viernes, 17 de agosto de 2018

GENERAL SAN MARTÍN, PADRE DE LA PATRIA


En primer lugar es el Padre de la Patria porque defendió sistemáticamente el patriotismo argentino como valor absoluto en sí, como postura ante la vida, como cultura, como idea de fondo ante los inconvenientes que plantea la existencia humana. Y dentro de ese Ser Nacional defendió a capa y espada nuestros valores tradicionales y costumbres.

En ese Espíritu de Bien Común que siempre lo caracterizó la consecuencia lógica fue hacer causa común con el Federalismo Argentino, y en especial con el máximo defensor de nuestra Soberanía Nacional, el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas. El artículo 3° de su famoso testamento expresa: El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla”.

Fue el verdadero impulsor del Congreso de Tucumán en 1816, impregnando de heroísmo y de firme decisión a los diputados que allí asistieron en un momento sumamente difícil ya que parecía que nuestras armas se desmoronaban ante los españoles. Al defender una dignidad de Patria nos enseñó que debemos ser solidarios, trabajar incansablemente para que en la Argentina no haya un solo infeliz que sufra el desamparo y la desgracia. Y esto a pesar de los obstáculos, de los gobiernos indiferentes ante la desgracia social como el actual que tenemos o como los gobiernos insensibles unitarios sufridos por el Libertador y por los argentinos mismos de esa época.

San Martín nos da el claro ejemplo también de que no se hacen patriotas con discursos. De que se es verdaderamente nacionalista solamente por el alto grado de sacrificio que se está dispuesto a hacer por la Patria. Que para que exista un verdadero patriotismo se debe poseer una aguda sensibilidad social como él poseía de sobra; que debe haber un total desprendimiento de egoísmos sectoriales que nos haga ver que antes que nada primero está el Bien Común, la felicidad y el progreso de todo un Pueblo.

En segundo lugar es el Padre de la Patria porque siempre buscó la unidad de todos los argentinos. La buscó y en un momento muy difícil a nivel interno por la cruenta lucha entre unitarios y federales. Nunca participó en las guerras civiles del país, dedicando todo su esfuerzo en la liberación continental. En aras de un hermanado encuentro entre argentinos, en marzo de 1819 le escribió una carta al caudillo oriental federal José Gervasio Artigas, expresándole: “Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo, transemos todo, y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieran atacar nuestra libertad. No tengo más pretensiones que la felicidad de la Patria. Mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas”.
 
Cuando se le ordenó desde el gobierno de Buenos Aires que suspendiera ni más ni menos que la campaña libertadora y regresara al territorio nacional, que pusiera al Ejército Libertador al servicio del centralismo oligárquico unitario y que solucionase como por arte de magia el enfrentamiento con el federalismo (sobre todo en el litoral), San Martín se negó rotundamente. Su pureza radicó en que nunca pensó derramar una sola gota de sangre entre argentinos. Hasta inclusive fue difamado por Bernardino Rivadavia, el hombre fuerte de los gobiernos reformistas de Buenos Aires en la década del ’20 y el tristemente célebre hacedor de nuestra primera e ignominiosa Deuda Externa contraída en 1824 con la banca financiera inglesa Baring Brothers.

En tercer lugar es el Padre de la Patria por los altos valores éticos y morales que siempre puso en práctica como Padre de Familia. En 1825 escribió un listado de consejos para su hija Mercedes, en donde volcó sus ideales educativos, su amor como gran padre: 1°) Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aún con los insectos que nos perjudican. 2°) Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira. 3°) Inspirarle gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto. 4°) Estimular en Mercedes la caridad a los pobres. 5°) Respeto hacia la propiedad ajena. 6°) Acostumbrarla a guardar un secreto. 7°) Inspirarle sentimiento de respeto hacia todas las religiones. 8°) Dulzura con los criados, pobres y viejos. 9°) Que hable poco y lo preciso. 10°) Acostumbrarla a estar formal en la mesa. 11°) Amor al aseo y desprecio al lujo.

El 24 de agosto es el Día del Padre en la provincia de Mendoza en honor precisamente de su futura compañera de exilio, su hija Mercedes Tomasa, quien había nacido en esa provincia en 1816. Más allá de las batallas y de las enfermedades, José de San Martín y su hija Mercedes permanecieron cerca aunque distara entre ellos cientos de kilómetros. Estuvieron siempre fuertemente unidos a través de una relación signada por el respeto y el cariño. La siempre agitada tarea del General no fue excusa para desentenderse de la educación de su única hija. Si bien se preocupó por formar a una ‘tierna madre y buena esposa’, no se olvidó de estudiar en detalle que conocimientos se le impartían a la niña. El Libertador no se cansaba de repetir que ‘sin educación no hay sociedad’, y este concepto se lo transmitió a su hija durante toda su vida.

