lunes, 24 de septiembre de 2018

JOSÉ IGNACIO RUCCI, EMBLEMA DE LUCHA Y LEALTAD


Nació un 15 de mayo de 1924 en Alcorta, sur de la Provincia de Santa Fe, desempeñándose en tareas rurales. Instalado en Buenos Aires entró en la fábrica de cocinas ‘Catita’, una marca muy popular de la época, arrancando bien desde abajo hasta convertirse en obrero metalúrgico. En 1947 inició su actividad gremial al ser elegido delegado de esa fábrica. Luego del golpe de Estado de 1955 estuvo preso y posteriormente participó activamente en la Resistencia Peronista.

Para ese entonces ya era un ávido lector del Revisionismo Histórico Argentino, con José María Rosa a la cabeza. Además leía al mismísimo General Juan Domingo Perón y a nacionalistas católicos como Charles Maurras. A principios de los ’70 fue designado encargado de prensa dentro de la Unión Obrera Metalúrgica. El 6 de julio de 1970 asumió el cargo de Secretario General de la CGT, convirtiéndose de esta manera como uno de los hombres más poderosos del país. Carismático, pasional, hablaba muy bien en público. Desde este máximo cargo siempre pidió aumentos salariales y mejoras laborales, pero fue más allá al exigir el retorno de Perón y el fin de su proscripción. Sus reclamos siempre tenían un estilo bastante directo, frontal y combativo hacia la dictadura de Alejandro Lanusse (un antiperonista de pura cepa que inclusive se había sublevado en 1951).

Para Rucci el Movimiento Obrero no podía estar al margen de los grandes problemas existentes del país, sólo podía alcanzar la plenitud de sus derechos con la toma del poder, o sea con Perón. En este sentido luego de la asunción de Héctor Cámpora como presidente, el 25 de mayo de 1973, de su traición hacia el peronismo, de su apertura hacia las organizaciones guerrilleras marxistas, de los crecientes accionares terroristas de estas organizaciones, y en definitiva de su debilitamiento en el poder hasta terminar renunciando, la campaña pre-electoral del 23 de septiembre de 1973 fue llevada adelante por los sindicatos, y por supuesto, con Rucci a la cabeza. En esta histórica fecha Perón se convirtió presidente de los argentinos por tercera vez.

El Líder de la CGT fue una pieza clave en el denominado Pacto Social, que fue la médula del plan de gobierno de Perón, lo que implicaba una vuelta al peronismo, al desarrollo industrial y al reparto equitativo de la riqueza. Este Pacto Social le dio a Rucci muchísimo poder porque todos los nombramientos en los puestos clave del Estado necesitaban de su firma, junto con la del ministro de Economía José Gelbar. Y a medida que Rucci aumentaba su protagonismo político junto a Perón y en contra de la organización terrorista Montoneros, fue concentrando toda la bronca y toda la ira. El martes 25 de septiembre de 1973 al mediodía fue acribillado en la vereda de su domicilio, en Avenida Avellaneda 2.953 en el barrio porteño de Flores. O sea, a tan sólo dos días del triunfo del Líder de los Trabajadores en las elecciones presidenciales. Cuando abrió la puerta de su casa para salir, sus 13 guarda-espaldas estaban en sus puestos, sentados en los cuatro autos estacionados sobre la avenida. Pero esto no impidió el accionar.

En total le dieron 25 tiros entre tres personas, que le dispararon con FAL, itaka y una pistola 9 milímetros. Fue la denominada Operación Traviata por los 23 agujeritos de las galletitas Traviata. Este tremendo acto terrorista ocurrió cuando precisamente intentó abrir la manija del auto Torino rojo para subir. Su principal asesino fue Julio Iván Roqué, alias ‘Lino’, el N° 6 de la Conducción Nacional de Montoneros y uno de los fundadores de las FAR. Este siniestro personaje ya había recibido instrucción militar en Cuba, y luego del atentado hizo cursos militares por Argelia, el Líbano y Europa del este. Inclusive, el 25 de mayo de 1973 (con la asunción de Cámpora) había sido uno de los tantos presos liberados de la cárcel de Devoto. Finalmente murió en mayo de 1977 en Haedo, luego de tomar una pastilla de cianuro y volarse al estar rodeado por miembros de la Marina (para ese año ya era el N° 1 de Montoneros). En este sentido, el periodista y ex guerrillero Miguel Bonasso, afirmó en su libro ‘Diario de un Clandestino’ que fue el propio Mario Firmenich quien le confirmó oficialmente del asesinato a manos de esta organización. Su muerte fue un apriete al mismísimo General. Se trató de “persuadirlo” para que se los tuviera en cuenta en la conducción del Gobierno y del Movimiento, una lectura más que burda y disparatada.

Tal como lo afirma el periodista e investigador Ceferino Reato en su obra ‘Operación Traviata’, muchos de quienes hoy se reivindican como los herederos de Montoneros y de la década del ’70 adoptan un status de superioridad moral en relación al resto de la sociedad: Construyen un relato histórico que acomoda los hechos a su antojo. Cuando se les habla de sus crímenes y de sus aberraciones ya esgrimen los “ideales”, como si esto bastara para justificar sus actos demenciales. Si los ideales no alcanzan entonces hablan de los desaparecidos y torturados por la dictadura (como si esto también alcanzara para dejar de lado sus crímenes). Y si lo anterior no alcanza ya optan por descalificar al que piensa distinto.

Ante un nuevo aniversario de su vil y cobarde asesinato a manos de la organización terrorista Montoneros, José Ignacio Rucci pasó a la historia como un luchador de causas superiores, como el máximo símbolo de Lealtad hacia Perón y hacia la causa Nacional-justicialista. Es tal como lo expresara este verdadero peronista, el mejor de todos: La reconstrucción de la Patria es una tarea común para todos los argentinos, sin sectarismos ni exclusiones. La liberación será el destino común que habremos sabido conquistar, con patriotismo, sin egoísmos, abiertos mentalmente a una sociedad nueva, para una vida más justa, para un mundo mejor”.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".


