miércoles, 29 de agosto de 2018

LOS MAPUCHES Y LA SECESIÓN TERRITORIAL DE LA ARGENTINA


¿Qué reclaman?

Desde hace varios años el sur argentino es objeto de sistemáticas ocupaciones y reclamos territoriales violentos por parte de los muy promocionados mapuches, un pueblo “originario” sólo en la inventiva del Foreign Office británico. En la reivindicación de tierras consideradas como “propias” se amparan en el artículo 75, inciso 17, de nuestra Constitución Nacional, que sostiene: “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones”.

Fuertemente organizados, en la actualidad usurpan terrenos que no les pertenecen por ser legalmente de propietarios privados, del Estado o de Parques Nacionales. Son muchos los ejemplos que abundan al respecto, basta con leer las permanentes noticias sobre esta problemática para confirmarlo. Hasta llegan a cobrar peajes paralelos ilegales invocando que están en “tierra mapuche”. Según las investigaciones, ya hay más de 400 ocupaciones de tierras ricas, y se estima que en la actualidad hay más de 120.000 mapuches en la Argentina, cerca de los cuales 80.000 residen fundamentalmente en Neuquén y en el resto de las provincias sureñas.


El origen de los mapuches

A pesar de la sistemática tergiversación historiográfica oficial, los tan promocionados “mapuches” nunca existieron. En realidad se trata de los araucanos, un pueblo guerrero proveniente de la provincia de Arauco en la República de Chile. En tal sentido, cuando en 1550 la Corona española crea la Capitanía General de Chile, algunos araucanos –ante el avance de los españoles– comienzan a emigrar cruzando la Cordillera de los Andes. La emigración fue una constante desde el siglo XVI en adelante, pero se hizo verdaderamente masiva desde el siglo XIX.

Por eso nunca fueron un “pueblo originario” de nuestro actual territorio como se pretende, sino claramente invasores. Y mientras los araucanos llegaban a lo que hoy es Argentina, estas tierras ya estaban ocupadas por los reales pueblos originarios de la zona, los tehuelches, puelches, ranqueles y pampas, pueblos que los mismísimos araucanos, en cruentas guerras, hicieron desaparecer cometiendo un verdadero genocidio. Los hoy denominados burdamente mapuches acusan al General Julio Argentino Roca de genocida, cuando fueron sus ancestros los responsables del exterminio de los tehuelches. Por esta razón, investigadores argentinos serios como Estanislao Zeballos, Lucio Mansilla o Manuel Prado no mencionan en sus libros a los mapuches como pueblo originario. Tampoco Juan Manuel de Rosas o el General Roca los mencionan en sus respectivas expediciones hacia el sur.

Y en el marco de la denominada ‘Campaña del Desierto’ de 1879 encabezada por Julio Argentino Roca, General en Jefe del Ejército Argentino, el futuro presidente enfrentó precisamente a los araucanos que ya contaban con fusiles Reming­ton provistos desde Chile por obra y gracia de la diplomacia inglesa a cam­bio de ganado criollo que era robado por los sistemáticos malo­nes. Prueba de ello es que la columna del Ejér­cito Nacio­nal coman­dada por el Gral. Ville­gas tenía como obje­tivo clau­su­rar y con­tro­lar los pasos andi­nos por donde les lle­ga­ban a los arau­ca­nos los fusiles Remington.

La Cam­paña de Roca estuvo des­ti­nada a inte­grar, a incor­po­rar de manera efectiva el sector patagónico que por derecho histórico y político siempre nos correspondió y que estaba bajo el poder tirá­nico del malón arau­cano cuyos fru­tos más nota­bles eran el robo de ganado, el de muje­res y la pro­vo­ca­ción de incendios. En realidad, la expe­di­ción del General Roca resultó ser la pri­mera gue­rra con­tra Chile y no una cam­paña con­tra el indio como vulgarmente se quiere dar a entender. Es que el 90% de la pobla­ción chi­lena era indí­gena, lo que no es cosa menor ya que en definitiva nues­tro país defen­día la sobe­ra­nía sobre una Pata­go­nia que los caci­ques araucanos desea­ban…. y que eran chilenos. Entonces ¿con que derecho los mapuches invocan en la actualidad el carácter de “pueblo originario” en el suelo argentino?. 