En síntesis, en San Martín como Padre de la Patria se ve una actitud de servicio llena de máximo patriotismo; se ve una anhelada unidad nacional; una gran honradez y una gran ética por la educación y los altos valores morales que le inculcó a su hija. En estos tiempos de falta de valores morales, de televisión basura, de corrupción organizada, de desgobiernos, de cada vez mayor concentración de la riqueza en sanguijuelas mundialistas, de indiferencia ante los que más sufren y de servilismo ante los poderes mundiales, el Libertador nos deja como legado fundamental a todos los argentinos que debemos tener Dignidad.

Que debemos dejar de lado toda codicia materialista, todo egoísmo sectario, toda actitud burguesa y pasiva ante los graves y estructurales problemas que tenemos como país. Que debemos trascender como personas con Espíritu Heroico ante los problemas de la vida; que debemos conquistar un Señorío de lo Propio, ser independientes de toda forma de dominación extranjera.

La sanmartiniana Paz del Honor consiste en ejecutar la libre autodeterminación de nuestra Nación con respecto a los poderes financieros globalizantes y sus entreguistas locales de turno. Unión, esfuerzo, sacrificio, firmeza, iniciativa, desprendimientos, solidaridad, ética, moral libertaria. Ya lo decía con claridad meridiana el mismísimo Libertador al afirmar: “Para defender la causa de la Patria no hace falta otra cosa que Orgullo Nacional”.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

17-08-2018

domingo, 12 de agosto de 2018

12 DE AGOSTO, DÍA DE LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES


A las 15 horas de aquel 27 de junio de 1806 las tropas inglesas entraban a la ciudad de Buenos Aires en medio del estupor y la indignación generalizada del pueblo. Una hora después William Carr Beresford -general en jefe de las tropas invasoras- arribó al Fuerte que se rindió sin combatir. Por primera vez flameó la bandera colonialista inglesa. Los más altos funcionarios juraron de inmediato fidelidad al rey inglés Jorge 3°, salvo muy honrosas excepciones como Manuel Belgrano. A continuación Beresford estableció, como nuevo gobernador de la ciudad, la libertad de comercio para favorecer la entrada de productos ingleses.

Pero vendría la reacción de criollos y patriotas. Santiago de Liniers y Bremond, capitán de navío al servicio de España y ubicado en la Banda Oriental, logró reunir 1.000 hombres y cruzó el Río de La Plata. Con la suma de más voluntarios sus tropas avanzaron hasta Retiro desalojando a los ingleses (1.200 soldados aproximadamente) produciendo así el repliegue de éstos hacia la Plaza Mayor (hoy Plaza de Mayo) y hacia el mismísimo Fuerte.

El día 12 de agosto de 1806, con la incorporación de más voluntarios hasta casi duplicar las fuerzas iniciales, Liniers atacó la Plaza por cuatro puntos. La defensa inglesa cedió, lo que generó un repliegue hacia el interior del Fuerte, abriéndose un intenso fuego con los mismos cañones abandonados por el enemigo. Fue ni más ni menos que el Día de la Reconquista. Inmediatamente el general invasor firmó la capitulación ante el Héroe de la épica jornada y evacuó sus naves. Los ingleses sufrieron 417 bajas, mientras que los criollos 180 entre muertos y heridos.

Tres fueron las consecuencias inmediatas: 1°) El surgimiento de Liniers como conductor natural; 2°) Su designación como Jefe militar en Buenos Aires por un cabildo abierto (que también cuestionará duramente la inacción del virrey Sobremonte) y 3°) La creación de milicias criollas ante un nuevo ataque que se esperaba (y como finalmente sucedió en 1807). El Regimiento de Patricios, conducido por Cornelio Saavedra, fue el más importante.

¿Por qué el Día de la Reconquista fue un hecho trascendental para los argentinos? Porque fue el primer gran ejemplo de nuestra verdadera argentinidad. El rescate de la verdadera historia de la Patria, como sin lugar a dudas se encuentra en esta gloriosa epopeya de armas, debe servir como punto de arranque. Debe servir de ejemplo para reconquistar precisamente a la Argentina de todo ese entreguismo y corrupción de los gobiernos de turno.

Las invasiones inglesas todavía existen hoy en día: ¿Por qué el Capital Internacional opera en nuestro país perjudicándose la industria nacional? ¿Por qué le seguimos pagando a la Usura Internacional la fraudulenta e ilegítima deuda externa? ¿Y Malvinas, la minería, el petróleo, la depredación de nuestro mar y las hectáreas para la actividad primaria? ¿No está la invasión inglesa en todo esto?