24-09-2018

sábado, 15 de septiembre de 2018

16 DE SEPTIEMBRE DE 1955, LA HORA DE LOS ENANOS


El cobarde derrocamiento del General Juan Domingo Perón fue un acontecimiento que sin lugar a dudas marcó un antes y un después en la Argentina. Los sucesos previos marcaron un terrible acto demencial: El 16 de junio de 1955 cuarenta aviones de la Marina bombardearon y ametrallaron Casa de Gobierno y Plaza de Mayo. La intención era más que clara, asesinar a Perón. Este acto terrorista fue acompañado por el accionar de la Infantería de Marina que atacó la Casa Rosada, acto que finalmente fue contrarrestado. El saldo fue de más de 300 civiles muertos y 3.000 heridos. Tras este brutal bombardeo el Líder justicialista dio la orden de que ningún obrero concurriese a Plaza de Mayo. Pero de manera espontánea, y ante la difícil hora que se vivía, una enorme multitud se congregó frente a la histórica Plaza y bajo el lema defender a Perón.

En un clima tremendamente caldeado y mientras el país digería como podía la carnicería de junio, tres meses después, exactamente el 16 de de septiembre del ´55, estalló finalmente la sublevación militar en Córdoba que puso fin al gobierno Nacional-justicialista. Mientras el foco insurreccional cordobés resistía, la Marina bombardeaba pozos de petróleo de YPF en Mar del Plata donde había emplazado 19 buques. La mayoría de las Fuerzas Armadas permanecieron leales a Perón, pero sus acciones para reprimir el levantamiento fueron tan ineficaces como parsimoniosas. La flota mantuvo su curso hacia Buenos Aires y por radio ordenó a los habitantes de Berisso que evacúen la zona porque sino destruirían la destilería de YPF.

Luego de unos días de indefinición tras el levantamiento, el General Perón finalmente presentó su renuncia, aduciendo querer evitar un derramamiento de sangre. La dimisión desde ya que fue aceptada por los altos mandos liberales conspiradores. El General Eduardo Lonardi -jefe del levantamiento en Córdoba- y el Almirante Isaac Rojas se hicieron cargo del Poder Ejecutivo. El 23 de septiembre Lonardi asumió la presidencia de la Nación en un brevísimo período de tiempo y bajo la hipócrita consigna ‘ni vencedores ni vencidos’.

De esta manera comenzaba un nuevo y sangriento proceso político argentino. El golpe de Estado de 1955 fue presentado ante la opinión pública como la supuesta recuperación de la tradición republicana, iniciada en la Revolución de Mayo de 1810, frente al gobierno de Perón caratulado como de segunda “tiranía”. Porque claro, para el pensamiento liberal de cuño masónico la primera tiranía había sido el gobierno del Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas. Esta contra-revolución antiperonista ya había empezado a tomar cuerpo anteriormente. El 28 de septiembre de 1951 el General Benjamín Menéndez había encabezado un intento de golpe, en donde más de 200 oficiales fueron juzgados y pasados a retiro. Inclusive el General José Suárez había encabezado otro intento golpista en 1952. Su plan consistía en tomar la Casa Rosada a través de una acción comando y asesinar a Perón. Finalmente, por una filtración del servicio de Informaciones de la Aeronáutica la conspiración se frustró.

Luego de su breve presidencia de casi dos meses, el 13 de noviembre Lonardi fue remplazado por el General ultra-antiperonista Pedro Eugenio Aramburu, quien rápidamente procedió a dictar el Decreto 3.855/55 disolviendo al Partido Peronista, y en marzo de 1956 el Decreto 4.161 con la rúbrica de Isaac Rojas y Álvaro Alsogaray estipulándose penas que prohibían toda participación política del peronismo y penas por el sólo hecho de pronunciar las palabras ‘Evita’, ‘peronismo’ o ‘Perón’. La Argentina volvía a perder su propio destino, volvía a ser colonia de las potencias mundiales, de la Usura Internacional. Se ingresó al Fondo Monetario Internacional, política de vasallaje que continuará en el tiempo. Hacia abril del ´56 la “Libertadora” derogó plenamente la Constitución de 1949. Y el 9 de junio de 1956 los generales Juan José Valle y Raúl Tanco iniciaron un levantamiento cívico-militar que tuvo la clara intención de restaurar al peronismo, lo que va a terminar en una terrible tragedia con 27 civiles y militares fusilados. En definitiva, desde 1955 comenzaba un período de 18 años de proscripción, de persecución y sangre al peronismo, que recién pudo reivindicarse en 1973.

Para comprender el trasfondo del derrocamiento del General Perón sólo basta con tener presente dos frases tristemente célebres de Winston Churchill, Primer Ministro del Reino Unido de 1940 a 1955, sin lugar a dudas uno de los personajes más nefastos de toda la historia política a nivel mundial. Durante la famosa conferencia de Yalta de 1945 entre los aliados de la 2ª GM, Churchill expresó: “No dejen que la Argentina se convierta en potencia, porque detrás de ella arrastrará a toda Hispanoamérica”. Y en un discurso pronunciado en la Cámara de los Comunes, en 1955, afirmó de manera contundente: “La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la Segunda Guerra Mundial. Y las fuerzas del Imperio inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto”

Es que la revolución peronista había herido sensiblemente a las minorías concentradoras del poder económico en nuestro país, perjudicando a su vez los intereses plutocráticos colonialistas británicos. En esto reside la clave de todo. El Nacional-justicialismo estableció el legado de la Soberanía Política, la Independencia Económica y la Justicia Social. Y fue precisamente Perón el que como ningún otro presidente en la historia de nuestro país reivindicó a los trabajadores con amplias medidas socialistas, realizando una efectiva distribución de la riqueza y armonizando las relaciones entre el Capital y el Trabajo.

