jueves, 19 de julio de 2018

EL INTERÉS DEL DINERO COMO SISTEMA DE ESCLAVITUD


Bajo el actual sistema capitalista que nos rige la gran posesión de dinero sólo sirve como herramienta o instrumento de poder para imponer una voluntad e influenciar en actitudes y acciones hacia los demás. Su fuerza invisible operante es el mammonismo, es decir, la disposición exagerada y desmedida del individuo en cuanto a su instinto adquisitivo. Es por ello que el capitalismo como sistema no tiene ética ni se ajusta a ideales de justicia, de democracia o retribución justa dentro del campo de las actividades económicas. Una concepción de vida orientada pura y exclusivamente hacia los valores materiales.

El motor de este despótico sistema es el interés del dinero, una práctica totalmente inmoral por la sencilla razón de que genera dinero de la nada y sin ningún tipo de esfuerzo productivo. A través de la antiquísima práctica del préstamo el capital financiero tiene una perversa dinámica que consiste en multiplicar ese dinero de la nada y de manera exponencial. En ese efecto multiplicador son las finanzas especulativas las que crecen cada vez más y en muy pocas manos. Una práctica que con el paso del tiempo fue degenerando en una cultura de endeudamiento como si fuera algo común y corriente.

¿Por qué entonces el interés del dinero es un sistema de esclavitud? Es una epidemia devastadora, un veneno corrosivo, el invento diabólico por excelencia del Poder Mundial del Dinero. Posibilita la vida de zángano de una minoría poderosa a través de parasitarias e impagables deudas externas, todo ello a costa del Trabajo y sudor de los Pueblos. Por consiguiente es la principal herramienta de dominación del Nuevo Orden Mundial, una suerte de gran pulpo expoliador cuyos tentáculos asfixian a las naciones. No por nada el célebre escritor ruso León Tolstoy (1828-1910) afirmó en su momento: “El Dinero es una nueva forma de esclavitud, distinguible de la antigua única y simplemente por el hecho de que es impersonal, es decir, que no hay relación humana entre el amo y el esclavo”.

La deuda tiene una sola lógica, la lógica del interés –o de la usura que es lo mismo–, en donde el acreedor usurero lo único que busca no es que el deudor pague (como erróneamente se cree) sino hacer crecer más y más el monto a cobrar. Dominar a un Estado a través de su incapacidad económica al no poder afrontar las obligaciones de pago hace que haya un mecanismo de refinanciación de deuda para “salvar” las obligaciones vencidas a corto plazo. Pero tal refinanciación significa acordar por un nuevo interés, convirtiéndose esta práctica en un círculo vicioso siempre a expensas del deudor y siempre a favor de las fabulosas ganancias del acreedor. Todo está armado como sistema de deuda perpetua. Y esta es la esencia del actual sistema plutocrático-capitalista: El ansia insaciable de lucro, la dominación de las naciones con deudas cada vez más grandes y abultadas por parte de los verdaderos parásitos y sanguijuelas de este sistema de esclavitud, los grandes banqueros internacionales.

En todo lo señalado la Argentina se inserta con su estructural y parasitaria Deuda Pública Nacional, con el agravante de que la Deuda Externa se contrajo de manera ilegítima e ilegal conforme al histórico fallo de la justicia argentina del 14 de julio de 2000, deuda originada desde el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) y que creció de manera exponencial con los sucesivos gobiernos civiles pseudo-democráticos desde 1983 en adelante. Así como están los esclavistas están los pagadores seriales que rinden tributo a los Jerarcas de la Usura Internacional.

Así, el Imperialismo Internacional del Dinero, ejercido por la selecta plutocracia de banqueros internacionales, es el que lleva adelante el control de la creación de dinero, sus volúmenes de circulación y flujos de capital; el sistema financiero internacional y nacional de los países; la regulación del crédito y consecuentemente los ciclos de expansión y depresión económica; la imposición propagandística de la cultura del préstamo y la deuda permanente y por último el endeudamiento de las naciones para así llevar adelante la expoliación sus riquezas. Un poder tiránico y omnímodo.