Si los argentinos pretendemos reconquistar en la actualidad un país independiente –que en los hechos no existe– no podemos dejar de lado la verdad histórica. Y esta verdad tuvo en su origen el Triunfo de todo un Pueblo consciente que rechazó abiertamente a los invasores ingleses, donde se derrotó a la mayor potencia mundial de la época. Sin lugar a dudas un legado y ejemplo a seguir. Por eso… ¡Gloria y Honor a los Héroes de la Reconquista de Buenos Aires! ¡Gloria y Honor a su máximo Conductor, Don Santiago de Liniers!



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".


12-08-2018

jueves, 19 de julio de 2018

EL INTERÉS DEL DINERO COMO SISTEMA DE ESCLAVITUD


Bajo el actual sistema capitalista que nos rige la gran posesión de dinero sólo sirve como herramienta o instrumento de poder para imponer una voluntad e influenciar en actitudes y acciones hacia los demás. Su fuerza invisible operante es el mammonismo, es decir, la disposición exagerada y desmedida del individuo en cuanto a su instinto adquisitivo. Es por ello que el capitalismo como sistema no tiene ética ni se ajusta a ideales de justicia, de democracia o retribución justa dentro del campo de las actividades económicas. Una concepción de vida orientada pura y exclusivamente hacia los valores materiales.

El motor de este despótico sistema es el interés del dinero, una práctica totalmente inmoral por la sencilla razón de que genera dinero de la nada y sin ningún tipo de esfuerzo productivo. A través de la antiquísima práctica del préstamo el capital financiero tiene una perversa dinámica que consiste en multiplicar ese dinero de la nada y de manera exponencial. En ese efecto multiplicador son las finanzas especulativas las que crecen cada vez más y en muy pocas manos. Una práctica que con el paso del tiempo fue degenerando en una cultura de endeudamiento como si fuera algo común y corriente.

¿Por qué entonces el interés del dinero es un sistema de esclavitud? Es una epidemia devastadora, un veneno corrosivo, el invento diabólico por excelencia del Poder Mundial del Dinero. Posibilita la vida de zángano de una minoría poderosa a través de parasitarias e impagables deudas externas, todo ello a costa del Trabajo y sudor de los Pueblos. Por consiguiente es la principal herramienta de dominación del Nuevo Orden Mundial, una suerte de gran pulpo expoliador cuyos tentáculos asfixian a las naciones. No por nada el célebre escritor ruso León Tolstoy (1828-1910) afirmó en su momento: “El Dinero es una nueva forma de esclavitud, distinguible de la antigua única y simplemente por el hecho de que es impersonal, es decir, que no hay relación humana entre el amo y el esclavo”.

La deuda tiene una sola lógica, la lógica del interés –o de la usura que es lo mismo–, en donde el acreedor usurero lo único que busca no es que el deudor pague (como erróneamente se cree) sino hacer crecer más y más el monto a cobrar. Dominar a un Estado a través de su incapacidad económica al no poder afrontar las obligaciones de pago hace que haya un mecanismo de refinanciación de deuda para “salvar” las obligaciones vencidas a corto plazo. Pero tal refinanciación significa acordar por un nuevo interés, convirtiéndose esta práctica en un círculo vicioso siempre a expensas del deudor y siempre a favor de las fabulosas ganancias del acreedor. Todo está armado como sistema de deuda perpetua. Y esta es la esencia del actual sistema plutocrático-capitalista: El ansia insaciable de lucro, la dominación de las naciones con deudas cada vez más grandes y abultadas por parte de los verdaderos parásitos y sanguijuelas de este sistema de esclavitud, los grandes banqueros internacionales.

En todo lo señalado la Argentina se inserta con su estructural y parasitaria Deuda Pública Nacional, con el agravante de que la Deuda Externa se contrajo de manera ilegítima e ilegal conforme al histórico fallo de la justicia argentina del 14 de julio de 2000, deuda originada desde el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) y que creció de manera exponencial con los sucesivos gobiernos civiles pseudo-democráticos desde 1983 en adelante. Así como están los esclavistas están los pagadores seriales que rinden tributo a los Jerarcas de la Usura Internacional.

Así, el Imperialismo Internacional del Dinero, ejercido por la selecta plutocracia de banqueros internacionales, es el que lleva adelante el control de la creación de dinero, sus volúmenes de circulación y flujos de capital; el sistema financiero internacional y nacional de los países; la regulación del crédito y consecuentemente los ciclos de expansión y depresión económica; la imposición propagandística de la cultura del préstamo y la deuda permanente y por último el endeudamiento de las naciones para así llevar adelante la expoliación sus riquezas. Un poder tiránico y omnímodo.

