martes, 27 de noviembre de 2018

CUMBRE DEL G-20 EN BUENOS AIRES: RENDIDOS ANTE EL NUEVO ORDEN MUNDIAL


Según su sitio en internet www.g20.org el Grupo de los 20 se presenta como “el principal foro internacional para la cooperación económica, financiera y política”, sosteniéndose además que “aborda los grandes desafíos globales y busca generar políticas públicas que los resuelvan”. Es un foro mundialista integrado por países fuertemente industrializados y países emergentes. Lo componen en la actualidad Estados Unidos, Reino Unido, China, Rusia, Alemania, Francia, Japón, Corea del Norte, Canadá, Arabia Saudita, Brasil, México, Australia, Italia, India, Indonesia, Argentina, Sudáfrica y Turquía a los cuales se suma una representación de la Unión Europea. A su vez se señala de manera categórica que “la presidencia del G20 cambia todos los años entre los 19 países miembro del grupo. Como el foro no tiene sede central ni personal permanente, el país que preside el G20 organiza las reuniones y tiene un rol central en el diseño de la agenda y en la construcción de consensos entre los miembros. Para ampliar el alcance y el impacto del foro, y para garantizar que su enfoque sea realmente global, se invita a participar a los principales organismos internacionales, como las Naciones Unidas (ONU), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial”.

Dicho de otra manera el G-20 es uno de los tantos brazos operativos del Nuevo Orden Mundial para llevar adelante la agenda mundialista. Por primera vez la Argentina ocupará su presidencia siendo la ciudad de Buenos Aires su anfitriona entre el 30 de noviembre y el 1° de diciembre del corriente año, recibiéndose nada más ni nada menos que a los principales mandatarios del mundo. Un acontecimiento sin precedentes sobre todo por la delicada crisis económica y social que atraviesa el país. Una ciudad prácticamente paralizada, más globalizada que nunca, fuertemente blindada y con un inmenso operativo de seguridad que ya cuenta con la activa participación de fuerzas de seguridad, servicios de inteligencia, sistemas de espionaje y tropas extranjeras provenientes de China y sobre todo de la alianza globalista anglo-norteamericana-sionista.

El discurso políticamente correcto del G-20 en Buenos Aires apunta a plantear el desarrollo de las economías regionales, la infraestructura, el futuro alimentario, la creación de fuentes laborales, el planteamiento de una mejor calidad de vida y sobre todo la necesidad de un financiamiento internacional para la realización de obras de infraestructura. Pero la realidad pasa por otro lado. De antemano no se pueden dar garantías para semejante evento por la torpeza e incapacidad manifiesta del actual Gobierno en materia de seguridad. Sólo basta con observar lo sucedido en el vergonzoso operativo de seguridad de la trunca súper-final de la Copa Libertadores entre River y Boca.   

La cumbre se da en el marco de una crisis estructural que vive la Argentina: Fuerte recesión económica, inflación cada vez más creciente, desindustrialización por apertura de importaciones, quiebra de pequeñas y medianas empresas, brutal aumento de tarifas de servicios públicos, sistemática devaluación del peso y agiotismo del Dólar, fuerte endeudamiento externo, subordinación al Fondo Monetario Internacional y aumento cada vez más pronunciado de la pobreza e indigencia. ¿Podemos creer tan ingenuamente que bajo este panorama la cumbre del G-20 pueda aportar soluciones de fondo a un problema que radica en el Sistema o Régimen de Dominación Mundial mismo? ¿Cuál es entonces el verdadero trasfondo?

Lo esencial de la cumbre del G-20 en Buenos Aires radica en ratificar formalmente un mayor grado de dependencia, colonialismo y entrega del Gobierno de Mauricio Macri hacia el Nuevo Orden Mundial. No por nada el primer mandatario argentino había manifestado hacia fines del 2017 que los argentinos "le inspiramos confianza al mundo porque ven que estamos por el camino correcto". Inclusive Buenos Aires va a ser el escenario de las fuertes disputas comerciales entre las principales potencias mundiales, fundamentalmente entre EEUU y China (con bases militares en nuestro país). Teniendo en cuenta que la ilegal y parasitaria Deuda Externa Argentina es el gran condicionante de nuestra economía, el canje de deuda por territorio es una de las grandes variantes que maneja la elite globalista, un aspecto esencial que no debe dejarse de lado ni subestimar por el fuerte lobby de los diferentes poderes mundiales que operan desde hace largo tiempo en el país.

Desde el Partido Bandera Vecinal, Partido integrante del Frente Patriota, no sólo rechazamos la presencia del G-20 en la Argentina sino que ratificamos nuestro más enérgico repudio al colonialismo globalista, a la rapiña plutocrática-capitalista de los tiburones de la Usura Internacional y al entreguismo servil de gobiernos marionetas de turno como sin lugar a dudas lo es el Gobierno de Mauricio Macri.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

26-11-2018

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