El peronismo fue sin lugar a dudas la doctrina libertaria del siglo XX, también reflejada en el principio de la Tercera Posición, un posicionamiento totalmente libre ante los embates de las izquierdas y de las derechas, ante el marxismo y el capitalismo, ante el colonialismo yanki y el colonialismo soviético de esa época, colonialismos siempre manejados por el Poder Oculto, por la Sinarquía Internacional al decir del Líder justicialista. Y con una fuerte política de industrialización interna (también, como nunca antes visto en el país) la Independencia Económica tuvo como finalidad reconquistar las fuentes de riqueza de la Nación para hacer un reparto más equitativo, para mejorar la calidad de vida de todos los argentinos. Se desligó al país de todo organismo financiero usurero, no había deuda externa. Se nacionalizó el Banco Central de la República Argentina como así también los sectores estratégicos de la economía. Se llevó adelante una verdadera integración económica a nivel latinoamericano. Y todo ello a pesar de la terrible presión ejercida por EEUU, el país “bueno y democrático” vencedor en la 2ª GM. En definitiva, era la Comunidad Organizada.

Tal como lo sostuvo el mismísimo Perón, 1955 marcó la hora de los enanos. Enanos en referencia a todos aquellos agentes de la decadencia moral e intelectual, en cuyas manos recaía el poder político para ser dócil a los deseos del colonialismo. Enanos por todos aquellos traidores que pasaron a engrosar las filas de los que humillaban a la Patria. Enanos por todos aquellos que no pudieron comprender al Pueblo, y en esta incomprensión se pasaron a la vereda del enemigo. Y enanos también por los que entregaron la Soberanía Nacional, los que derribaron la Independencia Económica y la Justicia Social.

Y si hablamos de enanos, la actual partidocracia argentina claramente lo es. Lo que hoy sobra es mucho dolor: Postración, degradación social, pobreza, indigencia, concentración económica, clientelismo político, corrupción organizada, rebaje cultural, entrega del patrimonio nacional, subordinación hacia los poderes mundiales, pago de la mayor estafa al pueblo argentino –la Deuda Externa–. Por eso, el 16 de septiembre de 1955 marcó el gran quiebre en nuestro país: Parió a los enanos y vendepatrias del pasado e hizo crecer a los enanos y vendepatrias del presente.




Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

15-09-2018

lunes, 10 de septiembre de 2018

PEDRO BONIFACIO PALACIOS, EL PADRE DEL AULA


Pedro Bonifacio Palacios, conocido popularmente por su seudónimo Almafuerte, se destacó como un gran docente, periodista, y gran poeta comprometido con la sociedad de su tiempo. Nació el 13 de mayo de 1854 en San Justo, en el oeste del conurbano bonaerense, en el seno de una familia muy humilde.

Tuvo una infancia muy sufrida, ya que a su marcada pobreza perdió a su madre y luego fue abandonado por su padre. En medio de la extrema pobreza en la que creció, se orientó primero hacia las artes plásticas. Por su imposibilidad económica para viajar a París (que era, como hoy, el centro principal de los pintores y estudiantes del arte), la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires propuso a Almafuerte como candidato para una beca que le permitiera viajar a Europa y perfeccionarse. Sin embargo, la Cámara de Senadores se la negó. Esta frustración personal profundizó en él su disgusto con la política, su desconfianza hacia los partidos, con una visión crítica y filosa que volcaría, más tarde, en muchos de sus escritos.

De esta manera cambió su rumbo. De adolescente se dedicó a la docencia y a la escritura. A los 16 años, sin tener siquiera el título de maestro, tuvo una larga experiencia al frente de diferentes clases, en donde fue nombrado inclusive Director de una escuelita rural en Chacabuco, en plena campaña bonaerense. También fue docente en Mercedes y Salto. En 1884 conoció en Chacabuco al ex presidente Domingo Faustino Sarmiento, sin lugar a dudas unos de los máximos referentes del procerato liberal post Caseros.

En su visión, la pobreza sólo podía ser revertida a través de la educación. En las escuelas rurales de Buenos Aires, Salto, Chacabuco, Mercedes y Trenque Lauquen, se extenuó horas y horas con clases ininterrumpidas. En aulas precarias y simples taperas, Palacios enseñaba las primeras letras, recitaba poemas y transmitía los rudimentos de las matemáticas a grupos de niños rurales, hijos de peones, hambreados, castigados, excluidos, analfabetos, con una dedicación tan admirable como casi única.

Su labor no consistió en transmitir pasivamente datos fríos. Conocía instintivamente las técnicas para estimular la creatividad de los alumnos, los guiaba hacia la investigación, los incentivaba a buscar el saber, los estimulaba a sentir la sed inagotable de conocimiento que él mismo sentía. Enseñaba Ciencias y Geografía a campo abierto (en el lugar de los hechos como él decía). Y su método docente obligaba al alumno a observar la naturaleza y deducir de esa observación las leyes que la regían. No contento con esto, extendió su campo de acción: Pedía a los niños que trajeran a sus padres para estudiar. Y de esta manera su éxito fue total.

Los cursos que él dictaba comenzaban con no más de 10 o 15 alumnos, para, al promediar el año, verse colmados por 200 o 300 educandos de todas las edades. Lamentablemente fue apartado de su cargo por tener una postura política crítica hacia esa Argentina conservadora en la cual se vivía, porque su forma de ejercer la docencia irritaba a los “doctos”. En 1894 retomó su labor como decente en una escuela de Trenque Lauquen, pero en 1896 el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires lo destituyó nuevamente de las aulas, poniéndose como motivo el hecho concreto de que el gran maestro no contaba con un título oficial habilitante. En realidad, su destitución se debió a que sus poemas eran altamente críticos para con el gobierno. Pero Almafuerte, fiel a su nombre, no cedió. Redobló su labor dialéctica y poética, siguió enseñando en forma privada defendiendo el rol del docente, exaltando la cultura y trabajando para los pobres.