Pero si todos los países poseen moneda propia y la pueden emitir libre de inflación, vale decir, si la pueden emitir en base a un Patrón-Trabajo… ¿Por qué entonces se pide “prestado” a una corporación financiera internacional? ¿Para qué endeudarse si la deuda misma ya genera inflación y fuertes condicionamientos externos? Esta es la trampa del sistema usurero capitalista que asfixia a los Pueblos con la benevolencia de una partidocracia gobernante que le es funcional.

Para el Nacionalismo Social Argentino la criminalización del interés del dinero es una política de Estado. ¿Qué función cumplirían entonces los bancos al no existir más el tradicional “servicio” del préstamo a interés? Sólo prestar un determinado Capital y como contrapartida tener una participación en las ganancias o dividendos de las empresas que solicitan ese Capital para llevar adelante un emprendimiento económico. De esta manera el dinero deja de ser especulativo (al dejar de existir el interés) para convertirse en productivo (fruto del Trabajo), y por ende, el capitalismo deja de existir como sistema para dar paso a un sistema ético desde lo económico, el capital-socialismo.





Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

19-07-2018

viernes, 13 de julio de 2018

PATRÓN DÓLAR VS. PATRÓN TRABAJO, EL COMBATE DECISIVO


Existen dos clases de economías, la economía especulativa, aquella que se estructura como tal al servicio de la Plutocracia Internacional y de una minoría oligárquica nativa, y la economía comunitaria, aquella que se haya sí y sólo sí al servicio de una Comunidad Nacional. El primer sistema económico funciona con un Estado oligárquico, con un Anti-Estado, mientras que en el segundo sistema se desenvuelve un Estado Comunitario (al decir de Jacques De Mahieu).

¿Por qué es causa de miseria social anclar la moneda nacional de un país al Dólar? Ese anclaje es lo que comúnmente se denomina “tipo de cambio”, vale decir, la relación que existe entre el valor de una moneda local y el de una extranjera, o expresado de otra forma, la cantidad de dinero que se necesita para comprar una unidad de moneda extranjera, en este caso el Dólar. Pero en ese anclaje existe una perversa dinámica intrínseca por la cual la divisa de un país sistemáticamente se devalúa frente a la poderosa divisa norteamericana (patrón de pago internacional luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial).

¿Y quién fija el tipo de cambio en este tipo de economía especulativa? En teoría se nos dice habitualmente que el tipo de cambio es el resultado del equilibrio entre la demanda y la oferta de divisas. Los que demandan moneda extrajera vendrían a ser los importadores de mercaderías y servicios, los particulares por ahorro, el turismo, la especulación y el propio Estado. A su vez, la oferta de divisas la proveen los exportadores, la entrada de capitales para invertir, el ingreso de moneda extrajera por parte de particulares y el Estado. En Argentina, el tipo de cambio fue fijado históricamente por el Banco Central.

¿Qué efecto se produce entonces si no hay una oferta “óptima” de divisas? ¿Qué ocurre si no hay entrada de capitales para invertir, si no hay dólares para “ofertar”? Al romperse el equilibrio entre oferta y demanda entonces se produce una devaluación de la moneda local. Y los efectos de este perverso sistema de devaluación son letales: Desaceleración, estancamiento y crisis de la economía, inflación, precarización laboral y desocupación, pobreza e indigencia.

Esta es la sencilla razón por la cual el sistema del Patrón-Dólar debe ser urgentemente reemplazado por un sistema de Patrón-Trabajo. Cortar de raíz el accionar de las sanguijuelas y parásitos especulativos, léase los grandes banqueros internacionales que son los que se benefician pura y exclusivamente con este sistema a costa de la pauperización y degradación de todo un Pueblo.

Para el actual sistema capitalista del Patrón-Dólar es el Capital el que produce la riqueza, mientras que para el sistema nacionalista del Patrón-Trabajo es pura y exclusivamente el Trabajo el que produce la riqueza, cada uno de los miembros de una Comunidad Nacional que tiene la capacidad de crear algo en beneficio del Pueblo. De esta manera el sistema capital-socialista del Patrón-Trabajo sólo emite moneda para pagar un trabajo realizado.