El colonialismo británico

Las fal­sas reivin­di­ca­cio­nes que llevan adelante los mapuches son claras maniobras antinacionales manejadas desde las mismísimas superestructuras internacionalistas, más en concreto desde el Foreign Office británico, uno de los principales bancos de cerebros del Nuevo Orden Mundial. A su vez, la “causa mapuche” es una de las grandes banderas levantadas por el marxismo internacionalista que hace del indigenismo recalcitrante una suerte de causa suprema de lucha, haciéndole siempre el juego al expansionismo plutocrático-capitalista. A ello hay que sumarle la complicidad de una partidocracia que prácticamente convive con el reclamo mapuche y que no muestra ningún tipo de reacción seria ante tamaña problemática, con todo un aparato propagandístico funcional a los diferentes reclamos territoriales. 

La sede mapuche se encuentra en Inglaterra, a través de la conformación de su principal ONG denominada Enlace Mapuche Internacional, ubicada en 6 Lodge Street, Bristol, Inglaterra. La dirección de la sede no podía ser más simbólica: “La sexta calle de la logia”, en clara referencia a la Masonería. Su sitio oficial en la web es http://www.mapuche-nation.org/, un sitio que se edita en inglés, francés, alemán y español. Salvo un nombre de origen araucano, Reynaldo Mariqueo, el resto de los miembros ejecutivos de la ONG tienen nombres anglos: Watson, Melville, Stanley, McCarthy, Chambers y Harvey. Y entre sus más “ilustres” colaboradores se destaca el parisino Philippe Paul Alexandre Henry Boiry, auto-titulado ''Príncipe de Araucania y Patagonia'', Gran Maestre de la Masonería Francesa, descendiente del internacionalista Orélie Antoine de Tounens y de fuertes vínculos con la Banca Rothschild.

El sitio oficial de la web resalta el origen británico en la “causa” mapuche: “Enlace Mapuche Internacional o Mapuche International Link (MIL) fue fundado el 11 de mayo de 1996 en Bristol (Reino Unido). Tuvo su origen en un grupo de mapuches y europeos preocupados por la situación de las naciones y pueblos indígenas de América y concienciados por los derechos inalienables que les asisten. Esta nueva organización vino a reemplazar al Comité Exterior Mapuche (CEM), organización que venía operando internacionalmente desde enero de 1978 desde su base ubicada en la ciudad de Bristol. MIL heredó y puso en práctica los principios y objetivos del CEM con la firme determinación de contribuir a la lucha de los pueblos indígenas para lograr mayores niveles de autonomía y libre determinación en sus procesos de desarrollo. La creación de esta nueva organización se enmarcó dentro del programa de las Naciones Unidas conocido como ‘Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas’ del Mundo (1995 a 2004), cuyo objetivo fue promover y proteger a nivel mundial el respeto de los derechos de los pueblos indígenas en cuestiones tales como los derechos humanos, el medio ambiente, el desarrollo, la salud, la cultura y la educación”.

El gran objetivo es la conformación del Estado Mapuche dentro de la actual Patagonia argentino-chilena. Inclusive hasta se difunde impunemente y ante la total indiferencia de funcionarios provinciales y del Gobierno Nacional el mapa de la ‘Nación Mapu’, que va desde el Océano Pacífico hasta el Océano Atlántico, que toma la 9ª y la 10ª región sureña de Chile y prácticamente un 30% del territorio argentino. Así lo sostiene también su sitio web: “La Nación Mapuche está ubicada en el sur de los territorios que hoy ocupan los estados de Chile y Argentina. Hace un poco más de 130 años su territorio ancestral, y el de otros pueblos originarios aliados, se extendía desde el sur del río Bio-Bio (Chile) hasta el extremo austral del continente, y en Argentina desde los ríos Colorado y Salado hasta el estrecho de Magallanes”.