Pero si todos los países poseen moneda propia y la pueden emitir libre de inflación, vale decir, si la pueden emitir en base a un Patrón-Trabajo… ¿Por qué entonces se pide “prestado” a una corporación financiera internacional? ¿Para qué endeudarse si la deuda misma ya genera inflación y fuertes condicionamientos externos? Esta es la trampa del sistema usurero capitalista que asfixia a los Pueblos con la benevolencia de una partidocracia gobernante que le es funcional.

Para el Nacionalismo Social Argentino la criminalización del interés del dinero es una política de Estado. ¿Qué función cumplirían entonces los bancos al no existir más el tradicional “servicio” del préstamo a interés? Sólo prestar un determinado Capital y como contrapartida tener una participación en las ganancias o dividendos de las empresas que solicitan ese Capital para llevar adelante un emprendimiento económico. De esta manera el dinero deja de ser especulativo (al dejar de existir el interés) para convertirse en productivo (fruto del Trabajo), y por ende, el capitalismo deja de existir como sistema para dar paso a un sistema ético desde lo económico, el capital-socialismo.





Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

19-07-2018

viernes, 13 de julio de 2018

PATRÓN DÓLAR VS. PATRÓN TRABAJO, EL COMBATE DECISIVO


Existen dos clases de economías, la economía especulativa, aquella que se estructura como tal al servicio de la Plutocracia Internacional y de una minoría oligárquica nativa, y la economía comunitaria, aquella que se haya sí y sólo sí al servicio de una Comunidad Nacional. El primer sistema económico funciona con un Estado oligárquico, con un Anti-Estado, mientras que en el segundo sistema se desenvuelve un Estado Comunitario (al decir de Jacques De Mahieu).

¿Por qué es causa de miseria social anclar la moneda nacional de un país al Dólar? Ese anclaje es lo que comúnmente se denomina “tipo de cambio”, vale decir, la relación que existe entre el valor de una moneda local y el de una extranjera, o expresado de otra forma, la cantidad de dinero que se necesita para comprar una unidad de moneda extranjera, en este caso el Dólar. Pero en ese anclaje existe una perversa dinámica intrínseca por la cual la divisa de un país sistemáticamente se devalúa frente a la poderosa divisa norteamericana (patrón de pago internacional luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial).

¿Y quién fija el tipo de cambio en este tipo de economía especulativa? En teoría se nos dice habitualmente que el tipo de cambio es el resultado del equilibrio entre la demanda y la oferta de divisas. Los que demandan moneda extrajera vendrían a ser los importadores de mercaderías y servicios, los particulares por ahorro, el turismo, la especulación y el propio Estado. A su vez, la oferta de divisas la proveen los exportadores, la entrada de capitales para invertir, el ingreso de moneda extrajera por parte de particulares y el Estado. En Argentina, el tipo de cambio fue fijado históricamente por el Banco Central.

¿Qué efecto se produce entonces si no hay una oferta “óptima” de divisas? ¿Qué ocurre si no hay entrada de capitales para invertir, si no hay dólares para “ofertar”? Al romperse el equilibrio entre oferta y demanda entonces se produce una devaluación de la moneda local. Y los efectos de este perverso sistema de devaluación son letales: Desaceleración, estancamiento y crisis de la economía, inflación, precarización laboral y desocupación, pobreza e indigencia.

Esta es la sencilla razón por la cual el sistema del Patrón-Dólar debe ser urgentemente reemplazado por un sistema de Patrón-Trabajo. Cortar de raíz el accionar de las sanguijuelas y parásitos especulativos, léase los grandes banqueros internacionales que son los que se benefician pura y exclusivamente con este sistema a costa de la pauperización y degradación de todo un Pueblo.

Para el actual sistema capitalista del Patrón-Dólar es el Capital el que produce la riqueza, mientras que para el sistema nacionalista del Patrón-Trabajo es pura y exclusivamente el Trabajo el que produce la riqueza, cada uno de los miembros de una Comunidad Nacional que tiene la capacidad de crear algo en beneficio del Pueblo. De esta manera el sistema capital-socialista del Patrón-Trabajo sólo emite moneda para pagar un trabajo realizado.

