale decir, la relación que existe entre el valor de una moneda local y el de una extranjera, o expresado de otra forma, la cantidad de dinero que se necesita para comprar una unidad de moneda extranjera, en este caso el Dólar. Pero en ese anclaje existe una perversa dinámica intrínseca por la cual la divisa de un país sistemáticamente se devalúa frente a la poderosa divisa norteamericana (patrón de pago internacional luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial).

¿Y quién fija el tipo de cambio en este tipo de economía especulativa? En teoría se nos dice habitualmente que el tipo de cambio es el resultado del equilibrio entre la demanda y la oferta de divisas. Los que demandan moneda extrajera vendrían a ser los importadores de mercaderías y servicios, los particulares por ahorro, el turismo, la especulación y el propio Estado. A su vez, la oferta de divisas la proveen los exportadores, la entrada de capitales para invertir, el ingreso de moneda extrajera por parte de particulares y el Estado. En Argentina, el tipo de cambio fue fijado históricamente por el Banco Central.

¿Qué efecto se produce entonces si no hay una oferta “óptima” de divisas? ¿Qué ocurre si no hay entrada de capitales para invertir, si no hay dólares para “ofertar”? Al romperse el equilibrio entre oferta y demanda entonces se produce una devaluación de la moneda local. Y los efectos de este perverso sistema de devaluación son letales: Desaceleración, estancamiento y crisis de la economía, inflación, precarización laboral y desocupación, pobreza e indigencia.

Esta es la sencilla razón por la cual el sistema del Patrón-Dólar debe ser urgentemente reemplazado por un sistema de Patrón-Trabajo. Cortar de raíz el accionar de las sanguijuelas y parásitos especulativos, léase los grandes banqueros internacionales que son los que se benefician pura y exclusivamente con este sistema a costa de la pauperización y degradación de todo un Pueblo.

Para el actual sistema capitalista del Patrón-Dólar es el Capital el que produce la riqueza, mientras que para el sistema nacionalista del Patrón-Trabajo es pura y exclusivamente el Trabajo el que produce la riqueza, cada uno de los miembros de una Comunidad Nacional que tiene la capacidad de crear algo en beneficio del Pueblo. De esta manera el sistema capital-socialista del Patrón-Trabajo sólo emite moneda para pagar un trabajo realizado.

¿En qué estaría respaldada la moneda de un país bajo este sistema? Simplemente bajo el trabajo productivo y la riqueza real de la Nación, y no, como en el actual sistema económico que nos rige, por una moneda extranjera y en base a la falacia de la "la confianza de los mercados". La masa monetaria de un país debe ser exactamente igual a la riqueza real y tangible de dicho país y no que haya más dinero o menos dinero que bienes y servicios disponibles. Si el Estado lleva adelante una política de creación de dinero primero debe crear riqueza.

Entonces, bajo una economía netamente capitalista se crea dinero para “financiar” obras, mientras que en una economía netamente capital-socialista primero se pone el acento en trabajar en las obras, y al existir ese trabajo físico y real entonces se emite dinero en la medida que la obra de trabajo queda terminada, dinero emitido cuyo fin excluyente es pagar al trabajador.

Por consiguiente, mientras en los países capitalistas si no hay dinero no hay trabajo, bajo un sistema capital-socialista de Patrón-Trabajo si no hay dinero de antemano no importa, porque la mirada se puntualiza en la voluntad de generar riqueza desde lo productivo (funcionamiento de fábricas), y por ende el dinero aparece y es emitido (retribución económica por el trabajo realizado). Bajo este segundo sistema económico el control de la emisión de la moneda lo lleva adelante el Estado y no los banqueros, no el “mercado”. O sea, la masa monetaria circulante aumenta conforme al valor real de una obra realizada.

El dinero no tiene valor por sí mismo, sólo es un bono por trabajo efectuado, una mera herramienta para facilitar el intercambio de trabajo, bienes y servicios. Nadie puede ponerse a crear dinero si el mismo no representa operaciones comerciales susceptibles de ser realizadas o si no representa una riqueza real creada. Por eso el Patrón-Trabajo es el modo más eficaz de saltarse los mecanismos de aquellos que emplean la emisión de dinero como una herramienta de dominación especulativa.

Si el Estado crea dinero para pagar a un trabajador que produce algo el aumento de la masa monetaria no tiene por qué repercutir en un aumento de la inflación ya que también se han aumentado en la misma medida los bienes disponibles producidos. Mientras el dinero esté respaldado por un activo tangible no puede existir nunca esa aberración económica llamada inflación, aberración  típica de las economías plutocráticas capitalistas.

Esta es la razón por la cual el capitalismo se llama así, porque sin capital no se puede empezar ninguna actividad económica. Es decir, en su ideología de base el dinero es la medida de todas las cosas, está por encima de todo. Lo mismo ocurre con el enfoque teórico del marxismo que postula que por más que existan los factores productivos de la tierra y de la mano de obra si no existe el otro componente esencial (en su visión) que es el capital (dinero) entonces ocurre lo mismo, la actividad productiva no se lleva adelante. No por nada tanto el capitalismo como el marxismo son dos caras de una misma moneda: El Poder Mundial del Dinero.

Por todo lo señalado, el sistema nacionalista del Patrón-Trabajo es vital para llevar adelante la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria. Debemos comprender que es sólo el Trabajo el que puede crear riqueza, y si esto finalmente ocurre entonces se termina para siempre la avaricia de los grandes banqueros internacionales que esclavizan a los Pueblos con el sistema del Patrón-Dólar.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".


13-07-2018

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