Como poeta fue realmente un autodidacta, y resulta casi imposible clasificarlo dentro de las corrientes literarias de su época. Cuando cumplió 20 años, el diario Tribuna publicó su primer poema, ‘Olvídate de mí’. En 1875 fue ‘Pobre Teresa’, una obra de teatro en cuatro actos, escrita en verso. Y con el ímpetu de esos pequeños primeros logros, continuó publicando en medios de mínima o regular tirada: En La Ondina de Plata, El Álbum del Hogar, Caras y Caretas y La Biblioteca. Sus poemas los escribía para ser recitados frente a multitudes. La poesía almafuertiana es, en realidad, un ejercicio de oratoria y retórica, poéticamente perfecta en rima, métrica, técnica y estilo. Aprendió elocuencia de eximios oradores políticos de su época, y por ejemplo Leandro N. Alem y Aristóbulo del Valle arengaban a las masas con el mismo estilo con el que Almafuerte elaboraba sus poemas.

Como periodista también tuvo una vida pública muy destacada. Escribió en el diario Buenos Aires; fue secretario de redacción de El Oeste de la ciudad de Mercedes y fundó el diario El Progreso en Chacabuco. En 1887 se trasladó a La Plata e ingresó como periodista en el diario El Pueblo, para luego dirigirlo. Y en esta trinchera de resistencia cultural combatió ácidamente al gobierno de turno. Con el tiempo fue nombrado Pro-secretario de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, y más tarde fue bibliotecario y traductor en la Dirección General de Estadística de la provincia. Su forma política de pensar siempre fue libertaria. Con el estallido de la Revolución del Parque en 1890 Almafuerte se identificó con los ideales de Alem y los orígenes revolucionarios de ese movimiento.

Pero desengañado de la política se volvió más introspectivo, solitario y hosco. Se recluyó a escribir y se desligó de las funciones públicas. Sintió por esta época que los únicos que merecían su esfuerzo eran los pobres, los miserables, los enfermos, los ignorantes, y a ellos se volcó de modo definitivo. Pero la admiración que existía por sus poesías era cada vez mayor. Fue tan así que en 1893 el diario La Nación empezó a publicar sus poemas. Las masas se sentían identificadas con él, con el poeta cultísimo, ampliamente cultivado, capaz de escribir versos técnicamente perfectos, llenos de sangre y de pasión, donde hablaba y se comprometía con un profundo contenido social.

También escribió miles de cartas a los poderosos de turno solicitando alimento, trabajo, vivienda, educación, medicamentos, becas o subsidios para los pobres, para alumnos y ex alumnos. Por regla general sus reclamos tenían éxito. Y Al final de su vida, el Congreso de la Nación Argentina le otorgó una pensión vitalicia para que se pudiera dedicar de lleno a su actividad como poeta. Sin embargo no pudo gozar de ella, ya que el 28 de febrero de 1917 falleció en la ciudad de La Plata, a la edad de 62 años.

En La Plata se encuentra la casa donde transcurrieron los últimos días de Don Pedro Bonifacio Palacios, convertida hoy en museo que se declaró ‘Monumento Histórico de la Ciudad, de la Provincia y de la Nación’, un más que justo homenaje a su gran labor humanística y literaria. Y cincuenta y siete años después de su muerte, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires lo declaró Maestro Honoris Causa, otorgándole por fin el título que nunca tuvo en vida y que se convirtió en su sueño más preciado.

En esta Argentina actual tan degradada, tan sometida a los poderes mundiales y tan viciada en la corrupción organizada debemos levantar la bandera del gran docente y poeta social por excelencia que dio nuestro país: La bandera del combate contra la injusticia, contra la exclusión social, la mezquindad humana y la miseria espiritual. Ya lo decía con claridad meridiana Almafuerte en ‘Piu Avanti’, uno de sus poemas más significativos:

No te des por vencido, ni aun vencido,
No te sientas esclavo, ni aun esclavo;
Trémulo de pavor, piénsate bravo,
Y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido,
Que ya viejo y ruin vuelve a ser clavo;
No la cobarde intrepidez del pavo
Que amaina su plumaje al primer ruido.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

10-09-2018

miércoles, 29 de agosto de 2018

LOS MAPUCHES Y LA SECESIÓN TERRITORIAL DE LA ARGENTINA


¿Qué reclaman?

Desde hace varios años el sur argentino es objeto de sistemáticas ocupaciones y reclamos territoriales violentos por parte de los muy promocionados mapuches, un pueblo “originario” sólo en la inventiva del Foreign Office británico. En la reivindicación de tierras consideradas como “propias” se amparan en el artículo 75, inciso 17, de nuestra Constitución Nacional, que sostiene: “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones”.

Fuertemente organizados, en la actualidad usurpan terrenos que no les pertenecen por ser legalmente de propietarios privados, del Estado o de Parques Nacionales. Son muchos los ejemplos que abundan al respecto, basta con leer las permanentes noticias sobre esta problemática para confirmarlo. Hasta llegan a cobrar peajes paralelos ilegales invocando que están en “tierra mapuche”. Según las investigaciones, ya hay más de 400 ocupaciones de tierras ricas, y se estima que en la actualidad hay más de 120.000 mapuches en la Argentina, cerca de los cuales 80.000 residen fundamentalmente en Neuquén y en el resto de las provincias sureñas.