¿En qué estaría respaldada la moneda de un país bajo este sistema? Simplemente bajo el trabajo productivo y la riqueza real de la Nación, y no, como en el actual sistema económico que nos rige, por una moneda extranjera y en base a la falacia de la "la confianza de los mercados". La masa monetaria de un país debe ser exactamente igual a la riqueza real y tangible de dicho país y no que haya más dinero o menos dinero que bienes y servicios disponibles. Si el Estado lleva adelante una política de creación de dinero primero debe crear riqueza.

Entonces, bajo una economía netamente capitalista se crea dinero para “financiar” obras, mientras que en una economía netamente capital-socialista primero se pone el acento en trabajar en las obras, y al existir ese trabajo físico y real entonces se emite dinero en la medida que la obra de trabajo queda terminada, dinero emitido cuyo fin excluyente es pagar al trabajador.

Por consiguiente, mientras en los países capitalistas si no hay dinero no hay trabajo, bajo un sistema capital-socialista de Patrón-Trabajo si no hay dinero de antemano no importa, porque la mirada se puntualiza en la voluntad de generar riqueza desde lo productivo (funcionamiento de fábricas), y por ende el dinero aparece y es emitido (retribución económica por el trabajo realizado). Bajo este segundo sistema económico el control de la emisión de la moneda lo lleva adelante el Estado y no los banqueros, no el “mercado”. O sea, la masa monetaria circulante aumenta conforme al valor real de una obra realizada.

El dinero no tiene valor por sí mismo, sólo es un bono por trabajo efectuado, una mera herramienta para facilitar el intercambio de trabajo, bienes y servicios. Nadie puede ponerse a crear dinero si el mismo no representa operaciones comerciales susceptibles de ser realizadas o si no representa una riqueza real creada. Por eso el Patrón-Trabajo es el modo más eficaz de saltarse los mecanismos de aquellos que emplean la emisión de dinero como una herramienta de dominación especulativa.

Si el Estado crea dinero para pagar a un trabajador que produce algo el aumento de la masa monetaria no tiene por qué repercutir en un aumento de la inflación ya que también se han aumentado en la misma medida los bienes disponibles producidos. Mientras el dinero esté respaldado por un activo tangible no puede existir nunca esa aberración económica llamada inflación, aberración  típica de las economías plutocráticas capitalistas.

Esta es la razón por la cual el capitalismo se llama así, porque sin capital no se puede empezar ninguna actividad económica. Es decir, en su ideología de base el dinero es la medida de todas las cosas, está por encima de todo. Lo mismo ocurre con el enfoque teórico del marxismo que postula que por más que existan los factores productivos de la tierra y de la mano de obra si no existe el otro componente esencial (en su visión) que es el capital (dinero) entonces ocurre lo mismo, la actividad productiva no se lleva adelante. No por nada tanto el capitalismo como el marxismo son dos caras de una misma moneda: El Poder Mundial del Dinero.

Por todo lo señalado, el sistema nacionalista del Patrón-Trabajo es vital para llevar adelante la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria. Debemos comprender que es sólo el Trabajo el que puede crear riqueza, y si esto finalmente ocurre entonces se termina para siempre la avaricia de los grandes banqueros internacionales que esclavizan a los Pueblos con el sistema del Patrón-Dólar.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".


13-07-2018

domingo, 8 de julio de 2018

LA DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL Y SU MANDATO HISTÓRICO


El Congreso de Tucumán empezó a sesionar el 24 de marzo de 1816, y su instalación en aquella provincia fue una concesión más que necesaria al espíritu anti-porteño reinante a nivel general, al rechazo provincial de las políticas centralistas y unitarias del Directorio con sede en Buenos Aires como muy bien lo señala el insigne referente de la Escuela del Revisionismo Histórico Ernesto Palacio.

La influencia del General San Martín fue decisiva. El Libertador impregnó a los diputados de un verdadero acto de heroísmo teniendo en cuenta que las armas de la Patria parecía que se desmoronaban ante los españoles. Y sobre todo teniendo en cuenta la desastrosa batalla de Sipe-Sipe, librada el 29 de octubre de 1815 a pocos meses de la apertura del Congreso. Esta batalla dejó un saldo de 2000 muertos en nuestras filas y generó una gran desbandada, lo que finalmente se pudo compensar con la heroica lucha de las milicias salto-jujeñas del Jefe de la Guerra Gaucha Martín Miguel de Güemes en el noroeste argentino y como apoyo a San Martín.

En definitiva el Congreso de Tucumán fue obra pura y exclusiva de representantes del Interior hacia quienes predicaban tanto San Martín como Belgrano. No fue obra de los unitarios liberales de Buenos Aires, siempre sobornados por la geopolítica expansiva de la Corona británica.