Conclusión

Con el establecimiento del “Estado Mapuche” alentado por el Foreign Office, la Masonería Internacional y el marxismo cultural, lo que se busca en el fondo es fracturar el territorio de la República Argentina en aras del geoestratégico expansionismo británico. El Reino Unido tiene vitales intereses geopolíticos en el Atlántico Sur, razón por la que, gracias a su poderío atómico y al de la OTAN, usurpa las Islas Malvinas, Sandwinch del Sur y Georgias del Sur, con proyección hacia nuestro sector antártico.

En nuestro país los araucanos –artificialmente denominados mapuches–, no sólo invadieron el sur argentino desde el siglo XVI sino que exterminaron a nuestros tehuelches patagónicos. En la actualidad reclaman tierras que no les pertenecen y desconocen nuestra integridad territorial como país soberano. El problema es más serio de lo que parece, está en juego nada más ni nada menos que nuestro patrimonio territorial. Por eso hoy más que nunca hace falta un gobierno auténticamente nacionalista que ponga fin a la inoperancia –cuando no la indiferencia– de los diferentes gobiernos locales de turno que de una u otra forma han relegado sistemáticamente los principios de Soberanía Política y de Defensa Nacional. Tomemos real conciencia del peligro mapuche en nuestra Patria, de cómo los poderes mundiales operan entre bastidores en claro perjuicio del Destino Nacional. ¡Despertemos!.




Artículo reactualizado aparecido originariamente en el periódico Bandera de agosto de 2016.

Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

29-08-2018

viernes, 17 de agosto de 2018

GENERAL SAN MARTÍN, PADRE DE LA PATRIA


En primer lugar es el Padre de la Patria porque defendió sistemáticamente el patriotismo argentino como valor absoluto en sí, como postura ante la vida, como cultura, como idea de fondo ante los inconvenientes que plantea la existencia humana. Y dentro de ese Ser Nacional defendió a capa y espada nuestros valores tradicionales y costumbres.

En ese Espíritu de Bien Común que siempre lo caracterizó la consecuencia lógica fue hacer causa común con el Federalismo Argentino, y en especial con el máximo defensor de nuestra Soberanía Nacional, el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas. El artículo 3° de su famoso testamento expresa: El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla”.

Fue el verdadero impulsor del Congreso de Tucumán en 1816, impregnando de heroísmo y de firme decisión a los diputados que allí asistieron en un momento sumamente difícil ya que parecía que nuestras armas se desmoronaban ante los españoles. Al defender una dignidad de Patria nos enseñó que debemos ser solidarios, trabajar incansablemente para que en la Argentina no haya un solo infeliz que sufra el desamparo y la desgracia. Y esto a pesar de los obstáculos, de los gobiernos indiferentes ante la desgracia social como el actual que tenemos o como los gobiernos insensibles unitarios sufridos por el Libertador y por los argentinos mismos de esa época.

San Martín nos da el claro ejemplo también de que no se hacen patriotas con discursos. De que se es verdaderamente nacionalista solamente por el alto grado de sacrificio que se está dispuesto a hacer por la Patria. Que para que exista un verdadero patriotismo se debe poseer una aguda sensibilidad social como él poseía de sobra; que debe haber un total desprendimiento de egoísmos sectoriales que nos haga ver que antes que nada primero está el Bien Común, la felicidad y el progreso de todo un Pueblo.

En segundo lugar es el Padre de la Patria porque siempre buscó la unidad de todos los argentinos. La buscó y en un momento muy difícil a nivel interno por la cruenta lucha entre unitarios y federales. Nunca participó en las guerras civiles del país, dedicando todo su esfuerzo en la liberación continental. En aras de un hermanado encuentro entre argentinos, en marzo de 1819 le escribió una carta al caudillo oriental federal José Gervasio Artigas, expresándole: “Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo, transemos todo, y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieran atacar nuestra libertad. No tengo más pretensiones que la felicidad de la Patria. Mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas”.
 