El origen de los mapuches

A pesar de la sistemática tergiversación historiográfica oficial, los tan promocionados “mapuches” nunca existieron. En realidad se trata de los araucanos, un pueblo guerrero proveniente de la provincia de Arauco en la República de Chile. En tal sentido, cuando en 1550 la Corona española crea la Capitanía General de Chile, algunos araucanos –ante el avance de los españoles– comienzan a emigrar cruzando la Cordillera de los Andes. La emigración fue una constante desde el siglo XVI en adelante, pero se hizo verdaderamente masiva desde el siglo XIX.

Por eso nunca fueron un “pueblo originario” de nuestro actual territorio como se pretende, sino claramente invasores. Y mientras los araucanos llegaban a lo que hoy es Argentina, estas tierras ya estaban ocupadas por los reales pueblos originarios de la zona, los tehuelches, puelches, ranqueles y pampas, pueblos que los mismísimos araucanos, en cruentas guerras, hicieron desaparecer cometiendo un verdadero genocidio. Los hoy denominados burdamente mapuches acusan al General Julio Argentino Roca de genocida, cuando fueron sus ancestros los responsables del exterminio de los tehuelches. Por esta razón, investigadores argentinos serios como Estanislao Zeballos, Lucio Mansilla o Manuel Prado no mencionan en sus libros a los mapuches como pueblo originario. Tampoco Juan Manuel de Rosas o el General Roca los mencionan en sus respectivas expediciones hacia el sur.

Y en el marco de la denominada ‘Campaña del Desierto’ de 1879 encabezada por Julio Argentino Roca, General en Jefe del Ejército Argentino, el futuro presidente enfrentó precisamente a los araucanos que ya contaban con fusiles Reming­ton provistos desde Chile por obra y gracia de la diplomacia inglesa a cam­bio de ganado criollo que era robado por los sistemáticos malo­nes. Prueba de ello es que la columna del Ejér­cito Nacio­nal coman­dada por el Gral. Ville­gas tenía como obje­tivo clau­su­rar y con­tro­lar los pasos andi­nos por donde les lle­ga­ban a los arau­ca­nos los fusiles Remington.

La Cam­paña de Roca estuvo des­ti­nada a inte­grar, a incor­po­rar de manera efectiva el sector patagónico que por derecho histórico y político siempre nos correspondió y que estaba bajo el poder tirá­nico del malón arau­cano cuyos fru­tos más nota­bles eran el robo de ganado, el de muje­res y la pro­vo­ca­ción de incendios. En realidad, la expe­di­ción del General Roca resultó ser la pri­mera gue­rra con­tra Chile y no una cam­paña con­tra el indio como vulgarmente se quiere dar a entender. Es que el 90% de la pobla­ción chi­lena era indí­gena, lo que no es cosa menor ya que en definitiva nues­tro país defen­día la sobe­ra­nía sobre una Pata­go­nia que los caci­ques araucanos desea­ban…. y que eran chilenos. Entonces ¿con que derecho los mapuches invocan en la actualidad el carácter de “pueblo originario” en el suelo argentino?. 


El colonialismo británico

Las fal­sas reivin­di­ca­cio­nes que llevan adelante los mapuches son claras maniobras antinacionales manejadas desde las mismísimas superestructuras internacionalistas, más en concreto desde el Foreign Office británico, uno de los principales bancos de cerebros del Nuevo Orden Mundial. A su vez, la “causa mapuche” es una de las grandes banderas levantadas por el marxismo internacionalista que hace del indigenismo recalcitrante una suerte de causa suprema de lucha, haciéndole siempre el juego al expansionismo plutocrático-capitalista. A ello hay que sumarle la complicidad de una partidocracia que prácticamente convive con el reclamo mapuche y que no muestra ningún tipo de reacción seria ante tamaña problemática, con todo un aparato propagandístico funcional a los diferentes reclamos territoriales. 

La sede mapuche se encuentra en Inglaterra, a través de la conformación de su principal ONG denominada Enlace Mapuche Internacional, ubicada en 6 Lodge Street, Bristol, Inglaterra. La dirección de la sede no podía ser más simbólica: “La sexta calle de la logia”, en clara referencia a la Masonería. Su sitio oficial en la web es http://www.mapuche-nation.org/, un sitio que se edita en inglés, francés, alemán y español. Salvo un nombre de origen araucano, Reynaldo Mariqueo, el resto de los miembros ejecutivos de la ONG tienen nombres anglos: Watson, Melville, Stanley, McCarthy, Chambers y Harvey. Y entre sus más “ilustres” colaboradores se destaca el parisino Philippe Paul Alexandre Henry Boiry, auto-titulado ''Príncipe de Araucania y Patagonia'', Gran Maestre de la Masonería Francesa, descendiente del internacionalista Orélie Antoine de Tounens y de fuertes vínculos con la Banca Rothschild.

El sitio oficial de la web resalta el origen británico en la “causa” mapuche: “Enlace Mapuche Internacional o Mapuche International Link (MIL) fue fundado el 11 de mayo de 1996 en Bristol (Reino Unido). Tuvo su origen en un grupo de mapuches y europeos preocupados por la situación de las naciones y pueblos indígenas de América y concienciados por los derechos inalienables que les asisten. Esta nueva organización vino a reemplazar al Comité Exterior Mapuche (CEM), organización que venía operando internacionalmente desde enero de 1978 desde su base ubicada en la ciudad de Bristol. MIL heredó y puso en práctica los principios y objetivos del CEM con la firme determinación de contribuir a la lucha de los pueblos indígenas para lograr mayores niveles de autonomía y libre determinación en sus procesos de desarrollo. La creación de esta nueva organización se enmarcó dentro del programa de las Naciones Unidas conocido como ‘Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas’ del Mundo (1995 a 2004), cuyo objetivo fue promover y proteger a nivel mundial el respeto de los derechos de los pueblos indígenas en cuestiones tales como los derechos humanos, el medio ambiente, el desarrollo, la salud, la cultura y la educación”.