Para el Nacionalismo Social Argentino lo que constituye el acto político y jurídico fundacional de nuestra Soberanía Nacional, de nuestra Nación Libre e Independiente de toda forma de dominación extranjera es el Acta de la Declaración de la Independencia proclamada en el histórico Congreso de San Miguel de Tucumán de 1816. Y esto se ratifica el día 19 de julio con el agregado al Acta de la frase “libre e independiente de toda otra forma de dominación extranjera”, agregado realizado a instancias del diputado por Buenos Aires Pedro Medrano.

No basta con afirmar formalmente la Independencia. Es indispensable que día a día esa voluntad política se ponga en acto, porque la Soberanía Nacional no es algo que se conquista para siempre o que se proclama en una fecha patria. Sólo existe cuando hay dominio de lo que es propio; cuando se la mantiene contra todo intento de colonialismo foráneo. Y en última instancia –para que se mantenga la supervivencia nacional– se la defiende a través de las armas.

Lamentablemente la Argentina –y desde hace varias décadas– ya no es una Nación ni independiente ni soberana. Casi nada es nuestro porque precisamente fue y es regalado por los entregadores de turno, siendo el Estado hoy por hoy una mera formalidad jurídica. Nuestro país sufre el avasallamiento del Sistema plutocrático-capitalista y la partidocracia gobernante de turno es responsable de ello. Estamos atados a las Altas Finanzas globalizadoras, a los tiburones de la Usura Internacional con la lógica del endeudamiento permanente y eterno. La fraudulenta e ilegítima Deuda Externa Argentina (la mayor estafa al pueblo argentino iniciada durante la última dictadura militar y multiplicada exponencialmente por los sucesivos gobiernos civiles desde 1983 en adelante) es un tema tabú y que ni siquiera se puede cuestionar para los personeros del Sistema.

Tampoco tenemos el control de los resortes estratégicos de nuestra economía. Las grandes corporaciones internacionales como Barrick Gold, Chevron (British Petroleum) depredan nuestros recursos naturales. Monsanto hace otro tanto con nuestro suelo. Diferentes colonialismos de turno nos acechan como Inglaterra, China, EEUU, el sionismo. A todo esto tenemos un modelo basado en los vaivenes del dólar; en la Bolsa de Valores; en la especulación financiera; en la agro-exportación dependiente del mercado internacional; en el derroche y el despilfarro de dinero para clientelismo político; en un sistema impositivo retrógrado cada vez más asfixiante; en una economía con inflación y sin ningún tipo de repuestas por parte del Estado, o mejor dicho del Anti-Estado. Crece la pobreza, la indigencia, la pauperización, el trabajo en negro.

Queda claro entonces que la Argentina nunca va a tener salida dentro del actual Sistema o Régimen de Dominación Mundial en el cual estamos entrampados. Debemos tomar conciencia de la realidad de la situación, y a partir de esto llevar adelante modos de acción y esfuerzos para cambiar la triste realidad que lamentablemente se vive.

Si nos encolumnamos en el Nacionalismo, en el Social-patriotismo, en el amor a la Patria, hay esperanzas de un gran cambio, hay destino de grandeza. El Nacionalismo Social Argentino aspira a hacer realidad un país infinitamente mejor al actual a través de la honestidad ética y moral; a través del ejercicio efectivo de la Soberanía Política, de la Independencia Económica, del Bien Común y de la defensa de los valores nacionales.

 El germen del Poder siempre reside en la intimidad del Espíritu de cada uno de nosotros. Entonces, despertar nuestro Espíritu y unirlo al mandato histórico del 9 de Julio de 1816 es levantar la bandera de la Libertad y de la Independencia contra toda forma de dominación extranjera, es levantar la llama de la argentinidad para que la Argentina vuelva a ser de y para los intereses de los argentinos.





Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

08-07-2018

miércoles, 20 de junio de 2018

EL SÍMBOLO MÁS SAGRADO


¿Cuál fue el verdadero color de la Bandera Argentina? Manuel Belgrano la creó azul y blanca y no celeste-blanca que es la que posteriormente nos impusieron Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento (los dos grandes referentes del procerato liberal unitario). En el azul como color original hay varias versiones. Lo más preciso es señalar que la inspiración estuvo en la escarapela azul-celeste del Triunvirato. Pero además el cintillo que representaba al Regimiento de Patricios ya era azul. Otros autores sostienen que la elección del azul y el blanco se originó por el escudo de Buenos Aires, precisamente de estos colores.