¿En qué estaría respaldada la moneda de un país bajo este sistema? Simplemente bajo el trabajo productivo y la riqueza real de la Nación, y no, como en el actual sistema económico que nos rige, por una moneda extranjera y en base a la falacia de la "la confianza de los mercados". La masa monetaria de un país debe ser exactamente igual a la riqueza real y tangible de dicho país y no que haya más dinero o menos dinero que bienes y servicios disponibles. Si el Estado lleva adelante una política de creación de dinero primero debe crear riqueza.

Entonces, bajo una economía netamente capitalista se crea dinero para “financiar” obras, mientras que en una economía netamente capital-socialista primero se pone el acento en trabajar en las obras, y al existir ese trabajo físico y real entonces se emite dinero en la medida que la obra de trabajo queda terminada, dinero emitido cuyo fin excluyente es pagar al trabajador.

Por consiguiente, mientras en los países capitalistas si no hay dinero no hay trabajo, bajo un sistema capital-socialista de Patrón-Trabajo si no hay dinero de antemano no importa, porque la mirada se puntualiza en la voluntad de generar riqueza desde lo productivo (funcionamiento de fábricas), y por ende el dinero aparece y es emitido (retribución económica por el trabajo realizado). Bajo este segundo sistema económico el control de la emisión de la moneda lo lleva adelante el Estado y no los banqueros, no el “mercado”. O sea, la masa monetaria circulante aumenta conforme al valor real de una obra realizada.

El dinero no tiene valor por sí mismo, sólo es un bono por trabajo efectuado, una mera herramienta para facilitar el intercambio de trabajo, bienes y servicios. Nadie puede ponerse a crear dinero si el mismo no representa operaciones comerciales susceptibles de ser realizadas o si no representa una riqueza real creada. Por eso el Patrón-Trabajo es el modo más eficaz de saltarse los mecanismos de aquellos que emplean la emisión de dinero como una herramienta de dominación especulativa.

Si el Estado crea dinero para pagar a un trabajador que produce algo el aumento de la masa monetaria no tiene por qué repercutir en un aumento de la inflación ya que también se han aumentado en la misma medida los bienes disponibles producidos. Mientras el dinero esté respaldado por un activo tangible no puede existir nunca esa aberración económica llamada inflación, aberración  típica de las economías plutocráticas capitalistas.

Esta es la razón por la cual el capitalismo se llama así, porque sin capital no se puede empezar ninguna actividad económica. Es decir, en su ideología de base el dinero es la medida de todas las cosas, está por encima de todo. Lo mismo ocurre con el enfoque teórico del marxismo que postula que por más que existan los factores productivos de la tierra y de la mano de obra si no existe el otro componente esencial (en su visión) que es el capital (dinero) entonces ocurre lo mismo, la actividad productiva no se lleva adelante. No por nada tanto el capitalismo como el marxismo son dos caras de una misma moneda: El Poder Mundial del Dinero.

Por todo lo señalado, el sistema nacionalista del Patrón-Trabajo es vital para llevar adelante la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria. Debemos comprender que es sólo el Trabajo el que puede crear riqueza, y si esto finalmente ocurre entonces se termina para siempre la avaricia de los grandes banqueros internacionales que esclavizan a los Pueblos con el sistema del Patrón-Dólar.



Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".


13-07-2018

domingo, 8 de julio de 2018

LA DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL Y SU MANDATO HISTÓRICO


El Congreso de Tucumán empezó a sesionar el 24 de marzo de 1816, y su instalación en aquella provincia fue una concesión más que necesaria al espíritu anti-porteño reinante a nivel general, al rechazo provincial de las políticas centralistas y unitarias del Directorio con sede en Buenos Aires como muy bien lo señala el insigne referente de la Escuela del Revisionismo Histórico Ernesto Palacio.

La influencia del General San Martín fue decisiva. El Libertador impregnó a los diputados de un verdadero acto de heroísmo teniendo en cuenta que las armas de la Patria parecía que se desmoronaban ante los españoles. Y sobre todo teniendo en cuenta la desastrosa batalla de Sipe-Sipe, librada el 29 de octubre de 1815 a pocos meses de la apertura del Congreso. Esta batalla dejó un saldo de 2000 muertos en nuestras filas y generó una gran desbandada, lo que finalmente se pudo compensar con la heroica lucha de las milicias salto-jujeñas del Jefe de la Guerra Gaucha Martín Miguel de Güemes en el noroeste argentino y como apoyo a San Martín.