El gran objetivo es la conformación del Estado Mapuche dentro de la actual Patagonia argentino-chilena. Inclusive hasta se difunde impunemente y ante la total indiferencia de funcionarios provinciales y del Gobierno Nacional el mapa de la ‘Nación Mapu’, que va desde el Océano Pacífico hasta el Océano Atlántico, que toma la 9ª y la 10ª región sureña de Chile y prácticamente un 30% del territorio argentino. Así lo sostiene también su sitio web: “La Nación Mapuche está ubicada en el sur de los territorios que hoy ocupan los estados de Chile y Argentina. Hace un poco más de 130 años su territorio ancestral, y el de otros pueblos originarios aliados, se extendía desde el sur del río Bio-Bio (Chile) hasta el extremo austral del continente, y en Argentina desde los ríos Colorado y Salado hasta el estrecho de Magallanes”.


Conclusión

Con el establecimiento del “Estado Mapuche” alentado por el Foreign Office, la Masonería Internacional y el marxismo cultural, lo que se busca en el fondo es fracturar el territorio de la República Argentina en aras del geoestratégico expansionismo británico. El Reino Unido tiene vitales intereses geopolíticos en el Atlántico Sur, razón por la que, gracias a su poderío atómico y al de la OTAN, usurpa las Islas Malvinas, Sandwinch del Sur y Georgias del Sur, con proyección hacia nuestro sector antártico.

En nuestro país los araucanos –artificialmente denominados mapuches–, no sólo invadieron el sur argentino desde el siglo XVI sino que exterminaron a nuestros tehuelches patagónicos. En la actualidad reclaman tierras que no les pertenecen y desconocen nuestra integridad territorial como país soberano. El problema es más serio de lo que parece, está en juego nada más ni nada menos que nuestro patrimonio territorial. Por eso hoy más que nunca hace falta un gobierno auténticamente nacionalista que ponga fin a la inoperancia –cuando no la indiferencia– de los diferentes gobiernos locales de turno que de una u otra forma han relegado sistemáticamente los principios de Soberanía Política y de Defensa Nacional. Tomemos real conciencia del peligro mapuche en nuestra Patria, de cómo los poderes mundiales operan entre bastidores en claro perjuicio del Destino Nacional. ¡Despertemos!.




Artículo reactualizado aparecido originariamente en el periódico Bandera de agosto de 2016.

Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

29-08-2018

viernes, 17 de agosto de 2018

GENERAL SAN MARTÍN, PADRE DE LA PATRIA


En primer lugar es el Padre de la Patria porque defendió sistemáticamente el patriotismo argentino como valor absoluto en sí, como postura ante la vida, como cultura, como idea de fondo ante los inconvenientes que plantea la existencia humana. Y dentro de ese Ser Nacional defendió a capa y espada nuestros valores tradicionales y costumbres.

En ese Espíritu de Bien Común que siempre lo caracterizó la consecuencia lógica fue hacer causa común con el Federalismo Argentino, y en especial con el máximo defensor de nuestra Soberanía Nacional, el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas. El artículo 3° de su famoso testamento expresa: El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla”.

Fue el verdadero impulsor del Congreso de Tucumán en 1816, impregnando de heroísmo y de firme decisión a los diputados que allí asistieron en un momento sumamente difícil ya que parecía que nuestras armas se desmoronaban ante los españoles. Al defender una dignidad de Patria nos enseñó que debemos ser solidarios, trabajar incansablemente para que en la Argentina no haya un solo infeliz que sufra el desamparo y la desgracia. Y esto a pesar de los obstáculos, de los gobiernos indiferentes ante la desgracia social como el actual que tenemos o como los gobiernos insensibles unitarios sufridos por el Libertador y por los argentinos mismos de esa época.

San Martín nos da el claro ejemplo también de que no se hacen patriotas con discursos. De que se es verdaderamente nacionalista solamente por el alto grado de sacrificio que se está dispuesto a hacer por la Patria. Que para que exista un verdadero patriotismo se debe poseer una aguda sensibilidad social como él poseía de sobra; que debe haber un total desprendimiento de egoísmos sectoriales que nos haga ver que antes que nada primero está el Bien Común, la felicidad y el progreso de todo un Pueblo.

En segundo lugar es el Padre de la Patria porque siempre buscó la unidad de todos los argentinos. La buscó y en un momento muy difícil a nivel interno por la cruenta lucha entre unitarios y federales. Nunca participó en las guerras civiles del país, dedicando todo su esfuerzo en la liberación continental. En aras de un hermanado encuentro entre argentinos, en marzo de 1819 le escribió una carta al caudillo oriental federal José Gervasio Artigas, expresándole: “Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo, transemos todo, y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieran atacar nuestra libertad. No tengo más pretensiones que la felicidad de la Patria. Mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas”.
 
Cuando se le ordenó desde el gobierno de Buenos Aires que suspendiera ni más ni menos que la campaña libertadora y regresara al territorio nacional, que pusiera al Ejército Libertador al servicio del centralismo oligárquico unitario y que solucionase como por arte de magia el enfrentamiento con el federalismo (sobre todo en el litoral), San Martín se negó rotundamente. Su pureza radicó en que nunca pensó derramar una sola gota de sangre entre argentinos. Hasta inclusive fue difamado por Bernardino Rivadavia, el hombre fuerte de los gobiernos reformistas de Buenos Aires en la década del ’20 y el tristemente célebre hacedor de nuestra primera e ignominiosa Deuda Externa contraída en 1824 con la banca financiera inglesa Baring Brothers.