Al respecto, el 25 de febrero de 1818 el Congreso sancionó la Ley de Banderas, estableciendo claramente que la insignia nacional tenía dos colores, el azul y el blanco. Estos fueron los colores que flamearon en el Fuerte de Buenos Aires como así también los que flamearon en la enorme gesta de liberación encabezada por el General San Martín y en la popular guerra contra el Brasil. El general Juan Galo Lavalle, cuando en 1840 inició la miserable invasión contra la Patria, contra Rosas (y financiado por Francia), utilizó la bandera unitaria celeste y blanca para distinguirla de la nacional.

Durante la época de la Confederación Argentina, el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas estableció la bandera con un color azul oscuro, respetando el azul original de Belgrano y diferenciándose claramente del celeste de los unitarios. A ese azul-oscuro y blanco de la bandera Rosas le agregó cuatro gorros frigios de color punzó en sus extremos, en honor al sistema político de representación nacional que sin lugar a dudas fue la Confederación Argentina.

¿Cuál es la visión ideológica del Nacionalismo respecto de la Bandera como máximo símbolo? El Nacionalismo ama a la Patria, a su Pueblo, y esto desde el remoto origen pasando por valores, tradiciones y símbolos. La Bandera es lo más sagrado que existe por la sencilla razón de que es lo más identitario, lo que más nos identifica como Nación. Al ser el máximo símbolo de toda una Comunidad se pertenece a ella en Cuerpo y en Espíritu. Es la que a todos los nacionalistas nos genera estremecimientos de unión, de veneración. La que nos puede generar la imagen de un soldado o camarada en una guerra de liberación y dándolo absolutamente todo por la Patria, defendiendo esos colores que llevan implícitos la idea de la Libertad y de la Dignidad.

Embanderarse significa encolumnarse detrás de un gran objetivo, detrás de un gran ideal. Y este no puede ser otro que la liberación de la Patria de sus enemigos externos y sobre todo internos. En definitiva, la Bandera Argentina es el máximo símbolo que nos guía hacia un norte, hacia un destino universal de grandeza. Es la que siempre debe ondear bien alto y con Honor. Planteado de otra manera ¿qué es lo que más ofende a la Bandera creada por Manuel Belgrano? El engaño, la mentira, el relato que esconde la dura realidad social del país, la entrega de nuestras riquezas a los poderes mundiales, la corrupción organizada, los fueros parlamentarios y los espurios patrimonios personales millonarios. Pero también hay otra cuestión de fondo que ofende profundamente a la Bandera: La comodidad burguesa, la cobardía, el tener una actitud pasiva ante los inconvenientes existenciales, el no hacer nada para que la Argentina cambie de verdad.

Por eso lo más importante siempre va a ser que nuestra Bandera se mantenga firme y victoriosa generación tras generación a través de la lucha y del sacrificio que se está dispuesto a hacer por la Patria. Los hombres y las mujeres orgullosamente argentinos tienen un sentido del Honor y del Deber en abierta oposición a la anti-Patria. Y el Honor no tiene una medida, se lo posee o no se lo posee. Es como la Bandera, que se la defiende valientemente o se la traiciona cobardemente.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

20-06-2018

viernes, 8 de junio de 2018

GENERAL JUAN JOSÉ VALLE ¡PRESENTE!


El día sábado 9 de junio de 1956 se produjo el levantamiento cívico-militar encabezado por el General Juan José Valle y secundado por el General Raúl Tanco. De esta manera el peronismo derrocado y proscrito produjo la primera tentativa seria de retomar el poder mediante un estallido de base militar y con cierto apoyo civil activo, al estilo de las viejas revoluciones radicales. El epicentro del alzamiento estuvo en el Regimiento N° 7 de Infantería de la ciudad de La Plata, en la Guarnición de Campo de Mayo, y en la provincia de La Pampa.
                           
La proclama del alzamiento se justificaba en la durísima realidad que vivía la Argentina: “Al pueblo de la Nación. Las horas dolorosas que vive la República, y el clamor angustioso de su Pueblo, sometido a la más cruda y despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para restablecer el nuestra Patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo de la Constitución y las leyes. Como responsable de este Movimiento de Recuperación Nacional integrado por la Fuerzas Armadas y por la inmensa mayoría del Pueblo –del que provienen y al que sirven– declaramos solemnemente que no nos guía otro propósito que el de restablecer la soberanía popular, esencia de nuestras instituciones democráticas, y arrancar a la Nación del caos y la anarquía a que ha sido llevada por una minoría despótica encaramada y sostenida por el terror y la violencia en el poder. Conscientes de nuestra responsabilidad ante la historia, comprendemos que nuestra decisión es el único camino que nos queda para impedir el aniquilamiento de la República en una lucha estéril y sangrienta entre hermanos, cada día más inevitable e inminente… ¡Viva la Patria!”. Movimiento de Recuperación Nacional - General de División Juan José Valle, General de División Raúl Tanco, Buenos Aires, 9 de junio de 1956.

