viernes, 17 de agosto de 2018

GENERAL SAN MARTÍN, PADRE DE LA PATRIA


En primer lugar es el Padre de la Patria porque defendió sistemáticamente el patriotismo argentino como valor absoluto en sí, como postura ante la vida, como cultura, como idea de fondo ante los inconvenientes que plantea la existencia humana. Y dentro de ese Ser Nacional defendió a capa y espada nuestros valores tradicionales y costumbres.

En ese Espíritu de Bien Común que siempre lo caracterizó la consecuencia lógica fue hacer causa común con el Federalismo Argentino, y en especial con el máximo defensor de nuestra Soberanía Nacional, el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas. El artículo 3° de su famoso testamento expresa: El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla”.

Fue el verdadero impulsor del Congreso de Tucumán en 1816, impregnando de heroísmo y de firme decisión a los diputados que allí asistieron en un momento sumamente difícil ya que parecía que nuestras armas se desmoronaban ante los españoles. Al defender una dignidad de Patria nos enseñó que debemos ser solidarios, trabajar incansablemente para que en la Argentina no haya un solo infeliz que sufra el desamparo y la desgracia. Y esto a pesar de los obstáculos, de los gobiernos indiferentes ante la desgracia social como el actual que tenemos o como los gobiernos insensibles unitarios sufridos por el Libertador y por los argentinos mismos de esa época.

San Martín nos da el claro ejemplo también de que no se hacen patriotas con discursos. De que se es verdaderamente nacionalista solamente por el alto grado de sacrificio que se está dispuesto a hacer por la Patria. Que para que exista un verdadero patriotismo se debe poseer una aguda sensibilidad social como él poseía de sobra; que debe haber un total desprendimiento de egoísmos sectoriales que nos haga ver que antes que nada primero está el Bien Común, la felicidad y el progreso de todo un Pueblo.

En segundo lugar es el Padre de la Patria porque siempre buscó la unidad de todos los argentinos. La buscó y en un momento muy difícil a nivel interno por la cruenta lucha entre unitarios y federales. Nunca participó en las guerras civiles del país, dedicando todo su esfuerzo en la liberación continental. En aras de un hermanado encuentro entre argentinos, en marzo de 1819 le escribió una carta al caudillo oriental federal José Gervasio Artigas, expresándole: “Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo, transemos todo, y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieran atacar nuestra libertad. No tengo más pretensiones que la felicidad de la Patria. Mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas”.
 
Cuando se le ordenó desde el gobierno de Buenos Aires que suspendiera ni más ni menos que la campaña libertadora y regresara al territorio nacional, que pusiera al Ejército Libertador al servicio del centralismo oligárquico unitario y que solucionase como por arte de magia el enfrentamiento con el federalismo (sobre todo en el litoral), San Martín se negó rotundamente. Su pureza radicó en que nunca pensó derramar una sola gota de sangre entre argentinos. Hasta inclusive fue difamado por Bernardino Rivadavia, el hombre fuerte de los gobiernos reformistas de Buenos Aires en la década del ’20 y el tristemente célebre hacedor de nuestra primera e ignominiosa Deuda Externa contraída en 1824 con la banca financiera inglesa Baring Brothers.

En tercer lugar es el Padre de la Patria por los altos valores éticos y morales que siempre puso en práctica como Padre de Familia. En 1825 escribió un listado de consejos para su hija Mercedes, en donde volcó sus ideales educativos, su amor como gran padre: 1°) Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aún con los insectos que nos perjudican. 2°) Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira. 3°) Inspirarle gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto. 4°) Estimular en Mercedes la caridad a los pobres. 5°) Respeto hacia la propiedad ajena. 6°) Acostumbrarla a guardar un secreto. 7°) Inspirarle sentimiento de respeto hacia todas las religiones. 8°) Dulzura con los criados, pobres y viejos. 9°) Que hable poco y lo preciso. 10°) Acostumbrarla a estar formal en la mesa. 11°) Amor al aseo y desprecio al lujo.

El 24 de agosto es el Día del Padre en la provincia de Mendoza en honor precisamente de su futura compañera de exilio, su hija Mercedes Tomasa, quien había nacido en esa provincia en 1816. Más allá de las batallas y de las enfermedades, José de San Martín y su hija Mercedes permanecieron cerca aunque distara entre ellos cientos de kilómetros. Estuvieron siempre fuertemente unidos a través de una relación signada por el respeto y el cariño. La siempre agitada tarea del General no fue excusa para desentenderse de la educación de su única hija. Si bien se preocupó por formar a una ‘tierna madre y buena esposa’, no se olvidó de estudiar en detalle que conocimientos se le impartían a la niña. El Libertador no se cansaba de repetir que ‘sin educación no hay sociedad’, y este concepto se lo transmitió a su hija durante toda su vida.

En síntesis, en San Martín como Padre de la Patria se ve una actitud de servicio llena de máximo patriotismo; se ve una anhelada unidad nacional; una gran honradez y una gran ética por la educación y los altos valores morales que le inculcó a su hija. En estos tiempos de falta de valores morales, de televisión basura, de corrupción organizada, de desgobiernos, de cada vez mayor concentración de la riqueza en sanguijuelas mundialistas, de indiferencia ante los que más sufren y de servilismo ante los poderes mundiales, el Libertador nos deja como legado fundamental a todos los argentinos que debemos tener Dignidad.

Que debemos dejar de lado toda codicia materialista, todo egoísmo sectario, toda actitud burguesa y pasiva ante los graves y estructurales problemas que tenemos como país. Que debemos trascender como personas con Espíritu Heroico ante los problemas de la vida; que debemos conquistar un Señorío de lo Propio, ser independientes de toda forma de dominación extranjera.

La sanmartiniana Paz del Honor consiste en ejecutar la libre autodeterminación de nuestra Nación con respecto a los poderes financieros globalizantes y sus entreguistas locales de turno. Unión, esfuerzo, sacrificio, firmeza, iniciativa, desprendimientos, solidaridad, ética, moral libertaria. Ya lo decía con claridad meridiana el mismísimo Libertador al afirmar: “Para defender la causa de la Patria no hace falta otra cosa que Orgullo Nacional”.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

17-08-2018

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