En tercer lugar es el Padre de la Patria por los altos valores éticos y morales que siempre puso en práctica como Padre de Familia. En 1825 escribió un listado de consejos para su hija Mercedes, en donde volcó sus ideales educativos, su amor como gran padre: 1°) Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aún con los insectos que nos perjudican. 2°) Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira. 3°) Inspirarle gran confianza y amistad, pero uniendo el respeto. 4°) Estimular en Mercedes la caridad a los pobres. 5°) Respeto hacia la propiedad ajena. 6°) Acostumbrarla a guardar un secreto. 7°) Inspirarle sentimiento de respeto hacia todas las religiones. 8°) Dulzura con los criados, pobres y viejos. 9°) Que hable poco y lo preciso. 10°) Acostumbrarla a estar formal en la mesa. 11°) Amor al aseo y desprecio al lujo.

El 24 de agosto es el Día del Padre en la provincia de Mendoza en honor precisamente de su futura compañera de exilio, su hija Mercedes Tomasa, quien había nacido en esa provincia en 1816. Más allá de las batallas y de las enfermedades, José de San Martín y su hija Mercedes permanecieron cerca aunque distara entre ellos cientos de kilómetros. Estuvieron siempre fuertemente unidos a través de una relación signada por el respeto y el cariño. La siempre agitada tarea del General no fue excusa para desentenderse de la educación de su única hija. Si bien se preocupó por formar a una ‘tierna madre y buena esposa’, no se olvidó de estudiar en detalle que conocimientos se le impartían a la niña. El Libertador no se cansaba de repetir que ‘sin educación no hay sociedad’, y este concepto se lo transmitió a su hija durante toda su vida.

En síntesis, en San Martín como Padre de la Patria se ve una actitud de servicio llena de máximo patriotismo; se ve una anhelada unidad nacional; una gran honradez y una gran ética por la educación y los altos valores morales que le inculcó a su hija. En estos tiempos de falta de valores morales, de televisión basura, de corrupción organizada, de desgobiernos, de cada vez mayor concentración de la riqueza en sanguijuelas mundialistas, de indiferencia ante los que más sufren y de servilismo ante los poderes mundiales, el Libertador nos deja como legado fundamental a todos los argentinos que debemos tener Dignidad.

Que debemos dejar de lado toda codicia materialista, todo egoísmo sectario, toda actitud burguesa y pasiva ante los graves y estructurales problemas que tenemos como país. Que debemos trascender como personas con Espíritu Heroico ante los problemas de la vida; que debemos conquistar un Señorío de lo Propio, ser independientes de toda forma de dominación extranjera.

La sanmartiniana Paz del Honor consiste en ejecutar la libre autodeterminación de nuestra Nación con respecto a los poderes financieros globalizantes y sus entreguistas locales de turno. Unión, esfuerzo, sacrificio, firmeza, iniciativa, desprendimientos, solidaridad, ética, moral libertaria. Ya lo decía con claridad meridiana el mismísimo Libertador al afirmar: “Para defender la causa de la Patria no hace falta otra cosa que Orgullo Nacional”.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

17-08-2018

domingo, 12 de agosto de 2018

12 DE AGOSTO, DÍA DE LA RECONQUISTA DE BUENOS AIRES


A las 15 horas de aquel 27 de junio de 1806 las tropas inglesas entraban a la ciudad de Buenos Aires en medio del estupor y la indignación generalizada del pueblo. Una hora después William Carr Beresford -general en jefe de las tropas invasoras- arribó al Fuerte que se rindió sin combatir. Por primera vez flameó la bandera colonialista inglesa. Los más altos funcionarios juraron de inmediato fidelidad al rey inglés Jorge 3°, salvo muy honrosas excepciones como Manuel Belgrano. A continuación Beresford estableció, como nuevo gobernador de la ciudad, la libertad de comercio para favorecer la entrada de productos ingleses.

Pero vendría la reacción de criollos y patriotas. Santiago de Liniers y Bremond, capitán de navío al servicio de España y ubicado en la Banda Oriental, logró reunir 1.000 hombres y cruzó el Río de La Plata. Con la suma de más voluntarios sus tropas avanzaron hasta Retiro desalojando a los ingleses (1.200 soldados aproximadamente) produciendo así el repliegue de éstos hacia la Plaza Mayor (hoy Plaza de Mayo) y hacia el mismísimo Fuerte.

El día 12 de agosto de 1806, con la incorporación de más voluntarios hasta casi duplicar las fuerzas iniciales, Liniers atacó la Plaza por cuatro puntos. La defensa inglesa cedió, lo que generó un repliegue hacia el interior del Fuerte, abriéndose un intenso fuego con los mismos cañones abandonados por el enemigo. Fue ni más ni menos que el Día de la Reconquista. Inmediatamente el general invasor firmó la capitulación ante el Héroe de la épica jornada y evacuó sus naves. Los ingleses sufrieron 417 bajas, mientras que los criollos 180 entre muertos y heridos.

Tres fueron las consecuencias inmediatas: 1°) El surgimiento de Liniers como conductor natural; 2°) Su designación como Jefe militar en Buenos Aires por un cabildo abierto (que también cuestionará duramente la inacción del virrey Sobremonte) y 3°) La creación de milicias criollas ante un nuevo ataque que se esperaba (y como finalmente sucedió en 1807). El Regimiento de Patricios, conducido por Cornelio Saavedra, fue el más importante.

¿Por qué el Día de la Reconquista fue un hecho trascendental para los argentinos? Porque fue el primer gran ejemplo de nuestra verdadera argentinidad. El rescate de la verdadera historia de la Patria, como sin lugar a dudas se encuentra en esta gloriosa epopeya de armas, debe servir como punto de arranque. Debe servir de ejemplo para reconquistar precisamente a la Argentina de todo ese entreguismo y corrupción de los gobiernos de turno.

Las invasiones inglesas todavía existen hoy en día: ¿Por qué el Capital Internacional opera en nuestro país perjudicándose la industria nacional? ¿Por qué le seguimos pagando a la Usura Internacional la fraudulenta e ilegítima deuda externa? ¿Y Malvinas, la minería, el petróleo, la depredación de nuestro mar y las hectáreas para la actividad primaria? ¿No está la invasión inglesa en todo esto?