Cuando se le ordenó desde el gobierno de Buenos Aires que suspendiera ni más ni menos que la campaña libertadora y regresara al territorio nacional, que pusiera al Ejército Libertador al servicio del centralismo oligárquico unitario y que solucionase como por arte de magia el enfrentamiento con el federalismo (sobre todo en el litoral), San Martín se negó rotundamente. Su pureza radicó en que nunca pensó derramar una sola gota de sangre entre argentinos. Hasta inclusive fue difamado por Bernardino Rivadavia, el hombre fuerte de los gobiernos reformistas de Buenos Aires en la década del ’20 y el tristemente célebre hacedor de nuestra primera e ignominiosa Deuda Externa contraída en 1824 con la banca financiera inglesa Baring Brothers.

En tercer lugar es el Padre de la Patria por los altos valores éticos y morales que siempre puso en práctica como Padre de Familia. En 1825 escribió un listado de consejos para su hija Mercedes, en donde volcó sus ideales educativos, su amor como gran padre: 1°) Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aún con los insectos que nos perjudican. 2°) Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira. 3°) Inspirarle gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto. 4°) Estimular en Mercedes la caridad a los pobres. 5°) Respeto hacia la propiedad ajena. 6°) Acostumbrarla a guardar un secreto. 7°) Inspirarle sentimiento de respeto hacia todas las religiones. 8°) Dulzura con los criados, pobres y viejos. 9°) Que hable poco y lo preciso. 10°) Acostumbrarla a estar formal en la mesa. 11°) Amor al aseo y desprecio al lujo.

El 24 de agosto es el Día del Padre en la provincia de Mendoza en honor precisamente de su futura compañera de exilio, su hija Mercedes Tomasa, quien había nacido en esa provincia en 1816. Más allá de las batallas y de las enfermedades, José de San Martín y su hija Mercedes permanecieron cerca aunque distara entre ellos cientos de kilómetros. Estuvieron siempre fuertemente unidos a través de una relación signada por el respeto y el cariño. La siempre agitada tarea del General no fue excusa para desentenderse de la educación de su única hija. Si bien se preocupó por formar a una ‘tierna madre y buena esposa’, no se olvidó de estudiar en detalle que conocimientos se le impartían a la niña. El Libertador no se cansaba de repetir que ‘sin educación no hay sociedad’, y este concepto se lo transmitió a su hija durante toda su vida.

En síntesis, en San Martín como Padre de la Patria se ve una actitud de servicio llena de máximo patriotismo; se ve una anhelada unidad nacional; una gran honradez y una gran ética por la educación y los altos valores morales que le inculcó a su hija. En estos tiempos de falta de valores morales, de televisión basura, de corrupción organizada, de desgobiernos, de cada vez mayor concentración de la riqueza en sanguijuelas mundialistas, de indiferencia ante los que más sufren y de servilismo ante los poderes mundiales, el Libertador nos deja como legado fundamental a todos los argentinos que debemos tener Dignidad.

Que debemos dejar de lado toda codicia materialista, todo egoísmo sectario, toda actitud burguesa y pasiva ante los graves y estructurales problemas que tenemos como país. Que debemos trascender como personas con Espíritu Heroico ante los problemas de la vida; que debemos conquistar un Señorío de lo Propio, ser independientes de toda forma de dominación extranjera.

