viernes, 5 de octubre de 2018

LOS HÉROES DE FORMOSA... ¡ACÁ NO SE RINDE NADIE CARAJO!


Sin lugar a dudas el ataque más espectacular y brutal que la guerrilla terrorista marxista haya realizado en nuestro país, el ataque al RIM 29, Regimiento de Infantería de Monte en la Provincia de Formosa, el 5 de octubre de 1975. Fue la denominada Operación Primicia, dirigida desde lo operativo por Raúl Yagüer, el N° 4 de la Conducción Nacional de Montoneros (siendo los tres primeros en jerarquía Mario Eduardo Firmenich, Roberto Cirilo Perdía y Roberto Jorge Quieto). Por entonces, el Poder Ejecutivo Nacional era ejercido por Isabel Perón, justo de licencia en esos angustiantes momentos y reemplazada por Ítalo Argentino Luder, presidente provisional del Senado.

Fue el primer ataque de Montoneros a un cuartel militar, abandonando sus atentados selectivos y copiando de ahora en más al autodenominado ERP, Ejército Revolucionario del Pueblo, la otra gran guerrilla terrorista que asolaba al país. En total hubo 70 combatientes que participaron en forma directa de esta acción, que constó de 5 etapas:

En primer lugar, el secuestro del vuelo 706 de Aerolíneas Argentinas, por parte de 7 montoneros disimulados a bordo con 102 pasajeros. El avión había salido del Aeroparque Jorge Newbery, y el secuestro se produjo a la altura de la Provincia de Corrientes para ser desviado a Formosa. En segundo lugar, el copamiento del aeropuerto El Pucú, en la entrada de la capital formoseña. En tercer lugar el ataque propiamente dicho al Regimiento de Infantería de Monte 29, de importante poder de fuego a nivel nacional. En cuarto lugar, la fuga en un Boeing de Aerolíneas Argentinas y en una avioneta cessna 182, que sirvió para confundir en la huida. Y por último, el aterrizaje del avión en una pista improvisada cerca de Rafaela, en Santa Fe. De hecho, en la improvisada pista había una fila de diez vehículos que esperaban a los extremistas, que bajaron todo el cargamento de armas y explosivos robados para ahora sí, darse a la fuga.

El grueso de la información sobre el Regimiento, como así también sobre el aeropuerto y la ciudad en general, ya había sido dado de antemano por un montonero infiltrado dentro del mismísimo Regimiento, el soldado Roberto Mayol, (finalmente perforado por una lluvia de disparos por parte de los defensores). Del ataque en total participaron 30 guerrilleros. Y en media hora de encarnizado combate hubo 24 muertos, 12 de cada lado y los atacantes se robaron 18 fales. Murieron 10 soldados defensores, un sargento 1° y un subteniente. Los soldados conscriptos Antonio Arrieta, Heriberto Ávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torales, Alberto Villalba y Hermindo Luna; el subteniente Ricardo Massaferro y el sargento Víctor Sanabria.

En la defensa fue muy heroico el arrojo del soldado Hermindo ‘Negro’ Luna, de tan sólo 20 años de edad. Proveniente de una familia muy humilde, justo en ese momento se encontraba de guardia. Repentinamente se le aparecieron cinco terroristas fuertemente armados que habían bajado de una camioneta y le dijeron: -Rendite, negro, que con vos no es la cosa. A lo que Luna respondió ¡Acá no se rinde nadie carajo! y fusil en mano trató de replegarse hacia el fondo, con la intención de advertir a sus compañeros del asalto y darles la posibilidad de reaccionar cuanto antes. Luego de iniciar el tiroteo, Hermindo Luna fue finalmente alcanzado de manera mortal.

Con esta brutal acción, Montoneros concretó su acción militar más importante, lográndose provocar una fuerte conmoción social. El objetivo inmediato consistió en deteriorar al gobierno constitucional de Isabel, y el objetivo de fondo fue provocar una reacción militar, es decir, provocar a los militares para que tomen el poder. Los terroristas creían que podrían generar las condiciones en las cuales ellos supuestamente ganarían respaldo popular y así desplazarían al gobierno militar, desde ya una tesis tan ridícula como disparatada.

El ataque conmocionó al gobierno, al peronismo y a los militares, provocando que el General Jorge Rafael Videla y el Almirante Emilio Eduardo Massera fijaran la fecha para el golpe de Estado el 24 de marzo de 1976. Tanto Videla como Massera querían dar el golpe luego del ataque, pero no contaban con el convencimiento del Jefe de la Fuerza Aérea, el Brigadier Héctor Fautario. Igual siguieron adelante en sus planes ya que hacia fines del ’75 lograron desplazar a Fautario a través de una rebelión que desembocó en su reemplazo por el Brigadier Orlando Agosti.

Como consecuencia del ataque al regimiento formoseño, el lunes 6 de octubre del ’75 el presidente provisional Luder impulsó tres decretos contra la subversión. El primero de ellos, el N° 2.770, creaba un Consejo de Seguridad Interna y el Consejo de Defensa, integrado desde ya por el poder político pero también por los militares. El segundo, el N° 2.771, disponía que el Ministerio del Interior firmara convenios con los gobernadores para que las fuerzas de seguridad de cada provincia quedaran bajo el control del Consejo de Defensa, en el marco de la lucha contra la subversión. Y el tercero de los decretos, el N° 2.772, ordenaba a las FFAA las operaciones militares y de seguridad necesarias para aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio nacional.

De esta manera las FFAA tenían ahora la autoridad para asumir la lucha contra los terroristas, hasta el momento algo manejado (o mal manejado) por la Policía Federal. Estos recordados decretos fueron como una suerte de ampliación de lo que Isabel había establecido y firmado en la provincia de Tucumán. En el fondo, el gobierno civil pasó a depender del Ejército, casi un certificado de defunción.

El actual aparato cultural y propagandístico oficial nos sigue machacando con una épica artificial, con una farsa dialéctica que supuestamente enfrentó a ‘ángeles del pueblo’ contra denominados ‘demonios de las oligarquías’. En esta épica que nunca existió el uso de las armas y el desprecio por la democracia quedan disimulados como si tratase de una cuestión meramente juvenil. Sólo parecen importar los DDHH de apenas un sector. Y el mejor ejemplo de esta concepción parcial y arbitraria de la Historia es el pago de cuantiosas indemnizaciones a los familiares de los guerrilleros que murieron atacando el Regimiento de Formosa. O sea, un Estado democrático actual indemnizando a quienes atacaron a otro Estado democrático (el gobierno de Isabel). Hasta los montoneros que participaron de la Operación Primicia señalaron en su revista oficial de la época, ‘Evita Montonera’, que sus compañeros habían caído en combate. Es decir, que no habían sido víctimas de la represión ilegal por parte del aparato estatal.

Por eso, para aquellos que creen que en los ’70 se trató de idealistas que lucharon contra feroces dictaduras (descontextualizando los acontecimientos externos como siempre) ese brutal ataque al Regimiento de Infantería de Monte de Formosa (como otros tantos) fue en pleno gobierno constitucional y democrático de Isabel Perón… Ante un nuevo aniversario de esta verdadera tragedia ocurrida en nuestro país, ante la sistemática distorsión de la historia, ante los enormes negociados de los pretendidos ‘Derechos Humanos’ y ante la impunidad de la que gozan los terroristas montoneros hoy en día: ¡¡Acá no se rinde nadie carajo!! ¡¡Gloria y Honor al soldado Hermindo Luna!! ¡¡Gloria y Honor a los Héroes de Formosa!!



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".


05-10-2018

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