Si los argentinos pretendemos reconquistar en la actualidad un país independiente –que en los hechos no existe– no podemos dejar de lado la verdad histórica. Y esta verdad tuvo en su origen el Triunfo de todo un Pueblo consciente que rechazó abiertamente a los invasores ingleses, donde se derrotó a la mayor potencia mundial de la época. Sin lugar a dudas un legado y ejemplo a seguir. Por eso… ¡Gloria y Honor a los Héroes de la Reconquista de Buenos Aires! ¡Gloria y Honor a su máximo Conductor, Don Santiago de Liniers!



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".


12-08-2018

jueves, 19 de julio de 2018

EL INTERÉS DEL DINERO COMO SISTEMA DE ESCLAVITUD


Bajo el actual sistema capitalista que nos rige la gran posesión de dinero sólo sirve como herramienta o instrumento de poder para imponer una voluntad e influenciar en actitudes y acciones hacia los demás. Su fuerza invisible operante es el mammonismo, es decir, la disposición exagerada y desmedida del individuo en cuanto a su instinto adquisitivo. Es por ello que el capitalismo como sistema no tiene ética ni se ajusta a ideales de justicia, de democracia o retribución justa dentro del campo de las actividades económicas. Una concepción de vida orientada pura y exclusivamente hacia los valores materiales.

El motor de este despótico sistema es el interés del dinero, una práctica totalmente inmoral por la sencilla razón de que genera dinero de la nada y sin ningún tipo de esfuerzo productivo. A través de la antiquísima práctica del préstamo el capital financiero tiene una perversa dinámica que consiste en multiplicar ese dinero de la nada y de manera exponencial. En ese efecto multiplicador son las finanzas especulativas las que crecen cada vez más y en muy pocas manos. Una práctica que con el paso del tiempo fue degenerando en una cultura de endeudamiento como si fuera algo común y corriente.

¿Por qué entonces el interés del dinero es un sistema de esclavitud? Es una epidemia devastadora, un veneno corrosivo, el invento diabólico por excelencia del Poder Mundial del Dinero. Posibilita la vida de zángano de una minoría poderosa a través de parasitarias e impagables deudas externas, todo ello a costa del Trabajo y sudor de los Pueblos. Por consiguiente es la principal herramienta de dominación del Nuevo Orden Mundial, una suerte de gran pulpo expoliador cuyos tentáculos asfixian a las naciones. No por nada el célebre escritor ruso León Tolstoy (1828-1910) afirmó en su momento: “El Dinero es una nueva forma de esclavitud, distinguible de la antigua única y simplemente por el hecho de que es impersonal, es decir, que no hay relación humana entre el amo y el esclavo”.

La deuda tiene una sola lógica, la lógica del interés –o de la usura que es lo mismo–, en donde el acreedor usurero lo único que busca no es que el deudor pague (como erróneamente se cree) sino hacer crecer más y más el monto a cobrar. Dominar a un Estado a través de su incapacidad económica al no poder afrontar las obligaciones de pago hace que haya un mecanismo de refinanciación de deuda para “salvar” las obligaciones vencidas a corto plazo. Pero tal refinanciación significa acordar por un nuevo interés, convirtiéndose esta práctica en un círculo vicioso siempre a expensas del deudor y siempre a favor de las fabulosas ganancias del acreedor. Todo está armado como sistema de deuda perpetua. Y esta es la esencia del actual sistema plutocrático-capitalista: El ansia insaciable de lucro, la dominación de las naciones con deudas cada vez más grandes y abultadas por parte de los verdaderos parásitos y sanguijuelas de este sistema de esclavitud, los grandes banqueros internacionales.

En todo lo señalado la Argentina se inserta con su estructural y parasitaria Deuda Pública Nacional, con el agravante de que la Deuda Externa se contrajo de manera ilegítima e ilegal conforme al histórico fallo de la justicia argentina del 14 de julio de 2000, deuda originada desde el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) y que creció de manera exponencial con los sucesivos gobiernos civiles pseudo-democráticos desde 1983 en adelante. Así como están los esclavistas están los pagadores seriales que rinden tributo a los Jerarcas de la Usura Internacional.

Así, el Imperialismo Internacional del Dinero, ejercido por la selecta plutocracia de banqueros internacionales, es el que lleva adelante el control de la creación de dinero, sus volúmenes de circulación y flujos de capital; el sistema financiero internacional y nacional de los países; la regulación del crédito y consecuentemente los ciclos de expansión y depresión económica; la imposición propagandística de la cultura del préstamo y la deuda permanente y por último el endeudamiento de las naciones para así llevar adelante la expoliación sus riquezas. Un poder tiránico y omnímodo.

Pero si todos los países poseen moneda propia y la pueden emitir libre de inflación, vale decir, si la pueden emitir en base a un Patrón-Trabajo… ¿Por qué entonces se pide “prestado” a una corporación financiera internacional? ¿Para qué endeudarse si la deuda misma ya genera inflación y fuertes condicionamientos externos? Esta es la trampa del sistema usurero capitalista que asfixia a los Pueblos con la benevolencia de una partidocracia gobernante que le es funcional.

Para el Nacionalismo Social Argentino la criminalización del interés del dinero es una política de Estado. ¿Qué función cumplirían entonces los bancos al no existir más el tradicional “servicio” del préstamo a interés? Sólo prestar un determinado Capital y como contrapartida tener una participación en las ganancias o dividendos de las empresas que solicitan ese Capital para llevar adelante un emprendimiento económico. De esta manera el dinero deja de ser especulativo (al dejar de existir el interés) para convertirse en productivo (fruto del Trabajo), y por ende, el capitalismo deja de existir como sistema para dar paso a un sistema ético desde lo económico, el capital-socialismo.





Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

19-07-2018