La sanmartiniana Paz del Honor consiste en ejecutar la libre autodeterminación de nuestra Nación con respecto a los poderes financieros globalizantes y sus entreguistas locales de turno. Unión, esfuerzo, sacrificio, firmeza, iniciativa, desprendimientos, solidaridad, ética, moral libertaria. Ya lo decía con claridad meridiana el mismísimo Libertador al afirmar: “Para defender la causa de la Patria no hace falta otra cosa que Orgullo Nacional”.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

17-08-2018

domingo, 12 de agosto de 2018

12 DE AGOSTO, DÍA DE LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES


A las 15 horas de aquel 27 de junio de 1806 las tropas inglesas entraban a la ciudad de Buenos Aires en medio del estupor y la indignación generalizada del pueblo. Una hora después William Carr Beresford -general en jefe de las tropas invasoras- arribó al Fuerte que se rindió sin combatir. Por primera vez flameó la bandera colonialista inglesa. Los más altos funcionarios juraron de inmediato fidelidad al rey inglés Jorge 3°, salvo muy honrosas excepciones como Manuel Belgrano. A continuación Beresford estableció, como nuevo gobernador de la ciudad, la libertad de comercio para favorecer la entrada de productos ingleses.

Pero vendría la reacción de criollos y patriotas. Santiago de Liniers y Bremond, capitán de navío al servicio de España y ubicado en la Banda Oriental, logró reunir 1.000 hombres y cruzó el Río de La Plata. Con la suma de más voluntarios sus tropas avanzaron hasta Retiro desalojando a los ingleses (1.200 soldados aproximadamente) produciendo así el repliegue de éstos hacia la Plaza Mayor (hoy Plaza de Mayo) y hacia el mismísimo Fuerte.

El día 12 de agosto de 1806, con la incorporación de más voluntarios hasta casi duplicar las fuerzas iniciales, Liniers atacó la Plaza por cuatro puntos. La defensa inglesa cedió, lo que generó un repliegue hacia el interior del Fuerte, abriéndose un intenso fuego con los mismos cañones abandonados por el enemigo. Fue ni más ni menos que el Día de la Reconquista. Inmediatamente el general invasor firmó la capitulación ante el Héroe de la épica jornada y evacuó sus naves. Los ingleses sufrieron 417 bajas, mientras que los criollos 180 entre muertos y heridos.

Tres fueron las consecuencias inmediatas: 1°) El surgimiento de Liniers como conductor natural; 2°) Su designación como Jefe militar en Buenos Aires por un cabildo abierto (que también cuestionará duramente la inacción del virrey Sobremonte) y 3°) La creación de milicias criollas ante un nuevo ataque que se esperaba (y como finalmente sucedió en 1807). El Regimiento de Patricios, conducido por Cornelio Saavedra, fue el más importante.

¿Por qué el Día de la Reconquista fue un hecho trascendental para los argentinos? Porque fue el primer gran ejemplo de nuestra verdadera argentinidad. El rescate de la verdadera historia de la Patria, como sin lugar a dudas se encuentra en esta gloriosa epopeya de armas, debe servir como punto de arranque. Debe servir de ejemplo para reconquistar precisamente a la Argentina de todo ese entreguismo y corrupción de los gobiernos de turno.

Las invasiones inglesas todavía existen hoy en día: ¿Por qué el Capital Internacional opera en nuestro país perjudicándose la industria nacional? ¿Por qué le seguimos pagando a la Usura Internacional la fraudulenta e ilegítima deuda externa? ¿Y Malvinas, la minería, el petróleo, la depredación de nuestro mar y las hectáreas para la actividad primaria? ¿No está la invasión inglesa en todo esto?

Si los argentinos pretendemos reconquistar en la actualidad un país independiente –que en los hechos no existe– no podemos dejar de lado la verdad histórica. Y esta verdad tuvo en su origen el Triunfo de todo un Pueblo consciente que rechazó abiertamente a los invasores ingleses, donde se derrotó a la mayor potencia mundial de la época. Sin lugar a dudas un legado y ejemplo a seguir. Por eso… ¡Gloria y Honor a los Héroes de la Reconquista de Buenos Aires! ¡Gloria y Honor a su máximo Conductor, Don Santiago de Liniers!



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".


12-08-2018