Era una proclama muy realista. El país vivía bajo el gobierno del General pro-británico Pedro Eugenio Aramburu una verdadera tiranía. Se había intervenido la CGT, se perseguía al sector obrero peronista, se encarcelaba, se confinaba, se despojaba, se excluía de la vida cívica a la fuerza mayoritaria que sin lugar a dudas era el peronismo. A su vez, el tristemente famoso decreto 4161, del 5 de marzo de 1956 establecía: “Queda prohibida la utilización (…) de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas y obras artísticas (…) pertenecientes o empleados por los individuos representativos u organismos del peronismo. Se considerará especialmente violatoria de esta disposición, la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones ‘peronismo’, ‘peronista’, ‘justicialismo’, ‘justicialista’, ‘tercera posición’ la abreviatura ‘PP’, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales  ‘Marcha de los Muchachos Peronista’ y ‘Evita Capitana’ o fragmentos de las mismas y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos”. Bueno, realmente patético…

Desde 1955 la Argentina entraba formalmente a la lógica capitalista del endeudamiento permanente al ingresar al FMI, aboliéndose la Constitución Nacional-justicialista para lograr sobre todo terminar con el artículo 40 que impedía la entrega de los servicios públicos y las riquezas naturales al capitalismo internacional, pretendiéndose retrotraer al país al más crudo colonialismo mediante la entrega de los servicios vitales de nuestra economía. Por consiguiente se re-establecía la constitución liberal unitaria de 1853.

La historia del levantamiento fue realmente muy corta. Entre el comienzo de las operaciones y la reducción del último foco revolucionario transcurrieron menos de doce horas. La guarnición de Santa Rosa fue atacada por aviones de la Fuerza Aérea y la Marina. La dictadura militar decidió efectuar un castigo ejemplificador y completamente inusual para la historia argentina del siglo XX disponiendo el fusilamiento de los sublevados. Los fusilamientos se produjeron en Lanús, en los basurales de José León Suárez, en La Plata, Campo de Mayo, en la Escuela del Ejército, en el Automóvil Club Argentino y en la Penitenciaría Nacional de la ciudad de Buenos Aires. Entre los días 9 y 12 de junio del ’56 fueron fusiladas 27 personas entre civiles y militares, inclusive antes de que se dictase la ley marcial.

El General Juan José Valle, muy deprimido por los fusilamientos que ya se conocían, se había refugiado en la casa de su amigo Andrés Gabrielli. Y como buscaba entregarse para terminar con el derramamiento de sangre, Gabrielli se entrevistó con el capitán Francisco Manrique en la Casa de Gobierno y obtuvo la promesa de que se respetaría la vida del Líder del levantamiento. Valle se entregó y lo llevaron al Regimiento de Palermo, donde lo interrogaron y lo condenaron a muerte. El capitán Manrique se entrevistó con Aramburu para que la pena pudiera ser conmutada, pero el dictador se negó rotundamente.

El increíble argumento era que después de que se fusiló a sub-oficiales y civiles no se podía dejar de aplicar la misma pena para el cabecilla del movimiento. La hija de Valle, Susana, de tan sólo 18 años de edad, en un último y desesperado intento prácticamente corrió a entrevistarse con monseñor Tato, el mismo que había sido expulsado en 1955. Y por intermedio del Nuncio Apostólico obtuvo que el Papa telegrafiara un pedido de clemencia a Aramburu, pero sin resultado. Finalmente, el 12 de junio de 1956, en la antigua Penitenciaría Nacional de la ciudad de Buenos Aires, actual parque Las Heras (en las calles Coronel Díaz y Las Heras), el General Juan José Valle, Líder del frustrado levantamiento cívico-militar del 9 de junio fue fusilado.

Ante un nuevo aniversario del trágico levantamiento cívico-militar de junio de 1956, el General Juan José Valle está presente en la memoria colectiva de los argentinos que aspiramos a una Patria Libre Justa y Soberana. Está presente en la memoria de los que aspiramos al Bien Común Social, a una Democracia Sustancial, a una Argentina para los argentinos y sin ningún tipo de injerencia foránea.

En su memoria, y en la memoria de todos los compatriotas que dieron su vida en aquella etapa tan oscura de nuestro país, el Nacionalismo Social Argentino reafirma un compromiso de lucha, reafirma un compromiso social-patriótico, un sentido del deber para lograr la Gran Argentina que todos nos merecemos. ¡General Juan José Valle Presente! ¡Gloria y Honor!  





Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

08-06-2018