En definitiva el Congreso de Tucumán fue obra pura y exclusiva de representantes del Interior hacia quienes predicaban tanto San Martín como Belgrano. No fue obra de los unitarios liberales de Buenos Aires, siempre sobornados por la geopolítica expansiva de la Corona británica.

Para el Nacionalismo Social Argentino lo que constituye el acto político y jurídico fundacional de nuestra Soberanía Nacional, de nuestra Nación Libre e Independiente de toda forma de dominación extranjera es el Acta de la Declaración de la Independencia proclamada en el histórico Congreso de San Miguel de Tucumán de 1816. Y esto se ratifica el día 19 de julio con el agregado al Acta de la frase “libre e independiente de toda otra forma de dominación extranjera”, agregado realizado a instancias del diputado por Buenos Aires Pedro Medrano.

No basta con afirmar formalmente la Independencia. Es indispensable que día a día esa voluntad política se ponga en acto, porque la Soberanía Nacional no es algo que se conquista para siempre o que se proclama en una fecha patria. Sólo existe cuando hay dominio de lo que es propio; cuando se la mantiene contra todo intento de colonialismo foráneo. Y en última instancia –para que se mantenga la supervivencia nacional– se la defiende a través de las armas.

Lamentablemente la Argentina –y desde hace varias décadas– ya no es una Nación ni independiente ni soberana. Casi nada es nuestro porque precisamente fue y es regalado por los entregadores de turno, siendo el Estado hoy por hoy una mera formalidad jurídica. Nuestro país sufre el avasallamiento del Sistema plutocrático-capitalista y la partidocracia gobernante de turno es responsable de ello. Estamos atados a las Altas Finanzas globalizadoras, a los tiburones de la Usura Internacional con la lógica del endeudamiento permanente y eterno. La fraudulenta e ilegítima Deuda Externa Argentina (la mayor estafa al pueblo argentino iniciada durante la última dictadura militar y multiplicada exponencialmente por los sucesivos gobiernos civiles desde 1983 en adelante) es un tema tabú y que ni siquiera se puede cuestionar para los personeros del Sistema.

Tampoco tenemos el control de los resortes estratégicos de nuestra economía. Las grandes corporaciones internacionales como Barrick Gold, Chevron (British Petroleum) depredan nuestros recursos naturales. Monsanto hace otro tanto con nuestro suelo. Diferentes colonialismos de turno nos acechan como Inglaterra, China, EEUU, el sionismo. A todo esto tenemos un modelo basado en los vaivenes del dólar; en la Bolsa de Valores; en la especulación financiera; en la agro-exportación dependiente del mercado internacional; en el derroche y el despilfarro de dinero para clientelismo político; en un sistema impositivo retrógrado cada vez más asfixiante; en una economía con inflación y sin ningún tipo de repuestas por parte del Estado, o mejor dicho del Anti-Estado. Crece la pobreza, la indigencia, la pauperización, el trabajo en negro.

Queda claro entonces que la Argentina nunca va a tener salida dentro del actual Sistema o Régimen de Dominación Mundial en el cual estamos entrampados. Debemos tomar conciencia de la realidad de la situación, y a partir de esto llevar adelante modos de acción y esfuerzos para cambiar la triste realidad que lamentablemente se vive.

Si nos encolumnamos en el Nacionalismo, en el Social-patriotismo, en el amor a la Patria, hay esperanzas de un gran cambio, hay destino de grandeza. El Nacionalismo Social Argentino aspira a hacer realidad un país infinitamente mejor al actual a través de la honestidad ética y moral; a través del ejercicio efectivo de la Soberanía Política, de la Independencia Económica, del Bien Común y de la defensa de los valores nacionales.

 El germen del Poder siempre reside en la intimidad del Espíritu de cada uno de nosotros. Entonces, despertar nuestro Espíritu y unirlo al mandato histórico del 9 de Julio de 1816 es levantar la bandera de la Libertad y de la Independencia contra toda forma de dominación extranjera, es levantar la llama de la argentinidad para que la Argentina vuelva a ser de y para los intereses de los argentinos.





Darío Coria, Secretario de Educación y Cultura del Partido Bandera Vecinal. Conductor del programa radial partidario "Estirpe Nacional".

08-07-2018